Con las últimas medidas anunciadas recientemente, el gobierno del PSOE en Aragón demuestra que su política educativa se diferencia en muy poco de la del gobierno anterior del PP.

Jorge Calderón Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza
Viernes 6 de mayo de 2016
Foto: EFE
Las demandas de los interinos siguen pendientes.
Recientemente, la Consejera de Educación, Mayte Pérez, anunciaba la intención del gobierno de pagar los dos meses de verano, julio y agosto, a estos compañeros. Aparentemente se trataba de una las demandas más importantes del colectivo de profesores interinos.
Sin embargo, en la “letra pequeña” de esta decisión había una desagradable sorpresa. Solo cobrarían aquellos que tuvieran una plaza de curso completo y que hubiesen trabajado de manera ininterrumpida hasta el 30 de junio.
Esto excluye a los que han ido haciendo sustituciones temporales a lo largo del curso, cientos de compañeros que solo pueden trabajar unos pocos meses por curso escolar. Una temporalidad extrema que viene provocada por los duros recortes aplicados en la anterior legislatura, que dejaron en la calle a más de 2.000 compañeros y que el gobierno del PSOE no ha revertido.
Por si fuera poco, la Consejería de Educación ha anunciado también que el próximo curso la contratación del profesorado interino se realizará igual que este: el 1 de septiembre en infantil y primaria, el 7 en secundaria y FP y el 14 en enseñanzas especiales, será cuando lleguen a los centros estos docentes. Un sistema que, curso tras curso, supone que en las evaluaciones de septiembre muchos alumnos sean evaluados, no por los profesores que les han dado clase, sino por otros que no les conocen, ya que su profesor interino en estas fechas no está contratado.
Más dinero para la privada, menos para la pública.
Otra de las recientes medidas conocidas ha sido la de otorgarle un aula más de P3 al centro privado “Ánfora Internacional”, de la localidad zaragozana de Cuarte de Huerva. Un centro que tiene su licencia de apertura y concierto concedidos de manera provisional, debido a su presunta vinculación con la “Trama Púnica” y a las graves deficiencias técnicas encontradas en su construcción. Una ampliación del concierto sin ninguna justificación, ya que la oferta pública del municipio es suficiente para acoger a todo el alumnado de 3 años.
Una decisión que es especialmente grave, cuando se toma a la vez que se conoce que el mismo gobierno sigue sin abonar a 38 institutos de secundaria parte de la financiación para gastos corrientes. Estos centros educativos acumulan un retraso en los pagos que se arrastra del ejercicio anterior y que les ha llevado a una situación límite, sin poder planificar gastos ningún gasto extra, más allá de pagar la luz y el agua.
Una política educativa que recuerda mucho a la del PP.
Desde su llegada al poder el nuevo gobierno de PSOE-CHA, sustentado parlamentariamente por Podemos e IU, ha dejado claro que su postura no era otra que la de apostar por una política de “pequeños gestos” y “buenas formas”, pero manteniendo en lo esencial, lo aplicado por el gobierno PP-PAR.
Empezó con una paralización parcial y muy limitada de la LOMCE, cuando tenía margen para hacer bastante más. Siguió con un acuerdo con los sindicatos mayoritarios sobre la reducción del número de alumnos por aula que era realmentede mínimos. El gobierno solo se comprometió a volver, en cuatro años, a los números anteriores al gobierno del PP, cifras absolutamente insuficientes y que mantenías muchas aulas masificadas.
Continuó con la aprobación de un nuevo decreto de interinos, que aunque paliaba algunos de los efectos más graves del “decretazo” del PP sobre la materia, no recogía cuestiones fundamentales como la rebaremación permanente y la no caducidad de la nota de oposición.
Finalmente aprobó un modelo de jornada escolar que no era la “jornada continua”, tal como está establecida en otras comunidades, y que tiene la “virtud” de no contentar ni a los padres y madres de alumnos ni a gran parte del profesorado. Por último, se limito a aplicar una bajada mínima, de 21 a 20 horas, de la jornada lectiva lectivo del profesorado en secundaria, manteniéndolo igual en infantil y primaria.
Todas medidas que dejan prácticamente intacta la obra de graves recortes llevada a cabo por el gobierno anterior del PP, en la que además de enviaron al paro a más de 2.000 docentes que en su mayoría no han vuelto a trabajar en la enseñanza.
Retomar el camino de la movilización para revertir los recortes.
Lamentablemente y a pesar de que prime la continuidad con el gobierno anterior, las direcciones de los sindicatos mayoritarios de la enseñanza parecen haber decretado una tregua al gobierno del PSOE. Lo mismo se puede decir de la izquierda parlamentaria, que actúa como sostén activo -CHA- o pasivo -Podemos e IU- del gobierno Lambán.
En contra de esta “paz social” es necesario que la comunidad educativa retomemos la movilización contra los recortes realizados estos últimos años. Ante este nivel de continuismo es necesario preparar una respuesta, un final de curso que haga que se les atragante la campaña electoral. Para ello, todos los sindicatos deberían empezar a organizar en los centros de trabajo a los compañeros para preparar una gran movilización.
Hasta ahora, solo la CGT se ha negado a firmar los acuerdos sindicales de mínimos con los que el PSOE se ha querido lavar la cara y tapar lo esencial de su política, el continuismo. También ha empezado una campaña de denuncia de la situación del profesorado interino, exigiendo el cobro del verano y la contratación desde el primero de septiembre para todos.
Solamente desde una gran movilización del conjunto de la comunidad educativa podremos torcer el brazo a esta Consejería de Educación continuista y reconquistar lo perdido, que es mucho.