La primera reunión entre los presidentes de EEUU y de Rusia, Joe Biden y Vladímir Putin, junto a sus respectivos ministros de Exteriores, se realizó en dos etapas y duró varias horas. Al finalizar, ambos realizaron conferencias en las que no pudieron ocultar que las tensiones persisten, aunque buscaron bajar el tono a la disputa.
Miércoles 16 de junio de 2021 15:52
Las reuniones de este miércoles en Ginebra entre el presidente estadounidense Joe Biden y su par ruso Vladimir Putin constaron de varias etapas, la primera de ellas terminó luego de una hora y media y luego continuó con un formato de reunión ampliada. El clima de tensión sobrevoló la cumbre, más aún luego de las reuniones del G7 y la OTAN donde Biden quiso mostrar a un EEUU que vuelve a los organismos multilaterales después de la era Trump, y donde China y Rusia aparecieron entre las amenazas de "occidente".
Tras la reunión ambos presidentes quisieron mostrar que todo marchó bien, sin embargo no hubo acuerdo sobre ninguno de los temas en la mesa y cada uno abordó el ángulo que le convenía para sus declaraciones públicas. Mientras que Biden dijo "hice lo que vine a hacer" en relación a la discusión sobre situación del opositor ruso Navalni y a los ciberataques, Putin desechó de plano cualquier problema con la oposición y aseguró que iban a trabajar juntos en ciberseguridad, pero negando cualquier responsabilidad en los recientes ataques a EE. UU.
“No ha habido hostilidad”, arrancó Putin su conferencia de prensa, lo que es toda una declaración de principios sobre la tensión de fondo que rodeaba la cumbre. “Al contrario, nuestro encuentro se desarrolló con un espíritu constructivo”, continuó.
Biden, por su parte, señaló que "El tono de toda la reunión fue bueno, positivo".
Sin embargo, las declaraciones posteriores de ambos presidentes sugiere que no hubo acuerdos sustanciales en ninguna de las principales áreas tratadas y que cada cual usará el encuentro para sus propios intereses. Biden busca reposicionar a EEUU y posicionarse él mismo ante el mundo (con aliados y enemigos) tras el repliegue de la era Trump. Putin, por su parte, tiene abiertos múltiples frentes internos y externos, con una sobreextensión de su poderío en diversas regiones producto de la propia decadencia hegemónica estadounidense, y la reunión con Biden, aunque sea para la foto le da un respiro y posicionamiento geopolítico, que necesita.
Las conversaciones tenían una agenda cargada que iba desde las relaciones bilaterales, la estabilidad estratégica, temas de seguridad informática y la lucha contra la ciberdelincuencia, hasta la cooperación económica, el clima, el Ártico y la lucha contra el coronavirus, pasando por otros temas, como los conflictos y crisis regionales: Medio Oriente, Siria, Libia y Ucrania, el programa nuclear iraní, Afganistán, y la situación en la península coreana y en Nagorno Karabaj.
Imposible abordar y menos acordar sobre todos esos temas, pero si alcanzar el objetivo de intentar restaurar algo de estabilidad en una relación bilateral que Putin había descripto como "deteriorada a su punto más bajo en los últimos años".
Recordemos que ambos mandatarios se conocen hace tiempo, desde que Biden era vicepresidente de Obama, y que este año ya tuvieron un cortocircuito en el que el estadounidense llamó asesino a su par ruso y este contestó deseando "buena salud" al mandatario septuagenario que venía de protagonizar una serie de "bloopers" con caídas y confusiones.
Además, los embajadores en Estados Unidos y Rusia habían dejado sus puestos a principios de este año en medio de un aumento en las tensiones entre los países. Quizá uno de los pocos acuerdos de la reunión de este miércoles es que regresen a sus puestos.