El miércoles la directora del FMI, Christina Lagarde opinó sobre el desplome bursátil ocurrido el lunes en China- el segundo en un mes y el mayor en 8 años- y destacó que el gigante asiático podrá resistir la inestabilidad en las bolsas.
Jueves 30 de julio de 2015
Ayer se llevo a cabo una rueda de prensa virtual desde Washington, donde Christine Lagarde, Directora del Fondo Monetario Internacional, se refirió a la situación que atraviesa China.
El “lunes negro” vivido por los mercados financieros chinos, principalmente en las plazas de Shangai y Shenzhen , con caídas que llegaron a más de 8 puntos, generó también un impacto en las bolsas del mundo que cerraron en rojo con bajas de 3 puntos.
Además Lagarde confirmó que la respuesta de China frente al desplome en los mercados financieros, no afectaría la decisión del FMI sobre incluir al yuan en su cesta de divisas con derechos especiales de giro. Y agregó: "Continuaremos haciendo el trabajo, y no creo que seamos desviados por algunas variaciones del mercado que hemos visto recientemente”.
Lagarde aseguró que la economía china tiene la fortaleza necesaria para “resistir” las bruscas variaciones que registraron sus mercados. China sobrelleva una expansión del 6,8% como proyecta el organismo para este año, una proyección más baja con respecto a otros años, pero que esta “bajo control”.
Para relativizar el escenario dramático que se vivía el lunes en los mercados, Lagarde advirtió que si bien la variación fue “significativa”, hay “mucho ruido” respecto a la volatilidad en las Bolsas chinas. Y señaló que el mercado de Shanghái sigue un 80% por encima que hace un año. “Registró un alza extraordinaria, muy rápida”, “pero no habrá descarrilamiento”.
Al respecto de la reunión del FOMC, organismo de la Reserva Federal Norteamericana para tratar los temas relacionados a política monetaria, que incluye la posible suba de las tasas de interés, Lagarde se mostró cauta y calificó al crecimiento global de “tibio”. “Hay recuperación pero es frágil y desequilibrada”, señaló. Tanto el FMI como el banco Mundial creen que el encarecimiento del dinero antes de lo debido puede crear “una mayor volatilidad” en el mercado de divisas, por eso recomiendan esperar hasta el próximo año para concretar la suba de tasas.