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México

Magisterio. La lucha magisterial, como la estrella de la rebelión

Este movimiento ha hecho crujir a las fuerzas de izquierda y obligado a poner blanco sobre negro que esta batalla es decisiva en la correlación de fuerzas en el México neoliberal.

Sergio Abraham Méndez Moissen

Sergio Abraham Méndez Moissen México @SergioMoissens

Viernes 5 de agosto de 2016

Luis Hernández Navarro escribió una nota sobre la resistencia magisterial, inspirado en las reflexiones de la anarquista Louise Michel y la docencia durante la Comuna de París. La tituló "Los luminosos soldados de la civilización", en ella nos dice que "el movimiento actual es un hecho inédito en la historia de los movimientos sociales en México".

No podría tener más razón. El movimiento actual no tiene nada de parecido a la inventiva de la Coordinadora Nacional. La CNTE ha "desatado" con la lucha contra la Reforma Educativa a lo mejor del país: el México bronco que tiene agravios y que unió sus reclamos a los del magisterio.

Para ejemplo basta un botón: en los paros, también históricos, de la Sección 9 no sorprendía que las y los padres de familia, en especial las mujeres, estuvieran junto a los profesores en los más de 57 bloqueos de la megalópolis Ciudad de México y estuvieran muy deseosos de participar en cerrar escuelas y en hacerse escuchar.

En esos paros el motor de la indignación con la presencia de los padres de familia incluía nuevas demandas: en un bloqueo de Tlalpan las madres, más activas que sus profesores, decían "Vecina, vecino, te tenemos un aviso, los libros de texto ya no serán gratuitos" y en asambleas multitudinarias por escuela se expresaban distintos reclamos: que con lo que se gana no se podrá pagar las escuela de sus hijos, que no hay agua todos los días en casa, que si la Reforma Energética y los recibos de la luz, que si el hijo se prepara para el examen de ingreso al bachillerato y que no hay lugares, que la canasta básica esta por los aires. Como una verdadera araña tejió los bloqueos de indignación en la ciudad causando un verdadero caos.

En Oaxaca, durante la Guelaguetza magisterial, un nutrido contingente de Mixes, indígenas “nunca conquistados" en el micrófono del estadio Tecnológico informaron de la donación de fondos a la resistencia de la Sección 22. Ante el cierre de las cuentas bancarias impuesta por el gobierno la solidaridad indígena se hace presente. El apoyo a los maestros en Oaxaca es un desafío a las estructuras clientelares del PRI.

Las actividades de Convite y Calenda magisterial superaron, con sus castillos pirotécnicos, y la presencia de decenas de miles de todo el estado además de la ocupación del Zócalo de Oaxaca a los festejos oficiales de Gabino Cué. Es más, ese día en el Fortín, Cué tuvo que explicar la baja afluencia a la Guelaguetza oficial. En los hechos el pueblo raso y humilde de Oaxaca les dio la espalda.

Este movimiento ha hecho crujir a las fuerzas de izquierda y obligado a poner blanco sobre negro que esta batalla es decisiva en la correlación de fuerzas en el México neoliberal.

Por un lado, el EZLN sabe que de ser derrotada la CNTE las autonomías corren peligro y correctamente han realizado verdaderos actos de solidaridad con la donación en especie del festival CompArte. Ese gesto contrasta por el vértice a las actividades convocadas por la dirección de Morena.

Por el otro, AMLO obligadamente convocó a una gigantesca manifestación de solidaridad pero inmediatamente se replegó a Peña Nieto y Aurelio Nuño para declarar que "no es necesaria la abrogación, que la reforma debe aplicarse para preservar la autoridad del presidente". La dirección de Morena muestra su verdadera cara: el temor al México profundo. A AMLO no le conviene que los de abajo adquiramos confianza en nuestras propias fuerzas.

La lucha magisterial es estelar: es superior a cualquier movimiento del último ciclo que inició en 2011. Superior al movimiento juvenil (132), movimiento de víctimas (MPJD protestas por Ayotzinapa), al movimiento en defensa del territorio o a los pequeños brotes de resistencia obrera (Lexmark y maquila en Juárez y San Quintín).

Este movimiento ha generado nuevas experiencias de combate que serán relatadas como tradición de los oprimidos. Y en esa especial transmisión de la lucha de clases, como decía Walter Benjamín, el relato de las historias de abnegación y coraje en los enfrentamientos de los cruceros de Vigueras, Huitzo, y Nochixtlán esquivando helicópteros, batiéndose frente a gases lacrimógenos, cuidando a sus compañeros por medio de chiflidos y los cientos de maestros y maestras incendiando autos de deshuesadero, son oro puro para las luchas del futuro.

Los maestros ya son una pesadilla para los estrategas del neoliberalismo en México. Luego de la aplicación de las Reformas Estructurales claves con relativa facilidad no pueden derrotar al ejército magisterio.

Luego de la derrota de la lucha del SME, de la declaración ilegal de las huelgas mineras, de la crisis de derechos humanos que se expresó con la desaparición de los 43, de la militarización del país, de la venta de PEMEX, de la Reforma Laboral, de la política de exterminio a los pueblos indígenas, de Copala a Xochicuautla, la lucha del magisterio ha desatado una estrella roja de la rebelión en medio de un cielo obscuro plagado de derrotas, algunas aplastantes, otras menos duraderas, otras que no hemos logrado revertir.

Los maestros pueden vencer, superando las trampas y maniobras del gobierno, con una extensión del paro magisterial indefinido a otros sectores del proletariado en especial aquel relacionado con la manufactura de exportación a los Estados Unidos manteniendo como demanda la abrogación de la Reforma Educativa y agregando nuevos reclamos. Urge que la UNT se sume al paro.