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Red Internacional
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PUTIN EN LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU. La vuelta triunfal de la diplomacia rusa

Hace menos de un año, las sanciones Occidentales luego de la absorción de Crimea por Moscú y la guerra con Ucrania transformaban a Putin en el nuevo paria de Occidente. La crisis de la política norteamericana en Medio Oriente y en Siria le permite volver con fuerza al tablero diplomático regional y mundial.

Martes 29 de septiembre de 2015

Foto: EFE/JUSTIN LANE

Hacía diez años que Vladimir Putin no hablaba en una asamblea general de la ONU como lo hizo este lunes 28. Junto a esta tribuna donde despotricó contra Occidente por el manejo de la crisis Siria, su consagración fue el reencuentro con el presidente norteamericano Obama, el mismo que señalaba en la cumbre de la ONU del año pasado tres grandes “peligros”: el ebola, la agresión rusa y el Estado Islámico (EI). El cambio de panorama es enorme. Los continuos avances de este último frente a la impotencia de Occidente permiten que la nueva oferta de un frente anti EI del presidente ruso encuentren eco.

El fracaso de la estrategia Norteamericana en Siria

Esta realidad diplomática muestra la debilidad y el fracaso de la estrategia norteamericana en el territorio de combate: en Siria, Bachar al-Assad, aunque militarmente debilitado, se mantiene en el poder e intenta volver al juego diplomático; la oposición “moderada” sobre la que apostaba Occidente está prácticamente en bancarrota en provecho de las corrientes radicales islámicas. En ese marco tanto los movimientos diplomáticos como militares del jefe del Kremlin han provocado un importante movimiento en este conflicto regional que apunta a mantenerse.

En el verano boreal, Putin multiplicó los contactos con todos los actores: Irán, Egipto, Turquía, Arabia Saudita, Israel y más discretamente con los EEUU. Estas maniobras se complementaron con el rumor de que Rusia estaría instalando una base militar. Por el momento los aviones y helicópteros rusos no han entrado en acción, pero el solo hecho de su desplazamiento ya ha generado un efecto político de primer orden. Aunque no puede descartarse que Rusia lance algunos bombardeos espectaculares contra el estado Islámico, por ejemplo en Palmira para darle más visibilidad, el objetivo central es evitar que Damasco caiga, además de asegurar el eje de comunicación hacia el norte y el litoral. Con el viento a favor, el sábado Moscú logro otro éxito, esta vez en Irak: las autoridades iraquíes anunciaron la creación de una célula de coordinación en materia de inteligencia y seguridad en Bagdad con Rusia, Irán y Siria. Un revés importante para los EEUU.

La crisis de los emigrantes favorecen los juegos diplomáticos de Putin

Frente a la crisis de refugiados más importante desde la Segunda Guerra Mundial en Europa, que tiene uno de sus focos en la guerra en Siria, la apertura de Putin encuentra nuevos aliados en el Viejo Continente. Es una vez más Angela Merkel, la que rompe el juego de las cancillerías europeas. La canciller alemana dijo el pasado jueves que sería bueno conversar con el presidente sirio, Bashar Al Assad, acerca de la situación en Siria a propósito de la crisis de refugiados que enfrenta Europa. “Tenemos que hablar con muchos participantes, entre ellos Al Assad", afirmó Merkel en una conferencia de prensa celebrada tras la cumbre de la Unión Europea sobre el tratamiento a los solicitantes de asilo.

Merkel destacó que la solución del conflicto armado en Siria debe resolverse por la vía diplomática con la participación de Estados Unidos, Rusia, y también "importantes socios regionales, Irán, países árabes sunitas como Arabia Saudita". De esta manera la política occidental anti Assad, principal responsable de las decenas de miles de muertos y millones de desplazados en Siria, comienza a resquebrajarse.

Ligado al hecho de la reticencia a una intervención militar más fuerte de los EEUU en el terreno, estos elementos obligan a Obama a buscar soluciones imaginativas a la propuesta rusa, como es el caso del trascendido que no sería una pre condición la salida de Assad sino que esta se daría luego de un plazo, dando juego al ballet diplomático en donde Putin es de nuevo un actor central.

Maniobras diplomáticas al servicio de su fortalecimiento interno

En el marco de que su situación interna es complicada y de la crisis económica que pega fuerte en los BRICs- en especial por el fuerte deterioro del precio de las materias primas y la caída de las inversiones por la enorme sobreacumulación, en un contexto de caída brutal de las ganancias- , la política exterior viene al salvataje del reaccionario régimen de Moscú.

Los Juegos Olímpicos en Sochi, la “recuperación” de Crimea, las conmemoraciones de la victoria de 1945 fueron muy populares. La vuelta del diálogo directo entre los EEUU y Rusia sobre los asuntos mundiales es su coronación. A su vez, la crisis siria podría permitir cerrar la página de la crisis ucraniana: este viernes 2 de octubre habrá una cumbre en Paris entre Putin, Porochenko (presidente de Ucrania), Merkel y Hollande: en el Elíseo (sede de la presidencia francesa) comienza a ser considerado el final de las sanciones europeas contra Rusia. La realidad es que nadie considera seriamente que Rusia se retire de Crimea y tampoco nadie quiere ver a Kiev (capital de Ucrania) intentando recuperar a su provincia por la fuerza en Donbass.

Sin embargo, este brillo diplomático oculta fuertes debilidades: una población rusa que no se quiere comprometer en una guerra externa, una economía en estado calamitoso y en la mismísima Siria, una capacidad de acción política y militar limitada. Pero al igual que en 2013 cuando Obama se negó a ir a la guerra frente a las denuncias de armas químicas que había utilizado el régimen sanguinario de Assad, las debilidades de las distintas potencias imperialistas le permiten una vez más a Putin tener su minuto de gloria.


Juan Chingo

Integrante del Comité de Redacción de Révolution Permanente (Francia) y de la Revista Estrategia Internacional. Autor de múltiples artículos y ensayos sobre problemas de economía internacional, geopolítica y luchas sociales desde la teoría marxista. Es coautor junto con Emmanuel Barot del ensayo La clase obrera en Francia: mitos y realidades. Por una cartografía objetiva y subjetiva de las fuerzas proletarias contemporáneas (2014) y autor del libro Gilets jaunes. Le soulèvement (Communard e.s, 2019).