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Red Internacional
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Mundo Obrero. “Las paritarias promedian el 20,9%”: entre la operación de Triaca y el pacto de las cúpulas

El Ministerio de Trabajo divulgó un informe: las 13 paritarias cerradas al momento arrojan un promedio de 20,9%. Sepa quienes pusieron el gancho, los datos falsos del Ministerio y cómo siguen las negociaciones.

Lucho Aguilar

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2

Martes 30 de mayo de 2017

“Bancarios (19,5%), Comercio (20%), Indumentaria (25%), Construcción (22%), Estaciones de Servicio (20%), Plásticos (21%), Gráficos (22,7%), Pasteleros (25%), Aceiteros (21%), Gastronómicos (24%) y Carnes (aún sin datos porque no está homologado). Paritarias importantes pendientes: Alimentación, Metalúrgicos, Químicos, Calzado, Cuero, Encargados de Edificio, Ferroviarios, Madera, Maestranza, Minería, Petroleros, Sanidad, Seguridad, Textiles, Transporte, Telefónicos y Camioneros”.

El informe fue divulgado por el Ministerio de Trabajo, bajo el interesado título: “Las paritarias cerradas hasta el momento arrojan un promedio del 20,9%”.

Pero pasemos en limpio números y responsables, para sacar algunas conclusiones.

La primera, es que la campaña de Triaca parte de un hecho cierto. A pesar de la fuerza que había mostrado el movimiento obrero en la marcha del 7 de marzo y el paro del 6 de abril, las cúpulas sindicales dejaron de lado cualquier intención de continuar con un plan de lucha que permitiera frenar el ajuste y romper el techo salarial. Como analizábamos poco tiempo después, el Consejo Directivo de la CGT ni siquiera tomó las enseñanzas de Vandor. Después de “golpear”, negoció las paritarias a la baja, empezando por prominentes figuras como Cavalieri, Martínez, Acuña o Rodríguez. Como cobran 200.000 pesos mensuales para arriba – ya lo ha demostrado La Izquierda Diario – no tuvieron empacho en acatar el techo salarial que propuso Mauricio Macri, aunque mientras sonreían para la foto se conocía que la mitad de los trabajadores gana $8500. Hay que reconocer entonces que, con la complicidad de las conducciones de la CGT y la CTA, el gobierno nacional y las patronales han dado pasos en la aplicación del ajuste al salario.

La segunda, que el ministro Triaca no tiene empacho en mentir en pos de sus objetivos políticos. La primera falacia, muy burda por cierto, es que se lanza un número de “20,9” cuando los mismos datos del informe arrojan un promedio de 22,2%. Matemática a marzo, ministro. La segunda falacia es que algunos números fueron dibujados. Por ejemplo, dice “Bancarios 19,5%” cuando todos saben que en marzo hubo un conflicto que terminó en un aumento de 24,3%, ya que al número que dice el gobierno se le agrega un 4% “por la pérdida salarial de 2016” y ubica el sueldo inicial en $25.500. Similar es el caso de Aceiteros, que no fue 21% sino que llegó al 31,6% del básico, y con los adicionales por turnos, antigüedad y presentismo ubicaron el mínimo en $25.690. Hace pocos días, los obreros del limón de Tucumán obligaron a la UATRE a cerrar en 35%, cortando las rutas antes de la cosecha. Claro, en los primeros casos se trataba de sectores “estratégicos”, cuyas empresas ganan mucho dinero y sus gremios tienen poder de fuego, además de bases movilizadas. Conclusión: el techo se pudo romper allí donde se lo propusieron.

Tercero, hablemos de los objetivos. Los funcionarios del Ministerio de Trabajo y de Hacienda, quieren llegar a la mesa del Consejo del Salario con ese número subrayado en la tapa de sus carpetas. En esa mesa y entre cuatro paredes, se fija el Salario Mínimo Vital y Móvil. Hoy está ubicado en $ 8.060 y con el número de Triaca pasaría a $ 9.745. Algo así como el 40% del costo de la canasta familiar según el cálculo científico de los trabajadores del Indec. Una miseria.

Por último, la soberbia no es buena consejera. A pesar de la intención de las cúpulas de ceder al plan de las patronales y el gobierno, el aumento de la carestía de vida sigue empujando el malestar obrero. El conflicto docente bonaerense todavía no pudo ser cerrado. En la UTA Córdoba una rebelión de choferes reclama un plan de lucha. Siguen abiertos los reclamos de judiciales y docentes universitarios. Antonio Caló y Rodolfo Daer no pueden cerrar el acuerdo con las cámaras patronales, que ofrecen mucho menos de lo que votaron los plenarios de delegados.

Justamente en el gremio de la Alimentación, las internas combativas de PepsiCo y Mondelez Victoria plantearon una propuesta para romper no sólo el “20,9”, sino los métodos burocráticos de las cúpulas. Hicieron un polo independiente en la marcha del gremio, junto a trabajadores de Mondelez Pacheco, Felfort y otras fábricas, llevando la bandera del 40%, trabajar de lunes a viernes sin rebaja salarial, contra el impuesto al salario y reclamando asambleas generales en todos las seccionales del país, para que todo trabajador pueda participar, debatir y votar un plan de lucha para ganar el salario que necesitan.

Un buen ejemplo a seguir.


Lucho Aguilar

Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.

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