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Red Internacional
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MAD COOL EXPLOTA. La muerte en el trabajo esta vez fue televisada

La muerte del acróbata Pedro Aunión durante en el Mad Cool festival pasa la censura mediática tras ser difundida en las redes. No como los miles de trabajadores muertos el año pasado.

Aníbal Maza Zaragoza

Martes 11 de julio de 2017

Pedro Aunión Monroy era uno de los trabajadores del Mad Cool Festival (Madrid), quien falleció el pasado viernes a las 22:45 tras precipitarse al vacío desde 30 metros de altura. La causa de su muerte fue la desidia de la seguridad laboral por parte de las empresas y administraciones organizadoras del evento.

A las 23:45 de la noche, las autoridades se dirigieron a los empresarios que organizaban el festival para consultarles si se suspendía el evento. Éstos decidieron continuar con la programación sin hacer ninguna declaración al respecto. El próximo concierto de Green Day iba a reportarles unos cuantiosos beneficios que desde luego les importaban mucho más que la vida de este profesional de la coreografía.

Tras más de cuatro horas, y ante el creciente escándalo por la difusión en las redes de la muerte de Pedro Aunión, los empresarios del festival se dignaron a emitir un breve comunicado:

"Mad Cool Festival lamenta el terrible accidente que ha sufrido el bailarín aéreo durante la segunda jornada del festival. Por razones de seguridad, el festival decidió continuar con su programación. Mandamos nuestras más sinceras condolencias a toda su familia. Mañana sábado 8, durante el festival, le rendiremos un sentido homenaje al artista".

Como se puede apreciar, en este comunicado hay más interés en anunciar al público que se continúa con el festival que en lamentar la muerte del trabajador o admitir responsabilidad alguna por las claras insuficiencias de la seguridad laboral del evento. Cínico homenaje y cínicas condolencias a los familiares por parte de los hombres de negocios del Mad Cool Festival.

Una oleada de críticas se lanzó contra los organizadores del festival desde el momento de la muerte del trabajador ante la decisión de no cancelar el festival. Incluso algún grupo como Slowdive se negó a subir al escenario. Este grupo declaró en Twitter: "Sentimos que no es apropiado tocar". Las concentraciones de protesta contra los empresarios que dirigían el festival se han sucedido desde el pasado sábado.

El hecho de que la muerte de un trabajador sólo sea noticia cuando se produce delante de miles de personas y se convierte en un dantesco espectáculo en la red ante millones debe hacernos pensar sobre el pacto de silencio que han impuesto los capitalistas. En el Mad Cool los directivos continuaron con el espectáculo, al igual que continúan con el suyo la fábrica, el andamio, el hospital…Para ellos el “show” siempre debe continuar.

Nunca veremos ni noticias, ni banderas a media asta cuando muere uno de los nuestros. Siempre están reservadas para los suyos, los prohombres de la patria que nos aplastan bojo sus pies, y para los que bien les sirven. Los que eligieron ser la bota de la opresión en lugar de luchar por los nuestros.

Tampoco habrá pensiones especiales, ni ayudas, ni medallas, ni plazas reservadas en las oposiciones para los hijos del obrero muerto en el puesto de trabajo. Para sus víctimas del terrorismo sí que los hay. Para ellos, somos los animales de carga de su sociedad.

Ninguno de los 123 muertos en accidentes laborales que recoge la estadística del Ministerio para el primer trimestre de 2017, ni los más de 600 del año pasado, han recibido minutos en antena, ni esquelas oficiales, ni capillas ardientes.

Estas muertes sólo son la punta del iceberg. Como ya demostramos anteriormente los muertos a causa del trabajo en el Estado Español bien podrían estimarse en millares cada año. Todos ellos sacrificados en los altares del capitalismo durante generaciones. La muerte de los trabajadores les importa tanto como la del caballo cojo que ya no sirve para tirar del arado.

Nuestras vidas valen más que sus ganancias.