Un año después del primer confinamiento total por la pandemia de coronovirus, la mayor parte de Italia vuelve a estar confinada desde hoy, con la prohibición de salir de casa si no es para trabajar o motivos de necesidad, y con el 80 por ciento de los estudiantes siguiendo las clases por internet.
Lunes 15 de marzo de 2021 10:43
Cerca de 42 millones de italianos, habitantes de 10 regiones más la provincia de Trento, se encuentran desde este lunes, y hasta el 7 de abril, en "zona roja", la de mayores restricciones, tras la aprobación de un nuevo decreto que endurece las medidas ante el aumento de los casos y, sobre todo, de la presión en los hospitales.
El reconfinamiento se da justo a un año de la primera cuarentena estricta que vivió el país y tiene como objetivo intentar frenar la nueva ola de contagios y prevenir la saturación del sistema de salud en muchas de las zonas que el año pasado ya vivieron un caos de muertes por falta de insumos, tras años de vaciamiento y privatización del sistema público de salud.
La lentitud y desorganización en el proceso de vacunación, al que se agregó ahora la suspensión de inoculación con las dosis de AstraZeneca, por casos de trombosis, es otro de los elementos que determinan entre nuevo cierre total. La aparición de nuevas cepas más contagiosas pueden no solo multiplicar las infecciones y saturar las camas de cuidados intensivos (UCI), sino también tienen la potencialidad de hacer fracasar el plan mundial de vacunación si logran mutaciones que sean resistentes a las vacunas actuales.
Es por esto que en el decreto del Gobierno dirigido por Mario Draghi se han restringido aún más los criterios para decretar los cierres y las regiones que tengan una incidencia semanal de 250 contagios por cada 100.000 habitantes pasarán a "zona roja".
Diez regiones confinadas
Desde hoy se encuentran en zona roja las regiones de Lombardía, Piamonte, Emilia-Romaña, Friuli-Venecia Julia, Véneto, Las Marcas, Campania, Apulia, Molise y Lacio, cuya capital es Roma, además de la provincia autónoma de Trento, mientras que el resto están en zona naranja, también con importantes restricciones.
En zona roja se ha decretado el cierre de todas las actividades no esenciales, incluidas en esta ocasión las peluquerías, mientras que los bares y restaurantes sólo pueden ofrecer comida para llevar.
Algunas regiones han adoptado medidas más restrictivas incluso en zona naranja y Toscana, por ejemplo, ordenó el confinamiento en tres provincias: Arezzo, Pistoia y Prato y otros diez municipios por la alta incidencia.
La excepción es Cerdeña, que ha sido considerada "zona blanca" y por tanto se puede realizar una vida casi normal.
Desde el inicio del curso escolar, se han ido produciendo cierres en varias regiones y la actividad presencial de los estudiantes en los institutos y universidades no ha pasado del 50 por ciento, pero nunca se había llegado, desde el primer confinamiento, a tener los colegios casi totalmente cerrados, como ahora.
Desde hoy el 80 por ciento del total de los estudiantes comenzaran a seguir las lecciones en forma virtual.
En Roma, que amaneció semi vacía, la ministra de Interior, Luciana Lamorgese, ya anunció que se han instalado nuevos controles en varios puntos de la ciudad.
El confinamiento se extenderá a todo el territorio nacional los días 3, 4 y 5 de abril, los festivos de Semana Santa, pero se permitirá el movimiento sólo una vez al día de dos personas a otra vivienda para poder reunirse con familiares.
Saturación del sistema sanitario
El país vive actualmente la tercera ola de contagios. Desde el 8 al 14 de marzo se detectaron 155.934 nuevos positivos frente a 142.388 de los siete días anteriores y lo mismo ocurre en los hospitales, con 27.600 personas ingresadas por coronavirus frente a las 23.749 de la semana pasada.
La misma tendencia se registra en las unidades de cuidados intensivos, donde el domingo pasado había 3.082 enfermos respecto a los 2.605 del mismo día de la semana anterior.
Ante la posibilidad de una escalada que pueda terminar por saturar el sistema sanitario, las autoridades apuestan a un nuevo plan de vacunación. La tardanza, desorganización y caos en que se llevó adelante el primer plan llevaron al Gobierno a dejar en manos de los militares el proceso de vacunación masiva. Así el general del Ejercito Francesco Figliolo, anunció su nuevo plan con el que pretendería vacunar al 80 por ciento de los italianos a finales de septiembre y llegar a administrar 500.000 dosis diarias, triplicando el promedio de 170.000 de la última semana.
Sin embargo, el volumen de llegada de vacunas sigue siendo bajo. El hecho de que muchos países ricos, incluida en parte Italia, hayan acaparado la mayoría de las vacunas y al mismo tiempo impedido que se liberen las patentes de las vacunas para que estas se fabriquen libremente permitiendo una inmunización masiva en poco tiempo, les jugó en contra. Los laboratorios, que son los que están haciendo negocios millonarios, no llegan a abastecer siquiera a todos los países ricos con los que firmaron contratos. En paralelo algunas vacunas, como la de AstraZeneca, son suspendidas momentáneamente por efectos adversos lo que ralentiza aún más el plan. Finalmente la aparición de nuevas cepas más contagiosas, no solo amenaza con nuevas olas y posible saturación del sistema sanitario, sino con dejar obsoleto el plan mundial de vacunación, si las distintas mutaciones se hacen resistentes a la inmunización actual.
Hasta hoy en Italia solo se han suministrado 6,7 millones de vacunas y más de 2 millones de ciudadanos están inmunizados, al recibir las dos dosis, según últimos datos del ministerio de Sanidad.