Este jueves se dio a conocer un récord de producción en minera Collahuasi, siendo un factor importante, en los buenos números productivos anotados por Anglo American dueña de la compañía. Esto se suma a los niveles de producción en la minería del cobre que sigue aumentando, y que no se ha visto afectada por la pandemia. El aumento del metal rojo es un denominador común en la gran minería del cobre, a la vez que se ubica como uno de los focos con mayor cantidad de contagios. Esta contradicción entre el aumento de la producción del mineral a costa de la vida de miles de familias trabajadoras en un país donde la crisis sanitaria es profunda, sólo puede resolverse mediante un paro de los sectores no esenciales que ponga por delante la vida de las y los trabajadores y no las ganancias capitalistas.

Martín López Trabajador del Litio
Viernes 17 de julio de 2020
La firma inglesa, Angloamerican, logró en total un aumento del 5% de producción al segundo trimestre de este año, lo que equivale a 166.800 toneladas de cobre, esto gracias a la producción en Collahuasi, la cual habría contrarrestado la disminución en producción de minera Los Bronces producto de la sequía del último tiempo en el país. Según la empresa, la producción fue histórica en minera Collahuasi alcanzando un 38% de la producción de la compañía con 75.700 toneladas.
Pero, no es sólo Anglo American, según los indicadores de mayo del Índice Mensual de Actividad Económica (IMACEC), la actividad minera ha crecido en 1,2% en medio de la pandemia, a diferencia de los sectores no mineros que han presentado una fuerte baja anotando en el quinto mes del año, una caída histórica del 17% de la actividad. Mientras tanto, al mismo quinto mes de este año 2020, la producción del cobre alcanzó 2,4 millones de toneladas del metal rojo, lo que significó un 3,5% más que el año 2019.
A la vez que los grandes empresarios del cobre, celebran el aumento de la producción, ya que es uno de los sectores que sigue aumentando sus ganancias. Por ejemplo, las últimas semanas el precio del cobre en la Bolsa de Metales de Londres ha tenido un exitoso aumento en su valor, como se dio a conocer hace dos días, el mineral repuntó su valor en un 50% desde el mínimo de marzo, recuperando según los economistas con creces lo perdido inicialmente por la pandemia del COVID-19, cerrando el miércoles 15 de julio a US$2,95 la libra del metal. Los más optimistas viendo que de un día para otro-martes a miércoles-subió casi 0,3%, dieron a conocer que los contratos a futuro para octubre seguirían una tendencia del alza hacia los US$3 la libra, mientras el costo de producción neta de cátodos no supera aproximadamente los US$2,15 la libra según datos de Cochilco del año 2018.
Pero, ¿qué hay detrás de este aumento de producción en un momento atravesado por una profunda crisis sanitaria con casi 323.700 personas contagiadas y más de 7 mil muertos a nivel nacional producto de la pandemia del COVID-19?
Los empresarios se llevan las ganancias, nosotros ponemos los muertos
A este aumento de producción, y el aumento de ganancias para los grandes empresarios de la minería, se le suman el aumento de trabajadoras y trabajadores mineros contagiados, lo que ha tenido a las principales regiones mineras como Antofagasta y O´Higgins como los nuevos focos de contagios. En el caso de la región minera de Antofagasta, ya son 12.500 los casos confirmados de COVID-19, resaltando con preocupación dos de las principales comunas mineras como lo son Calama con 5.502 y Antofagasta con 5.447 casos confirmados hasta ayer.
Mientas los dueños de la gran minería celebran el aumento del precio del cobre producto de la preocupación por el suministro del mineral en medio de la pandemia y el aumento que hubo en los últimos meses de importación de cobre a China, al 7 de julio los contagios en la minería llegaban a los 4.893 trabajadores-más del 2% de la fuerza laboral minera- y 12 muertos, donde la mayoría de los casos se daban en la región de Antofagasta con 2.406 y la región de O’Higgins con 1.354 casos confirmados por coronavirus. El caso más crítico es el de la estatal CODELCO que hasta hace dos días registraba 3.215 casos y 9 trabajadores muertos, los casos más graves en la división Chuquicamata donde el 7% de los contagios fueron en faena y la división El Teniente en la que el 5% se habría contagiado también en faena. La diferencia del total de los casos en la minería lo ponen los capitales privados transnacionales en que Anglo American al 12 de junio aportaba con casi 160 casos, según datos del Consejo Minero.
Por un Paro Regional y de los servicios no esenciales porque las vidas del pueblo trabajador importan
Ya quedó al descubierto la intención del Consejo Minero y su cara más brutal. Su estrategia ha sido un total fracaso, mientras Villarino, presidente de este grupo de empresarios de la gran minería, planteaba hace unos meses en entrevista a El Mostrador, a propósito del turno 14x14, que “permanecer 15 días en faena, es más seguro que pasar 15 días en la calle, en la casa. Están bien protegidos, con medidas de seguridad, con doctores, exámenes cotidianos, ambiente de control”, la realidad ha mostrado que las regiones mineras como Antofagasta atraviesan una profunda crisis sanitaria que tiene los hospitales colapsados, producto de la actividad no esencial de la minería sigue su curso.
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Quisieron hacernos creer que la esencialidad de la actividad minera se reduce a los aportes al Fisco, a través de lo que deja el cobre, pero hasta ahora ¿cuántos de esos recursos se han utilizado para enfrentar la crisis sanitaria? Es más, el Gobierno alza un acuerdo nacional junto a la oposición por un endeudamiento de más de US$12 mil millones de dólares, lo que equivale aproximadamente a 4 años de saqueo del metal rojo sólo por parte de Minera Escondida, sí, una de las más de 50 grandes mineras en el norte del país; pero el Gobierno, sus políticos y partidos del régimen prefieren asegurar las ganancias a costa no sólo del saqueo a destajo de nuestro recursos a las firmas imperialistas del cobre, sino ahora también a costa de la vida de las familias trabajadoras.
No podemos seguir permitiéndonos poner los muertos porque los empresarios nos imponen pasar hambre si no trabajamos o enfermarnos para seguir produciendo. Es necesario paralizar la actividad de los servicios no esenciales como la minería que hoy tienen colapsado los hospitales en la región, tiene que cesar la producción minera hasta que haya un control serio de la crisis sanitaria, y con los recursos que generamos las y los trabajadores, exigir un impuesto extraordinario a las grandes mineras para levantar un verdadero Plan de Emergencia, con licencias para todos los trabajadores, con pago íntegro de sus sueldos, porque recursos hay.
Para ello es necesario, que los grandes sindicatos mineros, que reúnen una fuerza aproximada de 60 mil trabajadoras y trabajadores mineros, hagan un llamado a impulsar un gran paro regional y levantar Comités de Higiene y Seguridad bajo control de los trabajadores junto a profesionales para determinar cuándo volver a las operaciones, porque nuestras vidas y las de nuestras familias valen más que sus ganancias.
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