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Red Internacional
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Debate. La izquierda y la unidad que necesitamos para vencer

El cuestionamiento a la constitución antidemocrática del 80’, al sistema binominal, la flexibilización de la Ley de Partidos, y la inclusión de nuevas fuerzas de izquierda que puede derivar en múltiples fenómenos políticos en las municipales, es un aspecto de lo que se avecina para este 2016.

Dauno Tótoro

Dauno Tótoro Santiago

Bárbara Brito

Bárbara Brito Docente y ex vicepresidenta FECH (2017)

Viernes 26 de febrero de 2016

La crisis del régimen ha derivado también en movilizaciones históricas como la lucha estudiantil del 2011, la revuelta de Aysén y Magallanes o el auge de huelgas legales e ilegales con radicalidad en los métodos de lucha de los trabajadores como lo fue la toma de faenas de parte de los mineros por el cumplimiento del Acuerdo Marco, todo esto se puede ver acentuado por la desaceleración económica en curso.

En esta situación tiene cabida tanto la lucha en la calle como la búsqueda de nuevos referentes políticos como el neorreformismo Europeo de Syriza en Grecia y Podemos en España o, desde una vereda revolucionaria, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores en Argentina. En Chile la llamada “bancada estudiantil” es expresión de ello y puede convertirse en un nuevo referente, particularmente quienes están más arriba en las encuestas como lo es Izquierda Autónoma con Gabriel Boric o Giorgio Jackson. Sin embargo, por fuera de Izquierda Autónoma o Revolución Democrática, muchos grupos de izquierda están buscando la legalización de cara a las municipales.

El mito de la unidad a toda costa

Muchas voces afirman en este marco la necesidad de unificar una izquierda que pueda hacerle el peso a la Nueva Mayoría y a la derecha a través de un programa común. ¿Pero cuál tendría que ser ese programa?¿quiénes cabrían dentro de este nuevo referente de Izquierda? En la columna escrita para el diario online “El Mostrador” llamada “Cuando lo nuevo no converge: desafíos y problemas para las izquierdas el 2016” dirigentes estudiantiles de “Convergencia de Izquierdas” de la Universidad de Chile hacen un llamado a unificar “programas comunes más allá de lo electoral o contingente” sin definir a quiénes pretenden unificar.

A nivel estratégico creemos que hay experiencia suficiente al respecto que merecen ser analizadas. Syriza y Podemos son dos ejemplos de referentes políticos, de unidad a toda costa para lograr conquistar espacios en la institucionalidad política sin sostener las transformaciones necesarias para la clase trabajadora y el pueblo en la lucha obrera y popular de masas, sino con reformas por arriba y pactos con los capitalistas.

Syriza pasó de ser un gobierno de izquierda radical y antiausteridad, tal como lo tildaron y por lo cual lo votaron millones de griegos, a traicionar todas sus promesas en meses y pactar una salida a la deuda con el FMI y la Unión Europea. Podemos, por otra parte, avaló cada paso que dio Syriza incluyendo su subordinación al FMI y la UE. A su vez, fuerzas políticas de la izquierda revolucionaria se inclinaron por subordinarse estratégica y programáticamente a estos grupos en vez de levantar una alternativa revolucionaria de la izquierda anticapitalista.

El FIT como alternativa política

Al sur de América Latina, sólo cruzando la coordillera está el ejemplo del Frente de Izquierda de los Trabajadores, que combate el mito de que está condenada a la marginalidad la izquierda que sostiene una estrategia de independencia política de los y las trabajadoras frente a la burguesía, sin ceder ni programática ni estratégicamente por el valor de la unidad a toda costa. Con cadidatos de la juventud como Nicolás del Caño y miles de trabajadores presentándose al parlamento, gobernaciones, etc. como Alejandro Vilca, trabajador recolector de la basura la clase trabajadora apuesta por un instrumento político propio que tenga voz en el paralemento burgués, pero sabiendo que la fuerza está en la calle, y en los lugares de estudio y de trabajo a través de la autoorganización desde la base para arrancar con lucha las demandas, como la que ahora están dando contra el Protocolo de Macri que busca prohibir el derecho a la protesta.

Unidad en la acción

La unidad que necesitamos no pasa entonces por la búsqueda de un programa común de la izquierda ni de un referente político superestructural con el fin de ganar escaños parlamentarios o tribunas en los municipios. La unidad que necesitamos se tiene que basar en la movilización de masas, en los procesos que nos impone la lucha de clases. Cualquier apuesta en el parlamento o en las municipales, cualquier convergencia de fuerzas políticas sólo puede estar puesta en función de construir una alternativa de clase de y para los y las trabajadoras con una estrategia anticapitalista y revolucionaria.

El primer paso este año es hacernos parte de la movilización convocada por la CUT del 22 de marzo para luchar contra la reforma laboral del gobierno y por demandas históricas de los trabajadores como lo es el derecho efectivo a huelga, la negociación por rama, el fin al subcontrato, un salario acorde al costo de la canasta familiar, entre otras. Federaciones estudiantiles y sindicatos de base en conjunto con las distintas agrupaciones de izquierda debemos hacernos parte activa de esta lucha paralizando nuestros lugares de estudio y de trabajo y organizándonos desde la base para fortalecer la lucha obrera y popular y vencer a los corruptos que legislan para empresas y a las empresas que se coluden contra todos nosotros para aumentar sus ganancias.


Dauno Tótoro

Dirigente del Partido de Trabajadores Revolucionarios (Chile), y ex candidato a diputado por el Distrito 10.

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