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Red Internacional
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Mundo Obrero. La lucha por los derechos de las mujeres en la Unión de Trabajadores de la Educación

Este 22 de junio habrá Congreso de la UTE. A pesar de ser el 80 por ciento del gremio, la problemática de las mujeres nunca fue eje de la conducción del sindicato.

Julieta Azcárate

Julieta Azcárate Docente. Redacción de La Izquierda Diario CABA

Martes 21 de junio de 2016

En el marco de la convocatoria al Congreso ordinario del sindicato UTE (Unión de Trabajadores de la Educación), y sobre la base de un presunto “balance” sobre el accionar de la Secretaría de Género, las congresales de la oposición, que por primera vez participaran de dicho Congreso, plantean una mirada crítica y proponen una perspectiva clasista, reivindicando a las mujeres trabajadoras.

A seis meses de gobierno macrista, y 8 años en la CABA, los derechos de las mujeres vienen siendo atacados, y las docentes lo sienten en carne propia. Trabajar dos o tres cargos, hacer malabares para ver dónde dejar a sus hijos, luego continuar en las casas con las “tareas del hogar”, además de corregir pruebas y preparar actividades y planificaciones, es la vida cotidiana de la mayoría de las trabajadoras docentes.

Sin embargo, esto no comenzó con el macrismo: durante 12 años de gobiernos kirchneristas, a los que la conducción de este sindicato apoyó acríticamente, esto fue así, y ahora se profundiza con los despidos y la precarización laboral, que afectan de lleno sobre todo en las compañeras sostenes de hogar, gran parte de nuestro gremio.

¿Y los derechos de las trabajadoras? Mejor no hablar de ciertas cosas

Está naturalizado, no sólo de parte de los gobiernos sino también de la conducción de este sindicato, que apenas alcance para vivir trabajando doble o triple cargo. Que luego de la jornada laboral el trabajo de las maestras continúe en las casas, manteniendo y cuidando a las familias.

Está naturalizado que, a pocos años de ejercer la profesión, las docentes lleguen agotadas, exhaustas, “quemadas”, con problemas de salud que van desde hernias y lumbalgias, problemas de voz y operaciones de cuerdas vocales, hasta tratamientos psiquiátricos y abortos espontáneos.

Además de tener que enfrentar los maltratos en el Rawson cada vez que se necesita tramitar una licencia.

No existe el día femenino, y, las compañeras que trabajan en programas como el Plan FINES o CAI, además de estar precarizadas, no tienen siquiera licencia por embarazo.

No hay suficientes jardines ni guarderías públicas, y el cuidado de los hijos queda librado a la forma en que cada una pueda resolverlo, obviamente pagado con parte del salario.

Ni hablar del derecho a decidir sobre la maternidad, siendo miles las mujeres que mueren por abortos clandestinos. Ni Macri ni Cristina, habiendo sido una presidenta mujer, estuvieron dispuestos a legalizar el aborto y que sea seguro y gratuito para todas. Y como si eso fuera poco, bajo la complicidad del gobierno de Manzur en Tucumán hay una joven presa producto de un aborto espontáneo. La pelea por el derecho al aborto legal y la exigencia por la libertad de Belén van de la mano y es una pelea de todas las mujeres.

Un sindicato que organice a las mujeres

Estas problemáticas que todos los días viven en carne propia las trabajadoras docentes nunca fueron ejes de la política de la conducción del sindicato.

Como representante de un gremio mayoritariamente femenino, este sindicato tiene la responsabilidad no solamente de participar de marchas, de repudiar las políticas nefastas del macrismo, sino de organizar a las mujeres trabajadoras en la pelea por sus derechos.

Si bien se presentó el proyecto de ley para aprobar la Licencia por violencia de género, la conducción de UTE no ha impulsado campañas ni la movilización de las docentes para exigir su aprobación. Desde la banca del Frente de Izquierda se presentó un proyecto integral, que además de proponer el derecho a la licencia y el traslado por violencia de género, plantea la necesidad de que el Estado garantice los equipos interdisciplinarios para acompañar a las mujeres en esta situación, planes de acceso a viviendas, la creación de refugios, entre otros derechos, para lo que sólo se requiere la simple denuncia de las mujeres ante cualquier organismo.

Este sindicato tiene la tarea de darle vida a la Secretaria de Género, impulsar campañas en las escuelas, participar y convocar a miles a las marchas, impulsar comisiones de mujeres en las escuelas y distritos, exigir al Gobierno la aplicación de la educación sexual en todas las escuelas. En octubre será el Encuentro Nacional de Mujeres, y para llenarlo de docentes de la Ciudad el sindicato debería convocar a reuniones abiertas y garantizar el viaje gratuito, para que todas las docentes puedan participar y seguir peleando por sus derechos.

El sindicato debe estar a la cabeza de exigir que se pueda vivir con un solo cargo: una jornada de 6 horas, con 4 frente al curso y dos horas para planificar, corregir, armar actividades.

Es urgente la construcción de jardines maternales, para que todas las familias trabajadoras puedan dejar a sus hijos y no tener que pagar para su cuidado.

Y es urgente la necesidad de organizar a las y los docentes de la Ciudad, para pelear por todo esto. Para frenar los despidos, los tarifazos y la precarización que recaen sobre las familias trabajadoras.


Julieta Azcárate

Nació en Buenos Aires en 1982. Militante del PTS, licenciada en Sociología y docente.

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