Como efecto directo del aumento de la precariedad laboral, el número de muertes en el trabajo ha experimentado un fuerte aumento. Las víctimas de accidentes mortales crecen un 36% en el Estado español.

Carlos Muro @muro_87
Martes 27 de septiembre de 2016
Foto: EFE
Nulas medidas de seguridad, exigencia de mayores ritmos de trabajo, largas y agotadoras jornadas, etc. Estos son algunos de los factores que vienen aumentando de manera exponencial las muertes por accidentes laborales.
En el conjunto del Estado español, la muerte de trabajadores en accidentes laborales alcanza actualmente cifras alarmantes. Sí solo tenemos en cuenta los accidentes producidos en el mismo centro de trabajo, las cifras aumentan escandalosamente del 2015 al 2016 con un 17,6%. Algo que viene a traducirse en 1,7 muertes al día durante la jornada de trabajo.
Sin embargo, una mejor forma de medir los accidentes mortales, se obtiene teniendo en cuenta los desplazamientos hasta, o desde, la empresa. Este valor ha aumentado un 36% respecto al año anterior, y cabe destacar los infartos y los derrames cerebrales como principales causas. Sin ir más lejos, en los siete primeros meses de este año, estas fueron la causa de 136 fallecimientos durante la jornada laboral y de siete accidentes ’in itinere’.
Los accidentes de tráfico también subieron un 30% como causa de muerte de trabajadores que se desplazan durante su jornada laboral, como los transportistas o repartidores. En cambio, las causas clásicas de accidentes laborales, como los atrapamientos, amputaciones y caídas, vienen disminuyendo paulatinamente.
Otro síntoma de los cambios que se están produciendo en la siniestralidad laboral se puede apreciar en la lista de los sectores en los que aumentan más los accidentes. La clasificación está encabezada por hostelería, con un incremento del 14%, seguida de actividades administrativas y servicios auxiliares, la industria manufacturera y la construcción.
No obstante, lo más destacado de estas cifras “negras” es que se pone de manifiesto que el riesgo de sufrir un accidente laboral es directamente proporcional al nivel de precariedad sufrido por el trabajador.
Los trabajadores precarios, sin duda un gran porcentaje de la clase trabajadora en la actualidad, no tienen por ley disponer de cursos de riesgos laborales, ni se les explican cuáles son las medidas de seguridad a seguir según su trabajo. Un dato muy a tener en cuenta de ellos es que en los trabajos más precarios hay ausencia de representación sindical. Eso, claro está, ayuda a que el empresario ahorre aún más en medidas de seguridad. Una realidad social que, sin duda, las burocracias sindicales de CCOO y UGT vienen permitiendo sin oposición a las distintas patronales.
Por todo ello, y con más motivo desde los sindicatos, es necesario luchar contra los accidentes y por la prevención de las enfermedades laborales, exigiendo en los centros de trabajo el cumplimiento de todas las normas en materia de seguridad y prevención.
Debemos dejar claro a la patronal y las administraciones, que la vida y la salud de las personas están muy por encima de la producción y sus beneficios. No podemos seguir dejando que la crisis, y la voracidad sin escrúpulos de los empresarios, nos cueste diariamente nuestra salud e incluso nuestra vida. Debemos pelear diariamente por unas condiciones de trabajo dignas.

Carlos Muro
Nació en la Zaragoza en 1987. Es estudiante de Historia en la UNIZAR. Escribe en Izquierda Diario y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.