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Red Internacional
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Educación. La indignante situación que viven padres por conseguir un colegio para sus hijos

Son cientos los padres a nivel nacional, que en la búsqueda de una mejor educación para sus hijos, deben efrentarse a situaciones adversas y complejas, como las largas filas por un cupo en uno que otro liceo.

E.E. Vergara Valparaíso, Chile

Miércoles 2 de agosto de 2017

FOTO: @CR_JaRa

Una vez más las grandes filas de padres en busca de una matrícula para sus hijos, se hicieron presentes en Santiago. El colegio en cuestión, durante esta ocasión, fue el Liceo José Toribio Medina, ubicado en la comuna de Ñuñoa, donde desde temprano se hicieron presentes los apoderados alrededor del colegio, buscando que su hijo o hija sea uno de los doscientos cupos disponibles en el establecimiento.

Como hemos visto en otras oportunidades, son cientos los padres que contra viento y marea, deben verse en la penosa situación de pelearse por un lugar que asegure la educación de sus hijos, aunque esto signifique esperar horas y contra todo pronóstico.

En más de una ocasión hemos visto como una pequeña tómbola termina definiendo si el, o la estudiante en cuestión pasará a pertenecer al colegio. Algo bastante injusto, pensando que finalmente algo tan arbitrario como es la suerte, puede decidir un derecho fundamental de todo joven a estudiar dignamente.

Lamentablemente como sabemos, la educación en Chile es un negocio, donde se hace evidente la división de las clases sociales tanto dentro como fuera del aula. Esto conlleva a que la mayoría de los colegios públicos y estatales, deban aguantar condiciones terriblemente precarias en todo nivel, económico, político e infraestructural, mientras los subvencionados –gran negocio de los sostenedores- intentan salir al paso, y los privados ya tienen asegurada su educación.

Dauno Tótoro, precandidato independiente a diputado por el distrito 10 señala “Es realmente indignante la situación en la que tienen que verse cientos de padres para intentar entregarles una mejor educación a sus hijos. Mientras los empresarios lucran con la educación de los jóvenes, miles de estudiantes tienen que definir su futuro en una tómbola. Esto ya no da para más, y el Estado debe hacerse responsable. Nuestra educación vale más que sus ganancias”

Las largas filas de espera se dan en el contexto de la Ley de Inclusión en la cual los colegios ya no pueden realizar un filtro en la selección de sus estudiantes, teniendo que optar por el orden de llegada o la tómbola dependiendo del criterio de la institución. Sin duda la educación debe ser gratuita y de calidad para todos los estudiantes del país, pero ¿es acaso la ley de inclusión una respuesta estructural al estado actual de la educación pública?¿o es un parche más para no enfrentar el negocio en la educación?