Hay un choque entre expectativa y realidad que están experimentando sectores que buscaron en Frente de Todos como una forma de resolver el fuerte ajuste que había aplicado cambiemos, pero que no ven que el gobierno lo haya resuelto. Ahí está uno de los motores principales del desencanto.
¿Qué oportunidades se abren para la izquierda? en este Editorial de Leo Améndola en Alerta Spoiler

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Miércoles 23 de junio de 2021 11:48
🖋️ EDITORIAL | "Con la vacuna no alcanza": las consecuencias electorales del ajuste - YouTube
Las consecuencias electorales del ajuste y un desafío para la izquierda
Hay una frase que tuvo su impacto en el mundo más cerrado de la política cuando Alberto Fernández dijo que “Con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede”. Alberto Fernandez incluso la ha recordado en entrevistas posteriores en cierta forma cómo una parte de una cierta premonición política de su parte.
Durante los últimos dos meses, otra frase de dos términos que empezó a aparecer en los análisis del llamado “círculo rojo” y parece un poco inspirada en aquella otra: “Sin vacunas no se puede, con la vacuna no alcanza”. Cómo una forma de definir el desafío y los problemas que se le presentan al oficialismo hacia la batalla electoral que se viene.
La nueva ecuación simplifica mucho los términos pero la idea fundamental se entiende:
Implica un problema de peso para un gobierno que pretende ubicar como uno de sus puntos de apoyo la gestión de la pandemia y en particular los avances de la vacunación (incluso a pesar de haber superado los 90 mil muertos), pero donde queda un flanco enorme abierto y que podemos simplificar como las consecuencias electorales del ajuste.
Veamos un poco qué es esta idea de que “con la vacuna no alcanza”
Con los cuidados necesarios, y teniendo una visión desde donde se escribe, es decir con su propia intencionalidad militante, LA NACIÓN publica una nota donde se describen dos puntos de falla que preocupan al oficialismo: la percepción en sectores medios bajos y jóvenes.
La nota de la tribuna de doctrina agrega un condimento: muchos de los que exhiben descontento en estos segmentos (sectores medios bajos y jóvenes), habrían votado por el frente de todos en 2019.
En otro registro, Alejandro Bercovich traduce en su nota de los viernes en BAE negocios, un supuesto plan “sanderista” del kirchnerismo:
Lo que el kirchnerismo orejea para el tramo final de la campaña es otro paquete: reapertura de paritarias para llevarlas al 45 %, suba del salario mínimo, vital y móvil para alinearlo con la nueva pauta inflacionaria y un plan de empleo masivo, al estilo del que empujan los movimientos sociales del Frente, con construcción de viviendas por parte del Estado, tendido de redes cloacales y reforestación.
Un plan que suena, un tanto ambicioso para lo que venimos viendo en términos de medidas y con un fortísimo ajuste fiscal de por medio. Bastante lejos de un posible “plan de empleo masivo” que logre recuperar la confianza de sectores que están viviendo en carne propia el ajuste.
Iván Schargrodsky, periodista bien atalonado en la defensa del proyecto oficialista, retoma la frase de dos términos y en un newsletter que titula “Vacunas: condición necesaria pero no suficiente” dice que el deterioro de la imagen del Gobierno “empieza a preocupar incluso a los que se entusiasman con que el trimestre previo a las generales muestre crecimiento y regreso a la normalidad.”
Paréntesis: La normalidad para argentina según la OCDE estaba lejísimos (Organización para el Comercio y el Desarrollo que integra a 38 estados) y según sus predicciones recién hacia fines del 2025 se compondría en Argentina algún tipo de normalidad y recuperación sostenida.
Dos preguntas.
La primera ¿Qué hay detrás de estas preocupaciones?
Por un lado habla de lo que podemos llamar el desencanto. Hay un choque entre expectativa y realidad que están experimentando sectores que buscaron en Frente de Todos como una forma de resolver el fuerte ajuste que había aplicado cambiemos, pero que no ven que el gobierno lo haya resuelto. Ahí está uno de los motores principales del desencanto.
Una confirmación de las últimas horas de las opciones que toma el gobierno lo vemos con el pago al club de parís: $430 millones de dólares para los acreedores que no van a ir a las necesidades de millones de personas. Por ejemplo, destinando a 4 millones de IFE que es el equivalente de lo que van a poner para el club
La segunda ¿qué perspectivas abre?
El desencanto con el Gobierno abre la posibilidad de que otros espacios políticos se propongan avanzar sobre ese descontento.
La oposición de derecha, de juntos por el cambio tiene el problema del pasado reciente.
Fueron los aplicadores de un ajuste sistemático de 2015 a 2019 y el voto al frente de todos fue, en parte, un vehículo para terminar con ese proyecto de CEOs al frente del país.
Además están atravesado por tensiones internas que ya aparecen de cara al 2023. Bullrich, Larreta, Vidal, Santilli, el otro Macri. Y también por los debates respecto a la conveniencia de ampliar más el espacio a referentes como López Murphy, Stolbizer, Lousteau. En estas conversaciones entra hasta el “rebelde” Espert, supuesto guerrero junto Milei contra los males de la casta política que terminó sentado con algunos de los principales exponentes de la política profesional y tradicional cómo Larreta o Bullrich.
Las reuniones de Espert con Larreta o Bullrich son un hecho que hay que tener bien presente además porque hay muchísimo humo mediático para ubicar a los libertarios como lo nuevo que aparece ante el desencanto a uno y otro lado de la grieta, se apoyan en la parte más pirotécnica de su discurso, pero cuando se ve mas de fondo a qué intereses responden, aparecen cuestiones cómo este negocio con lo peor de la política tradicional cómo larreta.
Lo mismo pasa con otras falsas alternativas como dijo ayer Nicolás del Caño respecto de Randazzo, que vuelve en forma de fichas sin otra mejor idea que avanzar en una reforma laboral, o sea con una bandera del Cambiemos original.
Tercera fuerza. Un desafío militante para la izquierda en jujuy y en todo el país.
Es mientras se van procesando todo esto que el domingo se vota en Jujuy y aparece un primer desafío para la izquierda clasista y socialista.
Como dijo Alejandro Vilca, candidato del Frente de Izquierda Unidad en esa provincia, la apuesta es a que la izquierda aparezca como una tercera fuerza ante la gestión desastrosa de la pandemia y de la crisis social del gobierno de morales, pero también del PJ que actúa como un verdadero aliado del feudal Morales. Ahí en las recorridas de la campaña hay se han encontrado por un lado con un fuerte apoyo en sectores de trabajadores y jóvenes, y sobre todo con mucho cansancio de las políticas de la UCR y el PJ.
El llamado a la unidad de la izquierda en todo el país que ya suma adhesiones entre muchos trabajadores, estudiantes, intelectuales hay que ubicarlo también desde está óptica o desde este objetivo:
Como un paso necesario para mostrar una alternativa unificada en todo el país, que se proponga aparecer como una tercera fuerza, como un canal para que se exprese ese rechazo que se empieza a ver a las políticas de ajuste, que se ve en los sectores que se organizan porque se quedaron sin laburo, porque están ultra precarizados, porque sencillamente no llegan a fin de mes, porque sus sindicatos firmaron paritarias a la baja.
También que sea una forma de mostrar y darle expresión a esa bronca que quizá todavía no se transforma en organización pero que se escucha, que se lee en redes, que se comenta en los trabajos, que llega a través de la comunidad de la izquierda diario.
Es un desafío sobre todo para no dejar lugar a los que buscan capitalizar ese descontento para repetir las recetas de siempre y que no tenga miedo para anunciar y discutir las medidas que son necesarias cómo dejar de pagar la deuda, afectar la ganancias de los que más tienen o centralizar el sistema de salud.
Hay una oportunidad abierta y sobre todo un desafío militante

Leo Améndola
Trabaja en el MTEySS y es delegado de ATE-Trabajo. Miembro de Izquierda Diario y militante del PTS