El plan se llama Local First, fue ideado en noviembre pasado y sólo en Francia prevé el despido de 458 personas.
Lunes 12 de abril de 2021 21:39
El gigante de la alimentación tiene filiales en más de 100 países en todo el mundo y una facturación de decenas de miles de dólares anuales (más de 27.000 millones en 2017). No obstante, el ex director general, Emmanuel Faber, presentó un plan de reorganización empresarial en noviembre que implica el despido de 1.850 trabajadores y trabajadoras a nivel global.
Faber, luego de idear el trabajo sucio, fue destituido de su cargo y ahora su plan está siendo puesto en práctica. Conocido como Local First, pretende fusionar los distintos sectores de organización de la producción, es decir, los productos lácteos y de origen vegetal, la nutrición especializada y el agua, con la ventaja de una reorganización geográfica. Sólo en la casa matriz, en Francia, el plan prevé el despido de 458 personas.
También se prevén despidos en cuatro plantas del Estado español ubicadas en Parets del Vallès (Barcelona), Aldaya (Valencia), Tres Cantos (Madrid) y Salas (Asturias). En Alemania, está planificado el cierre de la fábrica de Rosenheim para julio de 2021 afectando a 160 trabajadores y trabajadoras. En este caso el cierre estaba pensado desde antes de la pandemia por lo que los empleados convocaron una huelga en junio del año pasado.
Aunque la empresa trata de encubrir los despidos y cierres reivindicando supuestos compromisos sociales y medioambientales y dar prioridad a una "transición alimentaria" local, lo cierto es que Danone espera ahorrar entre 700 y 1.000 millones de euros mediante la digitalización de los puestos de la empresa y la fusión de sus áreas de negocios.
En realidad, esta estrategia de greenwashing (presentar productos o métodos de producción como "ecológicamente limpios" cuando no lo son) para justificar la supresión de puestos de trabajo no es exclusiva de Danone. Es un instrumento utilizado a menudo por las direcciones patronales para justificar los planes de despido, como en la refinería de Grandpuits, donde Total impuso un plan de supresión de 500 puestos de trabajo y que asciende a 700 indirectos. La patronal no se preocupa por las cuestiones ecológicas, sólo prioriza el aumento de los beneficios mientras los accionistas de Danone ya recibieron 1.400 millones de euros en dividendos en el verano de 2020, a pesar de la crisis económica.
A esta estrategia del "capitalismo verde" que prioriza el mantenimiento y el aumento de los beneficios de los grandes grupos, que no está para nada a la altura de lo que está en juego, ya sea social o medioambiental, hay que oponer una estrategia ecologista de lucha de clases, anticapitalista y revolucionaria. En primer lugar, debemos luchar contra todos los recortes de puestos de trabajo y despidos, tanto en Danone como en otros lugares, para poner fin a la espiral de precarización y desempleo que se está acelerando con la crisis actual.
Para ello, y para una producción basada en las necesidades de la población y respetuosa con el medio ambiente, es absolutamente necesario luchar de frente contra la patronal, mediante la huelga y la movilización, en un amplio movimiento internacional, ya que la precariedad no entiende de fronteras. Un movimiento que promueva la convergencia entre el movimiento obrero, la juventud y todo el movimiento social, desde las organizaciones ecologistas hasta el movimiento feminista y antirracista. Esta es la única manera de crear un equilibrio de poder a la altura de los ataques actuales del gobierno y los empresarios.
*Artículo editado para la edición en castellano, original en Revolution Pemanente. Traducción y edición: Natalia Pons

Révolution Permanente
Francia