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Red Internacional
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Tarifazo. Las empresas de energía amenazan: que se vayan todas

"Si la luz no se resuelve en un mes o dos, vamos a la quiebra" dicen los CEO de Edesur y Edenor. Quieren el tarifazo o amenazan con la crisis del servicio y cortes. Con Menem, Kirchner y Macri ganaron millones, entre facturas y subsidios. Se aprovechan de un servicio vital en manos privadas. El Frente de Izquierda propone anular el tarifazo y nacionalizar todos los servicios públicos, y que sean administrados por trabajadores y usuarios populares. Conozca cómo funciona el negocio capitalista del gas y la energía eléctrica.

Jueves 1ro de septiembre de 2016 12:55

Gas: saqueos, tarifazos y penurias populares

Miguel Fernández. Geógrafo.

Como en la luz, en el servicio de gas también queda evidenciada la lógica con que los capitalistas conciben los servicios públicos esenciales. Mientras un puñado de empresas saquean nuestros hidrocarburos con ganancias siderales, la mitad de la población no tiene accesos a la red de gas natural, paga precios prohibitivos por una garrafa...o se muerte de frío.

Hoy el argumento del gobierno para el tarifazo es el faltante de gas en invierno y la obligación de importar a precios altos. ¿Por qué sucede esto en un país que tiene una producción de gas por persona de la más alta del mundo?

Una primera respuesta es que la “planificación” de la matriz energética le dio prioridad al consumo de gas, por lo que hoy representa el 50 % de la energía primaria. Incluso dos tercios de la electricidad se producen a partir de la combustión de gas. No sólo desde el punto de vista ambiental, también desde un punto de vista básico de “seguridad energética” es una estrategia errada: apostar a un solo recurso dejando de lado un sinnúmero de otras opciones de las cuales Argentina posee enorme potencial (eólica, solar, biogás, biomasa, hidroelectricidad y más).

En manos privadas

Los hidrocarburos se privatizan en los años `90. A partir de 1992, la industria del gas natural se divide en tres segmentos: producción, transporte y distribución.

En la etapa de extracción las empresas que participan son: YPF, Total Austral, Pan American Energy, Petrobas, Pluspetrol, LF Company, Tecpetrol, Apache y Chevron.

El transporte y la distribución del gas por redes son servicios públicos que están concesionados a empresas privadas y quien las “controla” es el Ente Nacional Regulador de Gas (ENARGAS). El transporte es controlado por Transportadora General del Norte (TGN) y Transportadora General del Sur (TGS), que conectan las cinco cuencas que existen en el país. La distribución es manejada por nueve empresas que son Metrogas, Gas Natural Fenosa, Camuzzi Gas Pampeana, Camuzzi Gas del Sur, Ecogas Centro, Ecogas Cuyana, Litoral Gas, GasNor y Gas Nea quienes se encargan de distribuir el gas a lo largo del país.

El kirchnerismo mantuvo las concesiones. Para mantener sus ganancias, las empresas redujeron sus inversiones y el Estado desembolsó cada vez más subsidios para sostener ese esquema. Aumentaron la extracción reduciendo la inversión en exploración y el mantenimiento de pozos. Desde que se privatizó YPF, Argentina perdió algo así como 35 años de reservas de gas.

Recurso limitado

Con las privatizaciones se permitió la exportación de petróleo y gas. Si bien desde el año 2004 la producción empezó a decaer por la falta de inversión en exploración, no se dejó de exportar hasta el 2008. Para un país con muy limitadas reservas, el único objetivo era mejorar las ganancias de las empresas. Se construyeron 9 gasoductos para exportar gas y ninguno para llevarlo a la zona del NEA. Hoy casi la mitad de la población no tiene gas natural de red.

Desde el 2008 se empieza a importar cada vez mas volúmenes y a precios más alto tanto desde Bolivia por gasoductos y luego también desde distintos países GNL (gas licuado) traídos en barcos que luego es inyectado en los gasoductos, pero a un precio 6 veces el precio interno. Las costosas importaciones llegaron a los 6.000 millones de dólares anuales. Así, la producción de gas natural se desplomó desde 51.000 millones de metros cúbicos en 2005 a 38.000 millones en 2015

En el marco del crecimiento de la economía, el consumo aumenta. El consumo domiciliario un 50% (por la cantidad de usuarios) y el consumo de gas en las centrales eléctricas crece un 100% representando el mayor responsable de ese aumento. Lejos del argumento de que el consumo domiciliario es el responsable del déficit, en realidad se encuentra en la excesiva utilización de gas en la producción de electricidad (casi el 70 de la electricidad es generada quemando combustibles como gas, fuel oil o carbón).

El gobierno de Macri ha recurrido incluso a importar gas desde Chile por los mismos gasoductos (7) que se construyeron para la exportación.

Precios y ganancias

El tarifazo surge de la presión de las empresas locales de garantizarse un precio que está por encima de los precios internacionales.

Para tomar una referencia, en EEUU el precio del gas local en boca de pozo – obtenido mayormente con uno de los métodos más caro como es el fracking – ronda los 2,1 dólares el millón de BTU. Aun así las empresas imperialista más grandes del mundo obtienen enormes ganancias. En Argentina se les quiere conceder un precio de más de 5 dólares, o sea más del doble. Nadie controla ese saqueo. A las empresas se les cobra las regalías –en general 12 % pero se les puede bajar hasta el 5 % según lo disponga la autoridad provincial –en base a una declaración jurada.

Las fortunas que amasarán aquí las petroleras gracias a esta medida serían descomunales. El ministro Aranguren representa a empresas como Shell que no tienen producción en Argentina sino que compran y procesan y poco interés tienen en aumentar la producción cuando el precio internacional ha bajado tanto.

Si bien el kirchnerismo intento en reiteradas ocasiones desde el 2.008 aplicar un tarifazo, fue frenado. Aunque sí lo sufrieron los sectores de menos recursos, con un aumento del precio de la garrafa de casi 600 %. Para las familias de bajos recursos que mayormente utilizan este sistema –unas 20 millones de personas – representó un mazazo al bolsillo.

En síntesis, la dependencia de un recurso limitado y finito es responsabilidad de las clases dominantes y las políticas de los Menem, De la Rúa, Kirchner y Macri, que buscaron un atajo al “gasificar” la matriz energética” descartando otras opciones que a largo plazo eran más económicas y permitirían una seguridad energética mayor. Pero además el tarifazo se quiere imponer en momentos en que los precios han bajado a mínimos históricos tiene solo una razón: no se busca resolver las necesidades vitales de los trabajadores y el pueblo pobre sino las ganancias de las empresas.

Luz: subsidios millonarios para las empresas, cortes y tarifazos para los usuarios

Mariano Saleh

El servicio eléctrico es un fiel reflejo de cómo funcionan el capitalismo. Las empresas se dedican a extraer ganancias a costas de un servicio vital para la población que está cautiva, ya que no puede elegir comprarle la luz a otro (como si puede hacer con los celulares).

Desde la privatización menemista en 1992, el mercado eléctrico se dividió en tres partes: generación, transporte y distribución. Casi la totalidad quedó en manos de empresas privadas, extranjeras y nacionales.

Durante la primera década del kirchnerismo se hicieron obras para capear el incremento de la demanda, principalmente en centrales térmicas a base de combustibles fósiles. El Estado puso el 80% de los $92.500 millones invertidos en el período y que pasaron a ser administrados por privados a los que se les subsidaba el 100% del combustible utilizado (gas, fuel o gas oil). A través de la compañía estatal que regula el mercado eléctrico (CAMMESA) y de Energía Argentina ENARSA importaron/subsidiaron $342.000 millones entre 2004 y 2014.

En manos de un puñado de multinacionales

Las empresas dedicadas a la generación de energía realizan la explotación de las usinas eléctricas y venden su producción al mercado mayorista. Entre ellas se destacan:

» AES Corporation. De capitales yanquis. Opera 9 plantas de generación ubicadas en las provincias de Buenos Aires, Neuquén, Salta y San Juan, que representa el 12% de la potencia instalada en el país.

» Pampa Energía. De Marcelo Mindlin. Opera 9 plantas de generación ubicadas en las provincias de Buenos Aires, Neuquén, Rio Negro, Jujuy, el 11% de la potencia instalada en el país.

» Grupo SADESA. De Miguens Bemberg, Escasany y Caputo, el amigo del presidente Macri. Opera 4 plantas de generación en CABA, La Plata, Mendoza y Neuquén. Además es dueña de más del 35% de EDESUR.

» Grupo ENEl. De capitales italianos. Opera 3 plantas de generación ubicadas en las provincias de Buenos Aires y Neuquén, representa el 14% de la potencia instalada en el país. También controla Edesur.

Las empresas de transporte de energía tienen la concesión de transportar la electricidad desde las usinas hasta los distribuidores. Está en manos de:

» Transener (Pampa energía), que a través del Sistema de Alta Tensión transporta energía entre regiones.

» Transcomahue, Transnoa, Transnea, Transpa, Transba y Distrocuyo que operan el Sistema de Distribución Troncal.

Las empresas de distribución se encargan de hacer llegar la energía eléctrica hasta las empresas, edificios y hogares. Está conformado aproximadamente por más de 80 empresas públicas, privadas y cooperativas regionales. Las más destacadas son:

» Edesur. Pertenecen a los grupos ENEL y Sadesa.

» Edenor. Pampa Energy y otros accionistas.

» Edelap. Pampa Energy.

Ganancias y maniobras

El oligopolio de un servicio esencial para la población, ha permitido a un puñado de empresas obtener ganancias no sólo de la venta del servicio, sino también de los millonarios subsidios otorgados por el Estado, que crecieron durante el kirchnerismo y se mantienen al día de hoy.

En el periodo de 2006 a 2014 los subsidios crecieron a una tasa anual promedio del 65 %; y su participación en el gasto primario de la Administración Pública Nacional se incrementó del 1,5 % al 12,3 % entre 2005 y 2014, cuando representaron el 2,9 % del PBI.

Mientras tanto, los usuarios se vieron afectados por la creciente desinversión de las empresas concesionarias, que derivaron en apagones y cortes de luz reiterados, principalmente en verano.

En 2015 los subsidios energéticos totales ascendieron a $ 157.000 millones. Empresas como Edesur y Edenor además obtuvieron créditos por casi $5.000 millones. Ese año también tuvieron ganancias altísimas, pero en el trimestre previo al tarifazo las empresas dibujaron balances “en rojo”. Se trata no sólo de chantajes para argumentar el tarifazo, sino de maniobras contables comunes en las grandes corporaciones, que buscan ocultar la desinversión y el vaciamiento.

Los trabajadores del sector y los consumidores son los convidados de piedra en la planificación del servicio. Los barrios más pobres son los más predispuestos a sufrir los cortes y entre los trabajadores del sector abundan los contratados y tercerizados.

Durante todos estos años, las obras destinadas al crecimiento del sector fueron financiadas por el estado y los consumidores. A pesar de todo, amenazan con que si no son beneficiadas por el brutal tarifazo y los jugosos subsidios, sus negocios se vería en peligro, así como el servicio de la población.