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OPINIÓN. Las escuelas freezer y la decadencia educativa en la provincia de Buenos Aires

El comienzo de la semana se hizo sentir con bajas temperaturas. La desinversión educativa de Vidal, le gana al clima en el conurbano y decenas de miles de estudiantes son condenados a pasar frío hasta la enfermedad para estudiar. La condena de ser pobre en el conurbano.

Nathalia González Seligra

Nathalia González Seligra Dirigente docente - Suteba La Matanza

Miércoles 3 de julio de 2019 09:14

Desde el lunes cientos y miles de estudiantes han expuesto su salud en las escuelas públicas que se transforman en escuelas-freezer como denuncian sus docentes.

En Tigre más de 3 mil estudiantes sin poder concurrir a las escuelas. En La Matanza y en Morón miles de jóvenes llenaron las redes sociales de denuncias y exigencias de reparación de estufas, instalación de gas y calefacción en las escuelas

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Ser joven y pobre en el conurbano es una condena. El conurbano bonaerense concentra a millones de trabajadores ocupados y desocupados y sus familias. El 28,2% de los hogares está sumido en la pobreza, comprende al 35,9 % de las personas de la provincia. El 40,3% de los niños recurren a asistencia estatal para comer, en un comedor del barrio o en las escuelas.

Estos son los números de la gestión de Vidal. Esa misma provincia de los productores agroexportadores, del mayor asentamiento de la industria del juego y de las empresas trasnacionales alimenticias, autopartistas. La provincia de la concentración de countries y barrios privados.

Pero esos barrios quedan reservados, con escuelas modelos y futuros prometedores, para hijos de ricos, totalmente alejados de los más de 4 millones de niños y adolescentes que estudian en escuelas públicas de la provincia.

Los dadores de gobernabilidad

A pedido del FMI, Vidal mantiene la desinversión y decadencia de la escuela pública. Hace 11 meses, los docentes denunciamos que más de 800 escuelas tenían problemas de infraestructura elementales como falta la instalación de gas o eléctrica cuando se produjo el crimen social en la escuela 49 de Moreno, que se cobró la vida de Sandra y Ruben. En ese momento Vidal y sus funcionarios demonizaron y persiguieron a los docentes que reclamaban plata para educación.

En diciembre de 2018, la gobernadora consiguió en la Cámara de Diputados la aprobación del Presupuesto 2019 con 66 votos, mientras Cambiemos contaba con solo 44. Contó con la inestimable ayuda del Frente Renovador, cuyo líder era Sergio Massa, hoy candidato a diputado en el Frente de Todos le sumó votos a Vidal. Arrimaron también sus votos el PJ de los intendentes y el kirchnerismo hizo faltar y retirarse a algún diputado para no entorpecer el resultado.

Para garantizar que este plan se cumpliera, estuvieron las conducciones sindicales como las de Baradel y ni hablar de la CGT, que no convocaron medidas de lucha para imponer cambiar las prioridades y que la plata vaya para educación, no para el FMI. Estaban jugando el juego del armado electoral.

Un poco de historia

La decadencia educativa no es una novedad cambiemita. Ya viene desde hace años la desinversión. Cuando el ex candidato a presidente por el kirchnerismo Daniel Scioli asumió la gobernación, en 2008, el presupuesto educativo representaba el 32,38% del presupuesto total en la provincia. Durante su gestión bajó al 27,80% del total. Fue en 2014 cuando en la histórica huelga de 17 días los docentes le cantábamos a él y Cristina “pagás a los buitres, a la Repsol y ni un solo peso para educación”.

Por supuesto que Vidal vino a profundizar la decadencia y hoy tan solo se destina a educación el 23,93% del presupuesto total en la provincia. Mientras, su gobierno beneficia a las empresas privatizadas, con los tarifazos permitió que las empresas de gas como Camuzzi tengan ganancias siderales; o les condona deudas millonarias a Edenor o Edesur. Cientos de escuelas tienen conexión de gas y de luz superprecarias o no las tienen.

Por eso junto a cada pibe o piba que se rebela ante las miserables condiciones de vida a la que es empujado, con cada docente que no se resigna a enseñar con alumnos que pasan hambre, peleamos para dar vuelta la historia y que no se repita el destino que hace años imponen los gobiernos capitalistas descargando las crisis sobre el pueblo pobre.

Hay que invertir las prioridades, desconocer una deuda ilegítima, fraudulenta, que no contrajo el pueblo ni vio un peso. Esa plata tiene que ir a educación, para garantizar a los más de 4 millones de alumnos en la provincia escuelas dignas y una educación ligada a su vida y sus necesidades. Es decir que las prioridades sean las necesidades del pueblo y no la de los capitalistas, los empresarios y el FMI.