Horacio Verbitsky se hizo eco de una denuncia contra la Gendarmería y sus jefes políticos por infiltración, espionaje y represión ilegal.
Hace un mes el Partido de los Trabajadores Socialistas había denunciado, con videos incluidos, la actuación de Gendarmería en el conflicto de Lear.
El giro a derecha del gobierno genera fisuras en su frente “progresista”, al menos cuando algunas denuncias salen a la luz.
Lunes 1ro de septiembre de 2014 03:58
En su columna de Página/12 del domingo, Verbitsky da crédito a lo denunciado por el PTS sobre la actuación de la Gendarmería en el conflicto de Lear. Particularmente en los hechos del 30 de julio en la Panamericana, cuando fue descubierto entre los manifestantes un infiltrado de esa fuerza nacional. A su vez el periodista aporta nuevos datos que incriminan aún más a la fuerza represiva al mando de Sergio Berni y Cristina Fernández.
En la nota titulada “Quién es el canoso de barba”, Verbitsky hace referencia al infiltrado en la manifestación de solidaridad con los despedidos de Lear, la autopartista estadounidense ubicada a la vera de la Autopista Panamericana en General Pacheco.
Según el periodista, “el presunto infiltrado de la Gendarmería entre los manifestantes que el 30 de julio reclamaban en la puerta de la fábrica Lear en realidad era el jefe del operativo. El PTS suministró fotografías y filmaciones de esa ‘persona canosa de civil, que se paseaba como uno más entre los trabajadores, luego daba instrucciones y señalaba a los efectivos de la Gendarmería indicando a qué manifestantes detener’”.
La nota agrega que “el mismo hombre dirigió el simulacro del comandante de Gendarmería Juan Alberto López Toral, quien se arrojó sobre el capot de un auto fingiendo haber sido atropellado por lo cual el conductor del vehículo fue detenido y el fiscal Diego Molina Pico lo imputó por lesiones y atentado a la autoridad”. Este otro episodio se produjo durante esa misma Jornada Nacional de Lucha por Lear, una de las varias que ya realizaron las organizaciones de derechos humanos, sociales y de la izquierda que se solidarizan con los trabajadores.
Aportando un dato relevante a la denuncia impulsada por el PTS, Verbitsky dice que “el canoso de barba es el coronel (R) del arma de Caballería Roberto Angel Galeano, un comando de 55 años que estuvo en las Malvinas con Mohamed Ali Seineldín, fue jefe de Inteligencia del Cuerpo de Ejército de Córdoba, y de Contrainteligencia en la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército.” Y apuntando directamente a la actual gestión del Ministerio de Seguridad, comenta que al infiltrado “la ex ministra de Defensa Nilda Garré lo pasó a retiro y su amigo Berni lo recicló como coordinador de las fuerzas de seguridad. Del control político al control de las fuerzas de seguridad por un militar, una parábola completa.”
Horacio Verbitsky “levanta” estas denuncias contra Gendarmería un mes después de que la abogada Myriam Bregman, del PTS y el CeProDH, la hiciera pública a través de comunicados de prensa que llegaron a todos los medios de comunicación. Allí Bregman relató con lujos de detalle la actuación de la Gendarmería, del comandante Juan López Torales y de su jefe Sergio Berni. La demora en replicar tan graves acusaciones quizás de deba a los tiempos demandados por los procesos de fisuras internas de una coalición de gobierno cada vez más sacudida.
De hecho el diario en el que escribe Verbitsky, durante toda la semana posterior a los hechos que ahora denuncia, guardó silencio sobre el conflicto de Lear. Más aún sobre las reiteradas denuncias contra la Gendarmería y la Policía Bonaerense (las dos fuerzas abocadas a resguardar a la multinacional norteamericana) por sus reiterados ataques y atropellos contra los obreros en lucha y los manifestantes solidarios. El protagonismo alcanzado por Berni en las últimas semanas, quien se gana la simpatía de propios y extraños encantados con su discurso represivo y xenófobo, puede estar incomodando a la centroizquierda oficialista. De ahí, seguramente, esta carga de Verbitsky contra el coronel Galeano, el aliado de Berni que casi pierde su carrera en tiempos de la ministra Nilda Garré y hoy ocupa un lugar estratégico en la cartera donde manda su amigo "Rambo".
Es sabido que el periodista es un gran aliado del gobierno y fue asesor directo de la ex ministra de Seguridad Nilda Garré, quien dejó el cargo en 2013, entre otras causas, por el escándalo del Proyecto X (otra denuncia contra Gendarmería realizada desde la izquierda y organismos de derechos humanos). Pero vale recordar que también preside el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), un organismo de derechos humanos que parece estar acusando recibo de los frecuentes hechos de “mano dura” protagonizados por el gobierno frente a la protesta social.