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Red Internacional
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POLITICA. La “influencia extranjera”: gobierno insiste en un discurso paranoico para criminalizar y negar lo evidente

Desde bandas de K-pop, pasando por Mon Laferte, Ismael Serrano y hasta Gary Medel. Estos serían algunos de las “influencias” de los “grupos movilizados” según un estudio de “Big Data” que el gobierno le hizo llegar a Fiscalía. “Hay mucha influencia extranjera que incentiva la violencia”, sostuvo la vocera Karla Rubilar. El gobierno insiste en esta hipótesis para sostener la criminalización a los sectores más combativos y mantenerse intransigente.

La Izquierda Diario

La Izquierda Diario @izquierdadiario

Lunes 23 de diciembre de 2019

Las redes sociales estallaron en burlas el día de ayer frente a un “informe de Big Data” entregado por el gobierno al Ministerio Público, para explicar, según ellos, a través de un informe de redes, las influencias sobre los grupos movilizados.

Las bandas de K-pop serían algunas de las influencias de estos grupos, pasando por reconocidos artistas y futbolistas nacionales. Incluyen también a “actores extranjeros” como el “kichnnerismo y el peronismo argentinos”, o medios de comunicación como Telesur y RT.

Según el Ministro del Interior, un 31% de los tweet que “incitan a la movilización” desde un inicio de la rebelión son generados del extranjero (cifra que se redujo a un 19% luego del 25 de octubre).

La Ministra vocera de gobierno Karla Rubilar defendió el informe entregado a fiscalía, y sostuvo e insistió en vínculos extranjeros o de “agentes externos” en los casos de violencia de estas últimas 8 semanas.

La Ministra en sus declaraciones intentó relacionar este informe de inteligencia respecto a las redes sociales con los hechos de quema de estaciones que marcaron el inicio de esta histórica rebelión popular.

Así, el gobierno insiste en esta paranoica teoría (rayana con teorías conspirativas de poca monta de esas que abundan en internet) sobre la “influencia extranjera”.
Y si bien generó una oleada de memes, burlas y chistes en las redes sociales respecto a los irrisorios resultados del informe, este discurso del gobierno no responde a intereses “livianos” ni a movimientos necesariamente torpes.

Es que detrás de esta parafernalia el gobierno insiste en un discurso que sustente su política criminalizadora y de persecución política contra los sectores más combativos protagonistas de las movilizaciones.

Esta política que ha llevado a miles de jóvenes a prisión preventiva, que han quedado privados de su libertad incluso sin tener responsabilidades probadas ni siquiera por esta parcial justicia chilena, que encarcela a un profesor por patear un torniquete y deja con firma mensual a un cabo de Carabineros por arrollar en un claro intento de homicidio frustrado a un joven de 20 años.

Así, este discurso de “agentes extranjeros”, sustenta una agenda represiva que incluye desde leyes como la “ley anti protesta”, que quiere tipificar como delito métodos legítimos e históricos de movilización como la paralización de “sectores estratégicos de la economía”, hasta la aplicación de leyes autoritarias como la Ley de Seguridad Interior del Estado a jóvenes dirigentes como Dauno Tótoro, querellado por la Intendencia por decir lo que millones han dicho: Fuera Piñera.

Y al mismo tiempo, este discurso en el que gobierno insiste, además de justificar su agenda represiva, lo utiliza para intentar ocultar, infructuosamente, una realidad evidente: el motor de las movilizaciones históricas no son ni extranjeros, ni Ismael Serrano, ni bandas coreanas; son 30 años de vejaciones, humillaciones y represión.

Es la herencia de la dictadura militar que ha mantenido con pensiones y salarios de hambre a cientos de miles de familias trabajadoras, que condena al endeudamiento incluso por décadas a los jóvenes que quieren estudiar, que han mantenido una política sistemática de represión al pueblo mapuche, y que ha respondido también sistemáticamente con violaciones a los Derechos Humanos a los protagonistas de las movilizaciones que en estos últimos 2 meses que han remecido a Chile y al mundo.