Conversamos con Mario Martínez Cruz sobre la situación de la educación pública en México.
Lunes 6 de marzo de 2017 10:18
Pasacalles de cuatro metros de largo y pegatinas en las paredes denuncian las desapariciones y asesinatos - en la plaza mayor de la ciudad de Oaxaca, entre puestos de feria y turistas - de estudiantes y representantes políticos. Sobre una calle transversal hay dos cuadras de carpas montadas sobre el asfalto, van dos meses de acampe con toma del magisterio.
En el mismo magisterio se encuentra la seccional 22 de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación, (C.N.T.E.). Allí, entrevistamos a Mario Martínez Cruz, representante del sector periférico. Nos relató la situación de la educación pública en México, la lucha de los trabajadores contra las medidas neoliberales.
“Lo que pueden observar aquí es un plantón de los maestros desde mayo de 2016. Es un proceso de lucha que iniciamos contra la reforma educativa, fundamentada en distintos foros y espacios. En realidad no se trata de una reforma educativa, sino de una reforma de carácter administrativo laboral. Intenta hacer un recorte a la educación. Esta iniciativa no viene del gobierno federal, sino de organismos internacionales que han dictado nuevas políticas para reducir el gasto social. México no es la excepción. En el país hay tres partidos grandes - partidos burgueses - que son: el P.R.I, el P.A.N y el P.R.D, quienes firmaron un pacto llamado “El pacto por México”. Allí plantean once reformas. De esas once, una es educativa.
Nuestro movimiento gremial - aquí la sección 22 - surgió como parte de un esfuerzo nacional nucleado en la C.N.T.E., referente que aglutinó al sector del magisterio disidente. Esta lucha la empezamos en el año 2013, específicamente contra la reforma educativa. Fuimos a la capital, paramos el aeropuerto internacional, las cámaras de diputados y senadores. Por ese motivo, el gobierno tuvo que maniobrar y plantear una adenda (puntos que se anexan a una ley) de cien puntos para decir que no iban a despedir a los maestros; sin embargo, se reasignaron puestos. El fondo de la reforma eran los despidos masivos mediante un mecanismo que le llaman Evaluación. Esta “evaluación”, después de tres oportunidades, si no las pasas estás despedido. Cuando esto salió, inmediatamente encontramos que no tenía que ver en absoluto con una reforma educativa, sino con la intención de la administración pública de hacer recortes”.
Cuando nos fuimos, uno de los representantes nos explicó que la “evaluación” no tiene que ver únicamente con la capacidad del docente. Plantea que el educador debe presentar un informe sobre el peor y el mejor estudiante y sus progresos. También se examinan los conocimientos informáticos del estudiante, en un lugar donde las familias viven con un dólar diario. El examen es igual para todas las zonas del país y su criterio es el mismo que se utiliza para alguien de Europa o E.E.U.U, despreciando las situaciones particulares de cada familia, afectando a los más pobres.
“La jornada de lucha del 2013 la dejamos en receso después de un largo período. En 2015 comenzamos de nuevo las movilizaciones. En 2016, logramos una sincronización nacional: la C.N.T.E. convocó a las secciones disidentes y movilizaciones en todo el país”.
¿Esto se relaciona a los enfrentamientos entre maestros y militares?
“Así es. Específicamente aquí en Oaxaca, el 19 de junio de 2016, hubo un enfrentamiento en el municipio de Juchitán con que tuvo impacto internacional. Una atrocidad. Ante la pelea que se está mostrando aquí, el gobierno de entrada intentó pararla y llamó a la negociación. Se reunió con la dirección nacional de la C.N.T.E.
No cumplieron las demandas, las cuales eran echar para atrás estas reformas. El gobierno argumenta que, como es una reforma constitucional, no se puede echar abajo; menos, con un sector de trabajadores haciendo presión. Nosotros pensamos que la movilización de las masas es importante en el país, sobre todo en el sector de maestros, donde se acentuó en el sur. Las zonas de Chiapas, de Guerrero, de Oaxaca y de Michoacán son la fuerza de la coordinadora, el proceso se desplegó al norte y al sur. 15.000 maestros tomaron las calles, una muestra que la gente no está de acuerdo con la reforma. El gobierno, a pesar de decir que tenía voluntad de avanzar en las negociaciones, no lo hizo y sigue intentando implementar las reformas. Por ejemplo en el distrito federal - en el centro del país - tenemos nuestros maestros cesados, lo que no ocurre en el sur. El gobierno dice: “A Chiapas y a Oaxaca no los vamos a correr por ahora, pero está en veremos. Vamos a revisar””.
¿La reforma afecta sólo a maestros de primaria o también a docentes de secundarios y preparatoria?
“Es general. De hecho, en el sector superior es donde incidió con mayor fuerza, por ejemplo los bachilleratos tienen su reloj checador: un control digital de la federación, que verifica la presencia del docente en el aula e impide que salga a movilizarse. Además, desconcentraron sus salarios, los transfirieron al nivel federal, lo que evita que se adhieran al gremio. Nosotros - como la 22 - aglutinamos a todo ese sector de nivel medio superior.
En la educación básica hay una resistencia significativa. Hay un importante apoyo de los padres, porque los maestros que trabajamos en educación básica tenemos un contacto directo con la gente. Los padres dijeron: “No vamos a permitir que la reforma entre a nuestras escuelas”.
¿Hay una tercerización de los docentes?
“Sí, aquí en Oaxaca no está contratado el sector de estudiantes normalistas (maestros egresados). Estamos hablando de dos generaciones en 2015, 2016. Son más de mil normalistas que no han sido contratados. Les están obligando a firmar un contrato de cinco meses o noventa y nueve días para trabajar sin remuneración, sin derecho a prestaciones ni vacaciones, antigüedad o cualquier otro derecho. Eso es un tipo de tercerización: una subcontratación”.
En los lugares donde cesaron docentes, ¿qué pasan con los que todavía están? ¿Tienen que suplir las horas de la gente cesadas?
“En la zona centro del país, antes de los despidos, hubo un reajuste cerrando los turnos vespertinos, esos maestros fueron reacomodados a distintos sectores, eso posibilitó, hasta ahora, que hayan maestros con la posibilidad de cubrir espacios. También intentaron recortar las áreas complementarias como educación física y arte por ejemplo, para decir ya no necesitamos maestros”.
¿La reforma afecta las currículas de los estudiantes?
“Claro, hay una reforma curricular previa a la reforma laboral, que está desde 1992; mediante un acuerdo del gobierno del aquel entonces presidente Carlos Salinas de Gortari para la modernización de la educación básica. Ésta trata de estratificar, meten proyectos como carrera magisterial, escuelas de calidad que tienen que ver con que los maestros compitan entre sí. Esta reforma viene acompañada de una nueva currícula, centrada principalmente en competencias, un modelo copiado de E.E.U.U, donde evalúa si cierra o no las escuelas. Así viene desde la educación básica, preescolar y secundaria”.
¿Y los contenidos?
“Lo recortaron todo el contenido de carácter filosófico, sociológico; se quita de la currícula para poder meter meramente competencia: “Yo quiero que aprendas a leer y a escribir; quiero que aprendas los números porque yo te necesito para la mano de obra barata.” Es decir, en el fondo tiene que ver con la política económica”.
La política educativa que están aplicando en México no dista mucho de la realidad de varios de los países en América Latina. Por ejemplo en Argentina, “Cambiemos” está aplicando un feroz ajuste en la educación pública, garantizando de esta manera miserias para la clase trabajadora.