Varios medios dan cuenta de los rumores de preocupación en el Gobierno porteño ante el aumento de casos. Este lunes a la mañana ya demostraban preocupación porque quedan 103 camas UTI. Los Gobiernos van detrás del Covid-19, eso ya queda claro a esta altura de la segunda ola.
Lunes 17 de mayo de 2021 19:47
Este lunes por la noche ante el nuevo informe epidemiológico, comenzó a circular el rumor de preocupación dentro del Gobierno porteño. Por la mañana se conocía el informe del propio ministerio de salud porteño, donde daba cuenta que apenas quedan 103 camas UTI sin utilizar, mientras por la noche se conocieron 2445 nuevos contagios en las últimas 24 horas.
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Distintas fuentes relatan que el gabinete de ministros de Larreta viene evaluando, en caso de que sigan estos casos de contagios diarios, nuevas restricciones, incluso con la presencialidad escolar. Esperaran los datos de los próximos tres días antes de tomar medidas.
A esta altura del desarrollo de la segunda ola de Covid-19 queda claro que el Gobierno viene detrás de la pandemia. No se toman medidas para frenar la segunda ola y aun no entramos al invierno. Mientras las peleas de grieta son si se cierran o abren las escuelas, dejando de lago todo tipo de medidas sanitarias acordes a esta pandemia.
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Testear de forma masiva, aislar selectivamente retomando el IFE para garantizarlo, unificar el sistema de salud público y privado y conseguir las vacunas necesarias para todos liberando las patentes y decretando la utilidad publica de los laboratorios argentinos que en estos momentos las fabrican, pero para exportación.
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La comunidad educativa viene exigiendo la virtualidad escolar, garantizando la conectividad y computadoras para todos, como forma de descomprimir la circulación y todo queda en una pelea de la grieta mientras se judicializa y siguen el cierre de burbujas, escuelas enteras y se multiplican los contagios de docentes no vacunados, ni siquiera con la primera dosis. Si los docentes van al paro se les descuenta el día en represalia, si la familia decide no mandar a sus hijos a la escuela se los amenaza con la perdida de la vacante. Imponen las clases presenciales con la fuerza y sin tomar medidas para garantizarlo.
El personal de salud viene de haber retomado la calle el pasado 12 de mayo, día internacional de la enfermería, para exigir aumento salarial, la defensa de las condiciones sanitarias y licencias para el personal de riesgo y que sean incorporados como profesionales. Sin embargo, el Gobierno mira para otro lado y presiona para que sigan en la primera línea como vienen haciendo heroicamente hace más de un año. El personal de salud pone todo en esta lucha contra la pandemia, el Gobierno pone poco y nada y la medicina privada sigue acumulando ganancias en pandemia.
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El objetivo gubernamental es que se transforme en natural tener 500 fallecidos diarios en el país, para garantizar que la rueda de la economía siga funcionando. Pero, cuando se habla de “economía” en realidad se habla de las ganancias empresarias y acumular para pagar la deuda pública. Porque si hablamos de la economía familiar, esta viene en crisis y perdiendo poder adquisitivo a diario contra la inflación y el aumento de precios, la nafta, mientras se viene un nuevo tarifazo.
Deberemos esperar hasta el próximos viernes, fecha en que se vencería la nueva etapa y de nuevo vuelvan a resolver nación, provincia y ciudad, que medidas tomarán. No podemos seguir esperando medidas que solo acumulan restricciones, pero sin garantizar la salud, ni la defensa de la economía familiar, ni la educación. Mientras en varias empresas, como Garbarino, el Puerto de Bs. As. o en Latam se avanza con miles de despidos, mientras las paritarias en los distintos gremios son a perdida acumulada en años, como en Aerolíneas Argentinas, y por debajo de la inflación que aumenta al nivel de contagios de Covid-19, como para los estatales y residentes de salud.
Organizarse en los lugares de estudio y trabajo, en común trabajadores, jóvenes y familias comienza a ser una necesidad. Y empiezan a ver varios ejemplos que se deberán multiplicar y coordinar: entre la docencia y la comunidad educativa, en los hospitales, en el transporte de colectivos y el subte, como en la juventud estudiantil y precarizada, debe darnos la fuerza para imponerle a los sindicatos mayoritarios de la Ciudad una pelea para que seamos los trabajadores junto al pueblo los que definamos nuestras prioridades.