La Francia de Mbappé le ganó 4 a 3 en un partido que tuvo de todo. El crack del Barcelona no apareció y su ausencia, además de nivel de los franceses, fue un factor de peso para la eliminación de Rusia 2018.

Daniel Satur @saturnetroc
Sábado 30 de junio de 2018 14:35
Que analistas interesados en cosas que exceden al juego de la pelota hagan leña del árbol caído. Pero apelando a cierta objetividad (algo difícil sobre todo en esta materia) hay pocas dudas de que la selección de Francia superó a la de Argentina en los octavos de final apelando a lo que sabe hacer y a lo que todo el mundo sabe que hace.
El equipo argentino había llegado con lo justo a esta instancia y con un cuerpo técnico cuestionado por todos los costados al no mostrar ni plan de juego ni actitud cuando se lo requirieron las circunstancias. El envión inyectado por el gol de Marcos Rojo contra Nigeria podía servir para el puntapié inicial contra Francia. Pero este partido era otra cosa y nadie, ni siquiera el dudoso Sampaoli, lo desconocía.
El equipo de Kylian Mbappé (19 años) fue durante gran parte del juego superior al de Lionel Messi (31). Sin embargo el partido pudo haber sido para cualquiera de lo dos. Es más, la floja actuación del 10 argentino puede ser una de las explicaciones de que la albiceleste no haya podido marcar más goles que Les Blues.
Sobre todo teniendo en cuenta que Di María, Mascherano, Agüero y otros lograron una performance mejor que en los partidos anteriores.
Primer tiempo
Argentina arrancó el partido con varias desatenciones en lo defensivo frente a una Francia preparada para sorprender con piques veloces y avanzar hacia el área de Armani.
En los primeros minutos si bien Francia le permitió a Argentina tener la pelota, con una defensa atenta impidió que Messi y compañía pudieran encontrar los espacio.
A los 8 minutos una falta de Mascherano a Mbappé cerca del área le permitió a Griezmann darle un aviso a Argentina. El jugador del Atlético Madrid reventó el travesaño de Armani.
Tres minutos después Mbappé picó desde y por el centro de la cancha hacia el arco y, cuando empezaba a abrirse hacia la derecha, ya dentro del área, un Marcos Rojo sobrepasado no tuvo mejor idea que cruzarle el brazo y voltearlo. El árbitro iraní Alireza Faghani no dudó y le dio la posibilidad a Griezmann de anotar el 1 a 0.
Argentina recalculó. Y aunque durante varios minutos sobrevendrían reiterados ataques franceses, donde pudo ampliarse la diferencia, de a poco los argentinos fueron recuperando confianza y posesión de pelota.
A los 41 minutos, cuando Francia estaba más cerca del segundo gol que la Argentina del empate, Di María recibió la pelota desmarcado a pocos metros de la medialuna del área contraria (lugar raro para él), la acomodó tranquilo y metió el zapatazo derecho que se metió al lado del palo izquierdo de Lloris que, pese a estirarse al máximo, no llegó a frenarla. Golazo y vuelta a empezar.
Segundo (y último) tiempo
Pese a haber sido el autor del gol que permitió el pase de ronda de Argentina, Marcos Rojo se despidió del Mundial más prematuramente que sus compañeros. Además de ser el autor del penal que le permitió a Francia abrir el marcador, Sampaoli decidió reemplazarlo en el entretiempo por Fazio.
Argentina arrancó la segunda mitad con la decisión de manejar el juego. A los 2 minutos consiguió un tiro libre desde el costado izquierdo, casi un corner corto. Banega metió un centro envenenado que luego de un rebote agarró Messi, quien metió una gambeta y tiró al arco. La pelota en su trayecto se encontró con el pie de Mercado y en su desvío logró colarse por el costado izquierdo del arquero francés.
Mascherano empezó a cumplir un rol más organizativo desde ese momento, buscando que la tenencia de pelota derivara en pases a los volantes ofensivos y a los delanteros.
Durante diez minutos Francia fue desconcierto y apuro, algo que no había pasado en todo el primer tiempo. Sin embargo Griezmann pudo hacer el tercero tras una desinteligencia entre Armani y Fazio. La pelota se terminó yendo afuera pero Francia seguía avisando.
A los 12 llegaría la sorpresa en los pies del francés Pavard, quien ubicado apenas un poco más a la derecha de donde había pateado Di María su golazo en el primer tiempo, sacó un exquisito tiro que (comba incluida) se terminó metiendo al lado del palo derecho de Armani. Un gol casi dibujado. 2 a 2 y vuelta a empezar otra vez.
La desconcentración en el equipo argentino fue en aumento, permitiéndole a los franceses tener más la pelota y buscar ampliar la diferencia.
A los 18 minutos le llegó el turno a Mbappé, quien con una gran jugada adentro del área metió el tercero para Les Bleus. Fue luego de que la pelota quedara boyando a metros del área chica tras un centro rasante lanzado desde la izquierda.
A lo 21 Sampaoli cambió a Enzo Pérez por el Kun Agüero, apostando a conseguir lo que ya se estaba haciendo complicado.
Promediando el segundo tiempo Messi seguía sin aparecer, no pedía casi la pelota y a sus compañeros se les complicaba dársela. En una jugada parecida a las suyas forzó un tiro libre cerca del área que terminó ejecutando con tibieza y rebotó en un francés ubicado a diez metros delante suyo.
Y llegó el cuarto gol a los 24 minutos en el pie de Mbappé, a esa altura ya la figura del partido. Un zapatazo entrando velozmente al área desde la derecha en un contraataque bien pensado dejó a Armani en el suelo mirando la red.
A lo 28 el técnico argentino sacó a Pavón y metió a Maximiliano Meza, buscando un refuerzo de energías en la ofensiva. El primer cambio en Francia llegaría tres minutos después, Tolisso por Matuidi, un mediocampista por otro.
A los 30 minutos Argentina ya era un cúmulo de nervios e impotencia (Otamendi enojadísimo con el árbitro que no le cobró un penal inexistente sería una metáfora clara). Descontrolado, todos lo intentos del equipo eran fallidos. Y Francia estuvo dos veces cerca del quinto gol. Con un poco de tenencia de la pelota y levantando la cabeza, los galos complicaban a los argentinos sin mayor esfuerzo.
Restarían dos momentos infartantes para Argentina. A dos minutos del final (ya en tiempo suplementario) el Kun Agüero hizo un lindo gol de cabeza en el área chica. El 4 a 3 provocó una ráfaga de esperanza. Pero no alcanzó. Un último cabezazo que se fue lejos del palo derecho de Lloris sería el preludio del pitazo final.
“Lo dimos todo hasta el final”, dijo Javier Mascherano frente al micrófono de la TV Pública apenas terminó el partido. Lo repitió tres veces, cada vez con la voz más quebrada. Y agregó: “no tenemos nada para reprocharnos”. Seguramente muchas personas futboleras no estén pensando lo mismo. Pero, se insiste, no hay que hacer leña del árbol caído. Y menos cuando el propio Masche se está despidiendo de la selección tras años de protagonismo y algunas alegrías.
⚡️ Javier Mascherano se va de la selección de @Argentina. Así anunció su retiro el 'Jefecito'. ⚽️ https://t.co/BGgWjdDtit
— Twitter Moments en Español (@MomentsES) 30 de junio de 2018

Daniel Satur
Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc