Fue instantáneo, eran las 8 de la mañana de un día de semana muy frío de mediados de junio. Entré a la municipalidad de Vicente López para hacer un trámite de nuestro centro cultural, dormido, con las preocupaciones lógicas de entrar a hacer un papeleo engorroso. En la puerta me pareció escuchar que una piba pedía avales para las elecciones, seguí de largo apurado aunque la palabra “izquierda” me llamó la atención. Media hora después le estaba firmando el aval para la lista Renovar y Fortalecer el FIT, con foto de DNI incluida y dejando los datos de mi mail para comunicarnos.
Viernes 14 de agosto de 2015
El mismo día a la tarde Eli, la compañera que como otras tantas le puso garra y corazón a la tarea, me mandó el primer correo y nació esta amistad política que se tradujo en fiscalización, campaña cara a cara y virtual por excelencia.
No hay casualidades, hay influencias, misterios del destino y momentos oportunos, caminos que se abrieron, que vuelven a encontrarse y un mismo hilo ideológico puesto a prueba y tan contradictorio como la vida misma.
Vengo del viejo MAS, empecé a activar allá por el 82 a los 15 años, cuando Nahuel Moreno volvía del exilio, viví la ruptura del PTS, luego el gran desguace del MAS allá por los noventa, me fui a mi casa y volví a la vida política activa con las asambleas del 2001. Como Martov, aquel personaje medio menche/medio bolche al que el viejo León le auguró el basurero de la historia, hice mi experiencia reformista en el FAP y hasta hace un tiempo fui secretario de organización del PS en el distrito.
Puedo decir que la historia es un basurero perdurable, reciclable y que cada experiencia nos ha dejado más enriquecidos, más templados, con menos pelos en la lengua y una sana rebeldía para poner en duda hasta el último de los conceptos aunque sea para luego afirmarlo.
Pero tampoco confío en los librepensadores, sí en cuadros formados con pensamiento libre.
Y acá estamos, junto a un grupo de compañeros y compañeras que siempre nos preguntamos de qué mejor manera participar y organizarnos. Algunos dimos una pelea memorable en la defensa del río en Vicente López contra el Vial Costero entre otros temas ambientales, hay compañeras que vienen activando hace rato la causa de género, hay delegados sindicales de base de gremios de servicios, músicos, actores, profesionales, vecinos y vecinas con quienes debatimos en un centro cultural del barrio de Munro en el que nos nucleamos hace varios años como forma de expresión y resistencia.
En uno de esos debates dio la “casualidad” que una mayoría importante ya había votado al FIT y pensaba volver a hacerlo, fue así que surgió la idea de invitar a las compañeras candidatas del PTS en el municipio para poder conocerlas y saber de qué se trataba eso de Del Caño desafiando al viejo lobo Altamira.
Fue todo en poco tiempo, sin miedo a la retórica peronista me animo a hablar de cierta mística en ésta campaña desigual en la que nos embarcamos con prudente esperanza. Cautos pero muy seguros de lo que estábamos haciendo. Renovar con juventud, con mujeres, con laburantes una herramienta unitaria indispensable para todas las peleas en curso y las que se están por dar, y a la vez ingresar al FIT como garantía de fortalecerlo y ampliarlo a muchos independientes o gente desencantada con otros proyectos.
Pero más allá del orgullo y la alegría por haber formado parte de la espectacular performance de Del Caño, creo que lo más importante es que descubrimos una enorme publicación como la Izquierda Diario, quizás por fin el moderno andamio leninista que tanto habíamos soñado. Porque lo del domingo fue sólo una elección, importante, muy importante, tanto como la que tendremos en octubre, pero el debate debe seguir abierto, no podemos obviar alguna lecciones de la historia, ni que en algunas recetas ha fallado el condimento, o el nivel de hervor o cualquier otro detalle que puede servirnos para entender la olla nuestra de cada día que se sigue revolviendo, que seguimos revolviendo.
Para eso estamos, para sumarnos e intentar ganar, porque no hay Dios que haya dicho que no podamos hacerlo.