La enorme fortuna de Sebastián Piñera ha sido cuestionada debido a varios casos de evasión de impuestos, descubrimiento de paraísos fiscales y operaciones irregulares de financiamiento.
Viernes 6 de diciembre de 2019
La reformulación del grupo empresarial de Sebastián Piñera tras su primer mandato presidencial significó el traspaso de más de US$500 millones a sociedades de sus hijos en dos destinos: Islas Vírgenes Británicas (IVB) y Luxemburgo, ambos considerados paraísos fiscales según el Servicio de Impuestos Internos.
Según consigna El Mostrador, a través de Bancard Inversiones Limitada, empresa que el actual Mandatario controla con el 66% de la propiedad, a inicios de 2015 comenzó a transferir recursos desde Chile a las compañías de sus hijos en el extranjero. Pero no lo hizo como lo establece la Ley, por lo que el Servicio de Impuestos Internos (SII) inició una fiscalización en su contra y detectó irregularidades en una operación de financiamiento a sus hijos y el no pago de impuestos por la misma durante dos años, impuestos que incluyó -durante su segundo mandato presidencial- una condonación de las multas por parte del Estado. El diputado DC, Gabriel Ascencio, anunció que iniciará un proceso de fiscalización y emplazó al Presidente y a sus hijos a informar en qué paraísos fiscales mantienen su millonaria fortuna.
De acuerdo a la información financiera del Grupo Bancard, la indagación del SII reveló que el traspaso de $68 mil millones que hizo Piñera Echenique en 2015 desde Bancard Inversiones Limitada a Bancard International Investment, controlada por sus hijos en las Islas Vírgenes Británicas, fue irregular.
El SII reveló que en estas transferencias de dinero a los hijos de Piñera no se pactaron tasas de retribución, lo que significa que no se pagaron los impuestos correspondientes.
A esto se suman antecedentes de otras operaciones similares en cuanto a transferencia de fondos entre la familia Piñera Echeñique, donde no se reconoce fiscalización alguna por parte del Servicio de Impuestos Internos.
El Desconcierto señala que de los $68 mil millones fiscalizados por el SII, Bancard Inversiones Limitada habría traspasado además, a través de varias operaciones financieras con sociedades relacionadas en Chile y el extranjero, más de US$440 millones a las Islas Vírgenes Británicas y Luxemburgo.
Los delitos tributarios en Chile no son nada nuevo, hemos tenido el ejemplo del caso Penta, y también el caso Soquimich, ambos impunes por el sistema judicial de los ricos. También el Pacogate y el Milicogate, que significaron el robo de decenas de miles de millones de pesos al fisco y que hasta ahora no se han recuperado. En ese sentido, el presidente no queda fuera, pues su enorme fortuna a costa de la explotación, el robo y evasión de impuestos, se ha mantenido intocable. Es momento de cuestionar en profundidad a la clase dominante, pues ellos se llevan todo dejando a los trabajadores cada vez más a la deriva, mientras es la fuerza de trabajo la que levanta el país.

Javier Ilabaca
Estudiante de Periodismo, Universidad Central de Chile