Lugar de encuentro para miles durante el estallido social y que este 1ero de octubre recibió su primera marcha en meses.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Sábado 3 de octubre de 2020
El 19 de octubre del 2019 cientos se congregaron en la Plaza Sotomayor, bautizada así en honor a un militar de la Guerra del Pacífico, para participar en una asamblea abierta ante los sucesos que ocurrían en el país y la dictación del estado de excepción.
De la asamblea surgió una marcha y de la marcha la represión. Desde entonces fue centro de encuentro de la rebelión en la ciudad, la plaza no volvería a ser la misma. Tanto cambió el significado de la plaza que cambió hasta su nombre, siendo rebautizada como Plaza de la Revolución.
Ahí confluyeron enormes marchas los días de paro el 23 y 24 de octubre o del 12 de noviembre, ahí se conmemoraron a los caídos y se conmemoró un año del asesinato de Camilo Catrillanca con un festival pacífico y una velatón que terminó abruptamente por la entrada del carro lanza-aguas.
Sin embargo, el gobierno se encargó de retomar la Plaza, que continuamente veíamos controlada por militares y policías, reprimiendo y hostigando a cualquiera que osara levantar un cartel, sacar fotos, o reunirse simplemente. Cambiaron la revolución por la contra-revolución.
Desde iniciada la cuarentena que la Plaza de la Revolución no veía marchas y concentraciones. Salvo pequeñas excepciones como las trabajadoras TENS que el pasado viernes 25 de septiembre realizaron una pequeña manifestación.
Pero tenía que llegar octubre. Este 1ero de octubre recuperamos la plaza al grito de “La plaza es nuestra y no de los pacos”, con una marcha encabezada por los trabajadores portuarios, que hoy cumplen 24 días de huelga, junto al Comando por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, la primera marcha que ingresa a la Plaza de la Revolución sin represión.
Esta acción coordinada es un enorme símbolo para iniciar el mes de la revuelta. Cualquier conmemoración a un año del estallido social no puede borrar de un plumazo los enormes sacrificios y esfuerzos que millones hicieron en las calles para acabar con el Chile de los 30 años.
En este marco recuperar la plaza es un símbolo para quienes vemos con desconfianza el proceso constituyente, pero que, aún así, decidimos lanzarnos con todo a aprobar para acabar con la constitución de Pinochet, para retomar las demandas de octubre y sus símbolos.
El Comando por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, busca expresar una tercera alternativa, que retome las demandas de octubre, con el ejemplo del paro nacional del 12 de noviembre, en la perspectiva de una huelga general para echar a Piñera e imponer una Asamblea Constituyente con libertad para deliberar sin subordinación a ningún poder constituído.