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Red Internacional
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Tribuna Abierta. ¿La necesidad de una nueva constitución, o la necesidad de constituir una nueva sociedad?

Reproducimos artículo publicado en el Boletín de la Asamblea Territorial Andes del Sur de Puente Alto en torno al proceso constituyente y los desafíos de la rebelión popular.

Sábado 15 de febrero de 2020

A continuación presentamos los argumentos de dos posturas desarrolladas en la asamblea. Por un lado, compañeros afirman que urge la redacción de un nuevo contrato social, una nueva constitución. Por otro, se dice que es prioritario fortalecer nuestras propias organizaciones para realizar un cambio real en nuestras vidas.

Una constitución condiciona los márgenes de acción de una nación “amarrando” todas las relaciones derivadas de ellas, de esta forma, nuestra actual constitución lo hace a través de los siguientes principios:

a) La democracia representativa: Impedir que el pueblo tenga una participación directa y real en la toma de decisiones políticas. El estado se cuida de su propio pueblo.

b) Rol subsidiario: El Estado no interviene en aquellas actividades económicas en las cuales pueda participar un privado y fomentará la participación de estos mediante subsidios (como las subvenciones en educación).

c) Orden económico neoliberal: El Estado reduce su participación e intervención en el mercado, se abre al comercio exterior, libera barreras arancelarias y redistribuye la riqueza generada mediante la empresa privada (el famoso concepto del “chorreo”)

d) El bien común. Deriva de la doctrina social de la iglesia, y nos impone la moral católica-cristiana como único paradigma de bienestar, anulando otras visiones de mundo. Por otra parte, no se debe olvidar que las constituciones son textos políticos (defienden una ideología y no son imparciales), textos jurídicos (tienen carácter de obligatoriedad) y textos culturales (son escritos y desarrollados en un espacio y tiempo determinados), por lo que es recomendable revisarlos y cambiarlos cada cierto tiempo.

No menos importante, recordar que la actual constitución es totalmente ilegítima, hecha en la dictadura más sangrienta del cono sur y redactada por una camarilla de civiles cómplices a ella. En la asamblea se expone, que si bien se está de acuerdo de manera general con el diagnóstico anterior, no existe consenso con respecto a que nuestras condiciones de vida cambiarán auténticamente consiguiendo una nueva constitución.

Los puntos básicos defendidos por este punto de vista, son los siguientes:

a) Fortalecer nuestras propias organizaciones por fuera del margen institucional que nos propone el gobierno, desarrollando una fuerza popular, autónoma y territorial, que con el paso del tiempo y la profundización de la lucha, desarrolle un poder soberano con capacidad de constituir una sociedad en base a nuevos principios. (solidaridad, comunidad, apoyo mutuo, etc.)

b)Sólo desde abajo podremos levantar una sociedad que se encargue de satisfacer nuestras necesidades y no las necesidades de la economía, los privados o el FMI. Somos nosotros los que padecemos la miseria cotidiana, la precariedad, el desempleo, y por ende sólo nosotros podremos configurar un mundo libre de explotación, indignidad y destrucción ambiental.

Nunca la casta política, con sus beneficios y vida de ricos, empatizará con nuestra necesidad.

c) Estos órganos de poder territorial son, sin lugar a dudas, las asambleas, que de forma embrionaria, constituyen la base para consolidar un movimiento de masas que dote de contenido a la revuelta social.

d) Sabemos que nuestro trabajo será de largo aliento, y no acabará el 26 de abril. Nuestra actividad no puede reducirse a discutir sobre la asamblea constituyente o la convención del gobierno. Nuestras tareas inmediatas están en estrecha relación con la necesidades de la lucha: la movilización permanente, nuestrxs compañerxs presxs, la salud de nuestros camaradas heridxs, y por sobre todo articular un programa común que vincule la lucha de las asambleas y todos los órganos del pueblo en lucha.

Para finalizar, recalcar que todo avance en la lucha será obra de nosotros mismos, la casta política jamas ofrecerá nada que los debilite. Por ello es importante que si te interesa lo que has leído en este boletín, asistas a las asambleas y participes con tu opinión y práctica. Este 2020 todo está por definirse, que la Historia no se nos escurra entre los dedos. No seas un espectador: ¡organízate y lucha!