Los padres y madres de la escuela pública de Madrid denuncian que el gobierno regional siga dado menús escolares de comida rápida de Telepizza y Rodilla a los escolares con menos recursos.

Jorge Calderón Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza
Lunes 20 de abril de 2020
La Federación Regional de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (FAPA) Francisco Giner de los Ríos, ha presentado una denuncia, contra la Consejería de Educación de Madrid, por su decisión de dar menús elaborados por varias cadenas de comida rápida, a los alumnos y alumnas que tienen la Renta Mínima de Inserción (RMI).
Además de esta demanda administrativa, también han presentado una queja ante el Defensor del Pueblo, a la que se ha unido otra del grupo parlamentario regional de Más Madrid.
Todo esto viene provocado, por la decisión del gobierno de PP-Cs de Isabel Díaz Ayuso, que ante el cierre de los centros educativos, el pasado mes de marzo, decidió dar menús de comida rápida a los 11.500 hijos e hijas de las familias con menos recursos, que son los que reciben este RMI y tiene subvencionado el comedor escolar.
Comida poco sana y saludable y perjudicial para la salud de los escolares
Esta denuncia de las familias, está basada en un informe elaborado y firmado por la nutricionista y dietista Paloma Gladiné Martín y 16 compañeros más que analizan la calidad nutricional de los menús. La conclusión de estos expertos es clara: estos menús no son adecuados para los niños y niñas, y su consumo prologando, puede acarrearles en un futuro cercano graves problemas de salud.
El informe lo han elaborado analizando los menús dados por Telepizza y Rodilla, ya que de la tercera cadena de comida rápida que está dando esta comida escolar, Viena Capellanes, no han encontrado información suficiente. Lo primero que critican es la falta de variedad de los menús ya que: “sólo ofrecen cinco o seis menús para cubrir dos meses, un periodo que podría ser mayor, lo que implica repetir no solo de una semana a otra, sino dentro de una misma semana”.
Además de esta poca variedad, denuncian que la fuente principal de hidratos de carbono de estos menús, son de escaso interés nutricional como: carnes precocinadas, derivados cárnicos (diferentes tipos de fiambre), lácteos poco saludables (leche y nata en salsa carbonara y bechamel como ingrediente de salsas) o masas de harina refinadas. También denuncian la abundancia de: salsas industriales, grasas saturadas, azúcares y sal, bebidas carbonatadas (refrescos) y fritos y rebozados. En definitiva, afirman literalmente que predomina: “lo que en general se denomina comida basura. Pizzas, hamburguesas, pollo rebozado frito, croquetas, patatas fritas, bollería, refrescos, todo de procedencia industrial”.
Por ultimo denuncian que, al igual que hay una abundancia de todos estos productos poco saludables, no existe casi presencia de productos más saludables como: “ensaladas, verduras o algún plato a base de pescado, huevo o carne magra”.
Estos expertos, además de analizar los menús explican claramente, los desastrosos efectos para la salud, que estos niños y niñas pueden sufrir, si siguen consumiendo prolongadamente, dos meses o más, este tipo de menús. Hablan de enfermedades o patologías crónicas como la diabetes, sobrepeso y obesidad, enfermedades cardiovasculares, hepáticas y coronarias, dermatitis, alteraciones del sistema nervioso y digestivo e incluso algunos tipos de cáncer. Terminan afirmando que, a parte de estos problemas de salud física en el futuro, esta mala alimentación puede afectarles también al descanso y al estado emocional.
Comida sana para los escolares sin que estas cadenas de comida rápida hagan negocio
Como denuncian las familias además de estos por estos claros riesgos nutricionales y sanitarios, esta medida tomada por el gobierno regional es también totalmente injusta e insolidaria porque: “deja fuera a miles de familias cuyos hijos padecen algún tipo de alergia, intolerancia o dolencia”
Esto no sólo es una irresponsabilidad desde el punto de vista nutricional,sino que muestra el desprecio que siente el gobierno de la Comunidad de Madrid por los hijos de las familias con menos renta de la clase trabajadora, a los que cree que se puede alimentar durante meses con comida basura.
Tal y como afirman las familias en su escrito de denuncia: “existen alternativas reales, fuera y dentro de la Comunidad de Madrid, mucho más adecuadas y que protegen el derecho de todos los niños a una alimentación saludable”. Esta aberración alimentaria muestra que es necesario revindicar un trato digno a estos escolares, no basado en el negocio privado de las empresas como Telepizza, que ponen en riesgo la salud de estos niños y niñas y la de sus propios trabajadores y trabajadoras, al obligarles a trabajar durante esta pandemia, sin las mínimas condiciones de seguridad e higiene.
La plantilla de esta empresa, lo dejó claro, a través del comunicado firmado por los delegados de CGT de Zaragoza y Barcelona. En éste afirmaban que querían "trabajar, pero con unas condiciones dignas, para servir comida sana a los más vulnerables, y no para que algunos hagan negocio”.
Ésto solo se conseguirá si en las cadenas de comida rápida se crean comités de trabajadores y trabajadoras que garanticen las condiciones de seguridad e higiene tanto para los trabajadores como para los usuarios. Comités que decidan democráticamente quienes trabajan y quienes pueden quedarse en casa. Y, por último, que garanticen una comida saludable para estos escolares, por encima de las ganancias de estas multinacionales explotadoras.