En un nuevo ataque a la clase trabajadora, la multinacional BIC en su planta de Tarragona, pretende llevar adelante un ERE que acabaría con el empleo de 136 trabajadores, un 30% de la plantilla.

Joe Molina Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57
Miércoles 26 de abril de 2017
El pasado 4 de Abril de 2017, la dirección de Bic Graphic comunicó a los representantes de los trabajadores, la intención de la empresa de llevar adelante un expediente de regulación de empleo (E.R.E.) en la planta de Tarragona y en Norwood Promotional Products SLU, integrante del grupo BIC.
En asamblea celebrada en el Centro Cívico San Salvador en Tarragona donde asistieron unas 200 personas decidieron convocar huelga para el próximo 2 de mayo, para intentar conseguir la retirada del ERE, así como mantenerla si no hay acuerdo durante jornadas posteriores, haciéndolas coincidir con las reuniones entre la empresa y los representantes de los trabajadores.
También decidieron acudir a manifestarse en bloque en la capital catalana el 1de Mayo, vestidos con sus ropas de trabajo y plantearon la posibilidad de efectuar cortes de carretera como protesta y difusión del conflicto.
Desde el comité de empresa, Rebeca Morillo como presidenta, lamenta la poca voluntad de la empresa de encontrar soluciones y plantea medidas alternativas como la reducción de jornada o la suspensión de contratos.
De nuevo la misma situación, multinacionales instaladas en el estado español que posiblemente y como es habitual en su dia recibieran subvenciones por hacerlo, no tienen mayor dificultad en despedir plantillas, alegando déficit, mientras los representantes de los trabajadores hablan de 400 millones de beneficios.
Para estas grandes multinacionales responsable de la destrucción de todo el tejido obrero, resulta fácil convertir lo rentable en antirentable, van trasladando producciones a otros centros de trabajo hasta dejar en déficit la planta en cuestión y justificar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE).
Todo esto ante una pasividad de la Administración y un beneplácito de las direcciones de las centrales sindicales mayoritarias (CCOO, UGT), por mucho que hagan comunicados públicos de rechazo.
Deben establecerse los mecanismos adecuados para facilitar a los trabajadores y trabajadoras el control y puesta en producción de todas aquellas empresas rentables que una multinacional o un fondo de inversión decide aniquilar.
Llamamiento a toda la clase obrera a preparar movilizaciones masivas cada vez que se de un caso similar, en lugar de dar falsas esperanzas y acabar pactando y transmitiendo miedos a las plantillas para apagar cualquier intento de respuesta.