Optar entre la economía o la salud, el desfinanciamiento del hospital público no se altera, mientras los Estados asisten con millones a grandes empresas y especuladores. Empresarios que hacen negocios a costa del hambre de las mayorías y despiden. Irracionalidades de un sistema social que no va más.

Gastón Remy Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.
Miércoles 8 de abril de 2020
- A esta altura la pandemia ha ido dejando un conjunto de aspectos en distintas esferas de la sociedad que ponen al desnudo las profundas contradicciones del orden en el que vivimos.
- Lo que normalmente resulta, podríamos decir cotidiano, al calor de la propia crisis sanitaria, económica y social, comienza a ser visto por amplios sectores de la población como algo cada vez más insoportable y, en algunos casos, directamente como irracional.
- Pese a ello, desde el punto de vista de la lógica del capital, no lo es. Por eso, los Estados hablando en nombre de los grandes empresarios de cada país, presentan un dilema entre la vida y la economía, ante el cual de algún u otro modo debemos optar.
- En un comienzo los líderes mundiales se terminaron dividiendo en bloques. Los negacionistas de los efectos del virus como Boris Johnson o Trump, que tras optar por evitar las cuarentenas y hasta enfermar a la población, terminaron derrotados. Asumieron la política del otro bloque, aplicando el aislamiento social y cargaron las consecuencias de no haber actuado a tiempo.
- Sobre la base de esta primera gran contradicción que deja un poco en ridículo al propio siglo XXI, volviendo a métodos de la Edad Media como es la cuarentena y, ni hablar las consecuencias que esta medida trae sobre un mundo cada vez más interconectado, aparecen otras contradicciones que nos parecen útiles mencionar y sobre las cuales reflexionar.
- En el plano sanitario, el desfinanciamiento de los sistemas de salud en el mundo, muestra la irracionalidad y la irresponsabilidad de considerar a la salud como un costo, pero a su vez, a la persona enferma como una oportunidad de negocios. Por eso, a esta altura de la historia tenemos que seguir peleando por un sistema de salud único y cien por ciento público, lo cual lleva a chocar con la oposición férrea del Estado que no está dispuesto a afectar seriamente los intereses de las clínicas, laboratorios y obras sociales prepagas que durante la pandemia prefieren mirar sus bolsillos.
- En relación al COVID-19 aunque afirman que se trata de un enemigo invisible, se hicieron públicos documentos donde las autoridades de Estados Unidos conocían desde hace años la amenaza de una pandemia gripal como explica el politólogo, Andrés Malamud, en un artículo reciente de Le Monde Diplomatic. Pero no hicieron más que acompañar los negocios de los grandes laboratorios que optaron por invertir en antidepresivos o estimuladores sexuales, y no en antibióticos y vacunas antivirales como sostiene el sociólogo estadounidense Mike Davis.
- Sin embargo, como dice el refrán, “ante cada crisis una oportunidad”, empresas de Estados Unidos, China y Alemania están en una puja por ver quién produce la primera vacuna contra el coronavirus. A esta altura está garantizado que hacerla sin dudas será un negocio millonario.
- En el plano social la cuarentena obligatoria que recae, al menos, sobre un tercio de la población mundial puso al desnudo otro gran problema que afecta a las mayorías como es el hacinamiento y la falta de acceso al agua potable. Postales de las villas miserias como las favelas en Brasil donde viven cerca de 13 millones de personas, contrastan con los countries y barrios más selectos de los dueños del mundo como también vemos en Argentina.
- Así mismo en el plano de las condiciones de vida se hizo evidente que en el mundo una amplia franja de la población no tiene un empleo registrado y la cuarentena le privó de recibir un ingreso. Según la OIT, al menos, son 2.000 millones de personas las consideradas informales y quienes más expuestas están a caer en la pobreza y, aunque no lo menciona, también a enfermar de coronavirus o enfermedades de la marginalidad.
- En el plano económico los gastos millonarios de los Estados lejos de ir dirigidos al sistema público de salud, tuvieron como principales destinatarios a los grandes empresarios y especuladores financieros, que incluso empiezan a despedir o suspender con rebajas salariales al personal. El caso más contundente lo vemos en Estados Unidos con dos tercios de los dos billones de dólares destinados a empresas y rescate de bonos y acciones; pero también en Argentina el gobierno por cada 223 pesos que destina a financiar a empresas para que paguen salarios, otorga un peso aumentar el presupuesto de salud.
- ¡Cuánta irracionalidad la de los Estados que destinan millones a grupos empresarios y banqueros en medio de una pandemia! Más aún cuando estos empresarios utilizan esos fondos no para la inversión productiva, si no que cómo viene sucediendo en forma cada vez más aguda desde la crisis financiera de 2008, destinan ese dinero a la recompra de sus propias deudas y acciones para seguir el negocio financiero a través de la bolsa de valores.
- Esta es la política que los Estados han implementado a favor del 1% de la población, los megamillonarios, quienes van a salir más ricos seguramente una vez finalizada la pandemia. Mientras entregan algunas sumas de dinero a los desocupados o a quienes enfrentan dificultades laborales, apuntando en cierta forma a evitar en lo inmediato un estallido social.
- A la par que practican estos rescates, dejan correr los negocios de quienes especulan con el precio de los alimentos y hacen negociados con el Estado cobrando sobreprecios como sucedió esta semana en el país; pero también otros que quieren sacar tajada y venden el alcohol para su uso medicinal como los ingenios azucareros, cuando el Estado debería declarar de utilidad pública este producto, u otros que aprovechan y despiden al personal como Techint o le pagan una ínfima parte de su sueldo con la excusa de la cuarentena como Mc Donald u otras cadenas de fast food.
- Podríamos seguir enumerando todo tipo de situaciones alarmantes, pero lo que comienza a quedar más claro es que las irracionalidades de este sistema tienen su propia lógica como también sus defensores y sus beneficiarios. A quienes se preguntan qué cambiará en el mundo a partir del coronavirus, no hay mejor repuesta que preparar desde ahora una salida hacia un nuevo orden social donde lo que hoy unos pocos consideran racional deje de serlo y lo que ellos dicen que es utópico se vuelva real, para eso, hay que afectar sus intereses materiales.

Gastón Remy
Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.