Cada día al levantarnos nos hacemos la misma pregunta ¿qué tan bueno será el día de hoy?, pero en este país ¿qué es un “buen día”? Un buen día, muy probablemente, sería uno donde nadie nos asalte, nos mate o nos viole.
Jueves 3 de noviembre de 2016
Al salir temprano de nuestras casas, nos dirigimos al trabajo, regresamos muy noche y no vemos a nuestras familias. A final del mes lo que hemos trabajado ha sido más de lo que hemos vivido. No ganamos mucho dinero, pero lo peor es que, pensándolo bien, no tenemos vida, no tenemos recuerdos.
Otra pregunta salta a nuestras cabezas. ¿Por qué dicen que somos el mal de la sociedad? No robamos, no matamos, no dañamos a nadie, la profesión que elegimos consiste en servir a los demás, somos buenas ciudadanas y trabajamos con dedicación; ¿será acaso porqué queremos ser maestras?
Sí, debe ser eso. Pues tenemos la educación en nuestras manos, pero por proponernos a enseñar algo más que letras y números (enseñamos valores, enseñamos dignidad), ¿somos realmente malas? ¿Representamos un peligro?
Todos los días te vemos a ti, nuestro querido estudiante, y esperamos que en el futuro tú también luches por justicia, igualdad, respeto y todo aquello que hoy a nosotras me es negado.
Guiaremos nuestro camino por el sendero de la lucha para enseñarte a exigir lo que mereces, que el conocimiento es poder y que la verdad te hará libre.
¿Cuál es realmente el problema de nuestro país, las normalistas y maestras que salimos a las calles a defender nuestros derechos y la educación pública o ellos, los empresarios, banqueros y gobernadores que viven de nuestro trabajo?