En un aparente gesto de fuerza la DC demuestra la impotencia en la que está sumida, al volver a suspender su participación en el Comité Político de La Moneda. Y como un péndulo podría inclinarse hacia la derecha. A pesar de eso, el PC insiste en llamarla a su lado, engañósamente.
Miércoles 17 de enero de 2018

En pocos días más la Democracia Cristiana realizará su Junta Nacional, en la que discutirá formalmente la derrota electoral y su lugar en la oposición.
Pero ya adelanta algunas señales: rechazó el rechazo (no veto, como dijeron) de los senadores PS (Partido Socialista) y PPD (Partido por la Democracia) a la designación de Andrés Zaldívar, a estas alturas senador designado, para formar parte de la Comisión de Asignaciones del Senado (aunque fue derrotado electoralmente y ya no será senador).
Con este rechazo la DC decidió suspender tanto las negociaciones por la presidencia de la Cámara de Diputados con la Nueva Mayoría y el Frente Amplio, como su participación en el Comité Político de La Moneda, y las reuniones con los partidos de la Nueva Mayoría.
Una muestra de su impotencia.
Incapaz de conseguir nuevos cupos para los suyos, Zaldívar en este caso; incapaz de, políticamente, aglutinar detrás suyo al resto de los partidos, decide suspender sus relaciones.
Pero no hay solo impotencia. Puede, como un péndulo, inclinarse a la derecha. Si en las elecciones fueron derrotados los candidatos del sector conservador mientras ganaban los del sector progresista, ahora no descartan votar a la derecha para la presidencia de la Cámara. Además, en la discusión en particular de la ley de educación superior, Ignacio Walker votó con la UDI (Unión Demócrata Independiente) Ena von Baer asegurarles fondos basales a las universidades del G9. Incluso la salida del grupo “Progresismo con progreso”, de Mariana Aylwin, como factor irritante, podría afirmar esta inclinación a la derecha.
Podrán así hacer valer su reducido pero decisivo peso parlamentario, dándose una sobrevida, pero condenando su futuro político para terminar siendo apenas un partido bisagra, un instrumento de las acciones de la derecha o de un nuevo conglomerado de centroizquierda.
Aún así, el Partido Comunista insiste en llamar a la DC a ser parte de un gran arco opositor que vaya desde el partido de la flecha roja hasta el Frente Amplio, para quienes agrega ahora una reivindicación de Beatriz Sánchez.
Pero lo hace engañósamente
Tal vez escudado en separar a conservadores de reaccionarios, lo justifique en la salida de “Progresismo con progreso” agregando la crítica explícita al rol de Jorge Burgos en el Gobierno (aunque calla el “realismo sin renuncia” de Bachelet que acompañó a su designación). Pero es la propia presidenta provisoria de la DC Myriam Verdugo, quién justificó la renuncia de Mariana Aylwin y los suyos, la que suspendió las relaciones de la DC con el Gobierno y la Nueva Mayoría. Es decir, sigue siendo la misma DC.
Por eso el PC profundiza su subordinación, aunque recubierto de un lenguaje “de izquierda” criticando los intentos DC y otros de “frenar las reformas”.