La dictadura utilizó formas específicas de represión contra las mujeres, tanto física como psicológica. Además se intentó disciplinar y controlar a las mujeres a través de los Centros de Madre o los planes de empleo. Era una manera de castigar a las que cuestionaron el orden social y que buscaron terminar con el capitalismo.
Jueves 5 de septiembre de 2019
Represión y violencia sexual
Desde el mismo Golpe de Estado se comenzó con una política sistemática de represión dirigida contra las y los opositores a la dictadura. Las mujeres militantes y activistas fueron especialmente castigas, por transgredir además que los militares y la derecha consideraban como el rol natural de la mujer, asociada al hogar y la familia.
Fueron 135 mujeres asesinadas o detenidas desaparecidas; nueve de ellas estaban embarazadas sin saber qué pasó con ellas o sus hijos. De los cerca de 3400 testimonios de tortura que presentaron las mujeres ante la Comisión Valech, casi la totalidad admite haber sufrido alguna forma de violencia sexual; hay registro de mujeres que quedaron embarazadas producto de estas violaciones individuales o colectivas. También existieron centros específicos dedicados a la violencia sexual, como Venda Sexi. Otras miles fueron encarceladas, golpeadas, allanadas, relegadas y exiliadas.
De esta manera, la dictadura usó la violencia y en específico la violencia sexual como un castigo hacia la mujer y una forma de imponer el terror y el disciplinamiento de sus cuerpos y sus ideas.
Disciplinamiento social y conservadurismo
Junto con la dictadura comenzó una política de fuertes ataques a las conquistas y derechos sociales de la clase trabajadora y los sectores populares. A los despidos, cierre de empresas y aumento de los precios, se sumó desde mediados de los 70 las privatizaciones y, posteriormente, la mercantilización de la salud y la educación.
La crisis económica empujó a muchas mujeres al trabajo asalariado, teniendo que incorporarse a los planes del Programa de Empleo Mínimo y de Jefes de Hogar, que significaba trabajo precarizado y con salarios miserables, única forma de sobrevivencia de muchas mujeres y sus familias.
A su vez, con las políticas de Centros de Madre, controlados por las mujeres de los militares, se buscaba el control y coerción sobre las mujeres, con intentos de cooptación, la exigencia a que vigilaran a sus padres o hijos, entre otras cosas.
También se instaló un discurso conservador, asociado a la familia, con un Jaime Guzmán que señalaba que el rol natural de la mujer era la maternidad aun a costa de su vida. Es por eso que los derechos sexuales y reproductivos se van a restringir, terminando con la prohibición de cualquier forma de aborto, incluso en caso de riesgo de muerte de la mujer o inviabilidad fetal.
Resistencia de las mujeres a la dictadura
Las mujeres resistieron activamente a la dictadura. Desde el momento mismo del Golpe, comenzaron a organizarse en la búsqueda y defensa ante la represión. Formaron las primeras agrupaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos, ejecutados, presos políticos y otras organizaciones de derechos humanos, con acciones como toma de cátedras, encadenamientos en organismos públicos, etc.
También se organizaron para responder ante la grave crisis económica y social que se descargó sobre la clase trabajadora y el pueblo. Pusieron en pie ollas comunes y otros organismos como comités de salud, de trabajo, entre otras iniciativas.
A fines de los años 70 comenzó a organizarse el Departamento Femenino de la Coordinadora Nacional Sindical. También resurgió un movimiento feminista, con grupos de mujeres como el Memch 83’ y otros, que fueron parte de las convocatorias a paros y protestas nacionales, organizando manifestaciones callejeras, cortes de calles, entre otras actividades.
La violencia dictatorial hacia las mujeres ha sido invisibilizada. Solo recientemente se presentaron querellas por tortura sexual. Pero en general los culpables siguen en la impunidad.
La violencia hacia la mujer y la diversidad sigue existiendo: 1 de 3 mujeres denuncia violencia física o psicológica, no hay verdaderos derechos sexuales y reproductivos, la precariedad laboral y bajos sueldos también es una forma de violencia.