Sonia es docente de Música. Como muchas trabajadoras de la educación, sufre el impacto de la sobrecarga laboral en su cuerpo. La precarización, moneda corriente en el sector educativo, también es expresión de lo mismo: más ajuste en educación pública. Reproducimos la voz de una docente, que como miles en toda la provincia, refleja la realidad de las y los trabajadores de la educación.
Miércoles 22 de septiembre de 2021
"Soy docente de música, estoy diagnosticada con Artritis Reumatoidea. Trabajo en la docencia hace 10 años, así que tendré que trabajar hasta los 65 años para poder tener una jubilación por edad avanzada. Estoy agradecida porque al tener la obra social de IOMA puedo mantener el tratamiento que me mantiene bastante controlados mis dolores. No me puedo dar el lujo de dejar de trabajar porque no tengo otra obra social en la familia. Tengo mis 20 módulos de titular que fue por lo que siempre luche. Hice cursos, postítulos, pagué títulos para poder llegar lo antes posible a titularizar, porque pensé que eso me daría tranquilidad. Pero resulta que todas las horas que concursé en el IPA, en terciario, siguen siendo provisionales, o sea que lo que gané a través de estudiar, presentar proyectos en las difíciles coberturas si mi salud se complica y tengo que optar por un cambio de funciones las perdería. Nadie parece comprender la importancia que los cargos en el nivel terciario sean titulares desde el principio, ¿porqué esperar ¿hasta cuando esperar? Hay muchos docentes que están en estas circunstancias con más de 10 años trabajando como provisionales. ¿Y si un día se enferman?
¿Les tiene que pasar algo para que se den cuenta que tendrían derecho a estar más protegidos?
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Tengo tantas preguntas dando vuelta en mi cabeza. En la pandemia estuve sentada tras la computadora más de 8 horas todos los días trabajando, así también se vio afectada mi columna, mi cuello, pero se nos pedían cada vez más cosas que hacer, ahora empiezo la presencialidad y después de venir a mi casa también tengo que volver a sentarme en la computadora? ¿Cuántas horas más? ¿Cuándo voy a descansar? ¿Todo por el mismo sueldo? Tardaron 4 meses en pagarme las horas de acrecentamiento, pero eso es así me decían todos, es el sistema, hay que esperar.
Me niego a tener que seguir trabajando en mi casa ¿Está mal? ¿No tengo derecho a descansar y a ocuparme de mi familia?
Mi hija menor tiene una discapacidad motora de nacimiento, necesita de mis cuidados desde que nació. Creo que tengo derecho a volver de mi trabajo y dedicarme a mí. Y dejar las planillas y el teléfono y la computadora y los informes fuera de mi casa, y hacerlo en las horas de trabajo como cualquier otro trabajador.
Ni que hablar de hacer algo vinculado al desarrollo personal profesional que uno debería realizar. Un rato para hacer música. No me alcanza el día, no tengo tiempo.
Me encantaría componer, hacer un arreglo musical que no tenga que ver con una actividad para los alumnes sino simplemente por el placer de hacer música.
La pandemia todavía no termino, pero lo peor de todo no fue el Covid. Los efectos de toda la sobrecarga laboral que estamos pasando se verán reflejados en nuestra salud a partir de ahora. Creo que no soy la única que está pasando por estas circunstancias así que espero que podamos unirnos para aunque más no sea poder visibilizar lo que nos pasa."
El relato refleja una realidad que atraviesa al conjunto de las y los trabajadores de la educación. La sobrecarga laboral no es un concepto abstracto: golpea brutalmente sobre los cuerpos y vidas trabajadoras. La precarización, expresada en no contar con trabajo estable, en tener que esperar meses para cobrar y tener que trabajar jornadas extenuantes por el mismo salario, también es expresión corriente en el sector. “¿No tengo derecho a descansar, a ocuparme de mi familia?”, “Un rato para hacer música. No me alcanza el día, no tengo tiempo”.
Desde el Frente de Izquierda Unidad hacemos un planteo concreto: trabajar 6 horas, 4 frente al curso y 2 horas para preparar clases, formarnos, con un salario igual a la canasta familiar y plenos derechos. Repartir las horas entre trabajadoras y trabajadores que hoy no pueden acceder a un cargo y para que ningune estudiante se quede sin docente. Porque defendemos la educación pública, de calidad.
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