Las pensiones siguen acumulando pérdidas en su poder adquisitivo mientras el Gobierno saca pecho. La nueva reforma que entrará en vigor en 2019 profundizará esta situación.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Miércoles 31 de enero de 2018

Este miércoles la ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha presentado frente a la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo un balance económico difícil de creer, y que además ha sido expuesto en actitud victoriosa.
“Hemos logrado revertir el déficit de la Seguridad Social por primera vez desde la crisis. Desde el 2008, volvemos a iniciar el camino del equilibrio”, ha sostenido en sesión parlamentaria la ministra. Sostenía esta afirmación con el dato que durante 2017 habían habido más cotizaciones que pensiones. Una subida del 5,3 para las primeras y una subida del 3% para las segundas.
Por supuesto en estas líneas no entraremos en analizar esa subida de cotizaciones ni la calidad de las mismas. Sirvan como ejemplo estos datos sobre la precariedad entre las mujeres y los más jóvenes, la lucha de Las Kellys como expresión de la explotación del sector, o las condiciones laborales de un sector tan relevante en el Estado español como lo es la hostelería.
Pero como decimos, no es sobre este endémico y dramático factor del mercado laboral lo que avanzan estas líneas. En este caso hablamos de las pensiones y como ahora están más públicamente en el punto de mira de los recortes, si bien vienen sufriendo modificaciones y reformas desde el pasado 2011 con el gobierno del PSOE.
Pensiones: recortes sin excusas
La propia ministra Báñez ha tenido que reconocer que el poder adquisitivo de los pensionistas se encuentra “congelado” en los últimos 4 años, afirmando que en este periodo las pensiones se han revalorizado un punto menos que el IPC. Y de nuevo, un discurso del Gobierno que no puede alejarse más de la realidad.
Si tenemos en cuenta los datos de la inflación tan solo del último año, los pensionistas pierden hasta un 0,95 puntos porcentuales de poder adquisitivo. Si a estos 0,95 puntos se les suman los 1,35 puntos que perdieron en 2016 producto de la brusca subida de la inflación que acabó el año en 3,0 puntos.
A estos datos desesperantes (y que solo toman en cuenta los últimos dos años) se le suma que desde el próximo 1 de enero del 2019 los pensionistas percibirán una pensión aún más baja. Esta rebaja se conoce como “factor de sostenibilidad” y es una medida contemplada por el Gobierno en su reforma del 2013, si bien no sera hasta 2019 cuando se ponga en marcha.
En palabras del ministerio, este recorte (o factor, utilizando su eufemismo hipócrita) tiene como objetivo ajustar las pensiones futuras a la creciente esperanza de vida y a la base, cada vez menor, de los cotizantes actuales producto de la precariedad. Este recorte rondará el 0,5% respecto a lo que se cobra actualmente.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya advirtió a finales del 2017 que los pensionistas llegarían a perder hasta un 30% del poder adquisitivo a lo largo de sus años de jubilación. La entidad monetaria, adalid de las privatizaciones en cualquier parte del mundo, impuso la limitación del 0,25% de revalorización de las pensiones por año mientras la inflación se mantendrá alrededor del 2%.
Es por este motivo (limitación de la revalorización de las pensiones y déficit estable por encima de la revalorización) que los pensionistas, después de trabajar toda la vida, van a ver como el Gobierno y los mercados le siguen robando el fruto de su trabajo.
Como vemos, Báñez y su Gobierno mantienen un discurso alejado completamente de la realidad de la mayoría de la población. Como Gobierno de la minoría y gestor de sus negocios privados, no solo desatienden las necesidades de los pensionistas, de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, sino que encima hacen recaer sobre nuestras espaldas el peso de la crisis, pagando con dinero público, parte de las pensiones, en los rescates bancarios.
En nuestros años de trabajo asalariado sufrimos la precariedad, los recortes y la pérdida de derechos, para una vez estar jubilados, seguir siendo robados y estafados por el Gobierno de turno. Un ejemplo más de que este Gobierno del paro, los recortes y la corrupción nada ofrece a la clase trabajadora, a las mujeres y a la juventud.