Sinceramente desconozco quién fue el pedagogo que dijo que las cosas había que aprenderlas de memoria, pero hay que reconocer, lamentablemente, que difundió muy bien su mensaje.

Juan Romero Madrid | @jromelasco
Sábado 14 de mayo de 2016
Hace unos días un estudiante al que le doy clase de filosofía, me comentó que su profesor le dijo que “la filosofía no hay que comprenderla, hay que memorizarla” y además me pasó un esquema con bastantes abreviaturas, con las referencias de las que bebió Nietzsche, relacionándolo con Schopenhauer, Platón y otros autores que ni los habían dado.
Me quede impresionado, ¿cómo puede haber un método de “enseñanza” tan mediocre? Y luego escuchamos a muchos despotricar contra la juventud, ¿a que aspiramos?, dejándoles una educación tan deficitaria, y un futuro donde la totalidad del empleo es precario y cada vez con menos derechos.
Trabajando en zonas rurales en Chile, siempre había una guerra sobre si la culpa es del docente o de los padres. Pues no, si hubiera que buscar culpables, el verdadero culpable sería el sistema educativo capitalista. Tendemos a pensar en el estudiante como un montón de arcilla que se puede moldear, sin vida, ni pensamiento propio, pero no es así.
Parte de las dificultades de aprendizaje se dan por un mal enfoque educativo: no se trata de impartir un contenido exhaustivo de la asignatura, para que sepan los estudiantes el color de los calzoncillos de Felipe II. Se trata, como docentes, de mediar entre la información y quien la recibe, y hacer esta comprensible, razonarla y criticarla, porque por encima de los contenidos debe estar siempre la estimulación para pensar y razonar, y no aceptar nada como dogma.
Por otra parte, está la intencionalidad ideológica de la enseñanza que el docente quiera agregar, pero tiene que hacerlo, con el fin de que dicho conocimiento tenga una validez relevante para el estudiantado.
Últimamente está de moda reducir contenidos y me encuentro con que me piden algunos alumnos, por ejemplo, que explique la relación de Nietzsche con Schopenhauer, sin estudiar este último, haciendo incomprensible la explicación, por una evidente falta de información.
Esto obedece sobre todo a la intencionalidad del Ministerio de Educación, del Gobierno y de la patronal, para ir pauperizando la educación, en donde la comprensión y el razonamiento son aspectos que conviene que desaparezcan de los centros educativos, ya que lo importante es conseguir la sumisión de las nuevas generaciones, enfocándolas así, cada vez más, a empleos cada vez más precarios, con mayor explotación y abuso patronal.
Otra de las dificultades que surgen, es la comprensión lectora. Como docente, uno espera que haya dificultades ante la utilización de palabras muy especificas, palabras en desuso e ideas abstractas, pero la sorpresa surge cuando términos como “apogeo” no se conocen y tienes que ponerles ejemplos como “Si Messi está en su apogeo, ¿Qué significa apogeo?”. Esto se debe sobre todo a la falta de lectura, siendo esta otra temática de la que convendría concienciar tanto a los alumnos con a los profesores.
Hablando hace tiempo con unos padres, había que tratar de motivar al chico para que leyese, yo sabía que le apasionaba el futbol y les propuse, literatura relacionada con el futbol, biografías, etc. Y que leyese comics. Ahí se destapo un tabú, la madre me dijo: “Los comics no son lectura!”. Yo les dije, “Bueno, es una forma de crear hábito de lectura, interés y que de ahí el chico salte a los libros”. La respuesta no les gustó y no me contrataron más, parece que hay un miedo a que los educandos se aficionen verdaderamente a la lectura, ofreciéndoles obras clásicas de la literatura española, que son bastante difíciles para los no iniciados, tanto por temática como porque son críticas a las sociedades de su tiempo, y el alumno no encuentra ningún paralelismo con su realidad.
Por otra parte, el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), se ha convertido en la “enfermedad” de la educación. Últimamente, todo el mundo parece tener dificultades de aprendizaje por hiperactividad. Y si bien es cierto que hay personas que sufren un grado muy fuerte de desconcentración, una gran parte del estudiantado al que yo denominaría simplemente nerviosos por desmotivación, se centrarían más en el estudio y aprendizaje si los docentes y los programas de educación, permitieran una cierta flexibilización de la misma, si se huyese del autoritarismo y la clase magistral, y se reemplazara por la participación bidireccional.
No todo en la clase puede ser entretenido y participativo, para todos, y en todo momento, pero si queremos luchar contra el actual sistema capitalista de explotación y precariedad, debemos ser conscientes, que tenemos en nuestra mano una herramienta fundamental para preparar la revolución del mañana. Esa herramienta, es la educación, que puede abrir posibilidades a los jóvenes para transformar la sociedad. Habrá pues que motivarlos para que sus mentes estén preparadas para ello y no queden convertidos en mero rebaño de seguidores, que es lo que actualmente y desde los estratos sociales del poder se pretende.