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Entrevista. Las raíces negras de Argentina: “Cosa e’ mandinga”

El 8 de noviembre se conmemora en nuestro país el “Día Nacional de los/las Afroargentinos/as y de la Cultura Afro”. Para conocer más sobre el tema, desde La Izquierda Diario entrevistamos a María José Becerra, profesora de las Universidades Nacionales de Córdoba y Tres de Febrero, en donde dirige la especialidad en Estudios Afro-Americanos de la Maestría en Diversidad Cultural y a Diego Buffa, director del Programa de Estudios Africanos del Centro de Estudios Avanzados de la UNC.

Luis Bel

Luis Bel @tumbacarnero

Miércoles 2 de diciembre de 2015

LID - ¿Por qué y desde cuándo el 8 de noviembre fue designado “Día del Afroargentino/a y la Cultura Afro”? La verdad que no es una fecha muy conocida.

MJB - Primero, hay un problema allí con algunos términos y conceptos que están en desuso. Ya no se utiliza prácticamente el término afro-argentino, sino afro-descendiente, que está más relacionado con lo cultural y con una construcción identitaria que con lo fenotípico, hay que tener en cuenta que lo primero que se pierde es el color de la piel. Ahora, si te ponés a observar y entrecerrás los ojos se pueden encontrar ciertos rasgos, como la nariz ancha. Pero si la persona es blanca y se considera a sí misma blanca, no hay nada que hacer, por eso hablamos de una cuestión más de auto-reconocimiento. De hecho, uno de los líderes más importantes que hay en nuestro país de movimientos de afro-descendientes es de origen judío y africano, pero él se considera esto último.

Ahora, con respecto a la pregunta, la respuesta es que antes que nada la designación de un día conmemorativo de reconocimiento específico es producto de las luchas que venían dando los afro-descendientes desde hacía muchísimo tiempo. Primero es CABA la que va a reconocer el “Día del Candombe”, pero todavía restaba un reconocimiento a nivel nacional, y desde el 2013, en consonancia con una serie de políticas y algunas leyes anti-discriminatorias, del Plan Nacional Contra la Discriminación, de la instauración del Día de la Diversidad Cultural en lugar del Día de la Raza, etc., se instituye el 8 de noviembre como el “Día de los y las Afro-Argentinos/as y de la Cultura Afro”. Y se eligió ese día en conmemoración de una negra, María Remedios del Valle, a la cual Belgrano va a nombrar como “Capitana del Ejército” por su fiereza en batalla, porque durante las luchas independentistas las mujeres van a tener mucho protagonismo. No sólo va a participar ella, sino además sus hijos. Entonces le dan el grado de capitana, pero nunca va a recibir remuneración alguna, muere en la pobreza y con un reconocimiento tardío, 100 años después. Ahora mismo hay una beca que lleva su nombre y que en su mayoría es financiada por Argentina, y está dirigida a aquellos investigadores que quieran estudiar la situación de los afro-descendientes en América Latina con la finalidad de publicar un libro. Esto ilustra de alguna manera el interés que hay, sobre todo aquí, por lograr un reconocimiento.

LID – Hablaron de Remedios del Valle y sus hijos, ¿había algún beneficio para los negros que participaban de la guerra?

DB - Bueno, el beneficio en principio era alcanzar la libertad, luego de ciertos años de servicio, por supuesto. Gran parte de los esclavos en algún momento participaron de los batallones, de los ejércitos independentistas y no sólo en éste conflicto, sino también en los que se llevaron adelante entre los señores de la guerra y los caudillos. Las milicias estaban formadas principalmente, sobre todo la infantería, o sea la punta de lanza en el frente, por estos esclavizados a los cuales se le prometía la libertad. Ahora, en muchos casos no la alcanzaban, obviamente porque la mayoría moría en batalla, o porque como ocurrió en Córdoba cuando fue derrocado el General Paz, cuyos regimientos de negros eran muy famosos en la época, su sucesor no se las dio, ya que los consideraban botín de guerra.

MJB – No sólo el negro era captado para la guerra, muchos hombres iban, pero el negro era una propiedad, el dueño había pagado una suma de dinero por él y el estado se lo compraba, se llamaba “rescate”, obviamente era una suma mucho menor al valor que se había pagado. Por eso, por lo general no los querían entregar y si encima ese esclavo tenía cierto valor para la comunidad, alguna profesión, era el único herrero o carpintero, se lo solía canjear por otros negros de menor valor para el propietario…

DB – O en algunos casos se los ocultaba cuando venía la leva. Hay estudios que hablan de que la sociedad mendocina habría donado algunos esclavos para el Ejército de los Andes. Incluso se dice que mientras San Martín estaba en los preparativos, le pedían que se los dejaran un tiempo más trabajando antes del momento de partir. Pero en la mayoría de los lugares había reticencia a entregarlos. Los propietarios buscaban hacer negocios, canjearlos, o entregaban a los viejos, los tullidos, etc. O sea, se decían: tenemos que cumplir con la leva, pero vamos a dar estos que no nos sirven tanto.

MJB – También se lo hacía para salvar a “los niños bien”, a los jóvenes blancos o al hijo del amo que tenía dinero, se ofrecía una cantidad determinada de esclavos para salvarlo. Pero pensemos que sobre todo desde Córdoba hacia el norte el esclavo es la mano de obra, ya que no había tanta mano de obra indígena, entonces el esclavo era un “objeto” caro y no les hacía mucha gracia que se los llevaran.

LID - ¿El estado expropiaba a los esclavos?

MJB
– No, el estado los compraba a un precio mucho menor que el de mercado. Seguían siendo esclavos, pero pasaban entonces a ser “esclavos del estado”, así se los llamaba. Para los cuales la promesa era la libertad cuando cumplieran el servicio, el problema es que se los reenganchaba en otra guerra, eran parte del botín y así casi nunca lograban obtener la libertad.

DB – Esto provocó todo un debate en la sociedad de la época, que ya había surgido durante las invasiones inglesas y que era, ¿le damos las armas a los negros? Era peligroso, porque estaba el antecedente de Haití.

MJB – En 1804, Haití se transforma en la primera república negra, entonces existía el temor de que los esclavos tomaran las armas para usarlas contra sus amos. Hay también en 1809, una serie de levantamientos de afro-descendientes pidiendo la libertad en Bolivia. Esto pasa sobretodo porque en número, son muchos más que los blancos.

DB - Aparte de éstas formas de reclutamiento, la leva y la compra, llevaban también a los que estaban en prisión. Luego había levas azarosas, por ejemplo, si el ejército encontraba un negro en el camino, éste tenía que demostrar que era libre (muchas veces el propietario le daba la libertad al morir); si no tenía los papeles, adentro, al ejército. Además, el estado nacional les dio a ciertos navegantes la patente de corso: podían capturar negros en alta mar y el estado se los compraba. Incluso se incorporaron niños a los regimientos.

MJB – En la modernidad esto era común. Hay que tener en cuenta que no todo negro o afro-descendiente era esclavo. Desde 1811 se prohíbe el tráfico, los barcos negreros, la trata. Este proceso se da en toda América: primero el tráfico, luego la “libertad de vientres” y después la abolición. La libertad de vientre lo que produce es el liberto, una categoría jurídica adonde no se es libre pero tampoco esclavo. Una condición jurídica diferente a la del esclavo, que se vendía y se compraba, pero no tenías los mismos derechos que los ciudadanos “libres”. Recién en 1853, con la Constitución, son libres.

LID – ¿Es durante estos procesos y conflictos bélicos que se da la desaparición del negro en la Argentina?

MJB – Es que en realidad no desaparece…

DB – Bueno, aquí hay que hacer una breve introducción: del período colonial y el germen independentista, el proceso revolucionario, etc.; la etapa de la esclavitud en lo que hoy llamarías Argentina va desde el inicio de la colonia, del Virreinato del Perú, hasta 1861 que Buenos Aires integra la Confederación y pasamos a ser lo que somos ahora.

Hay dos grandes etapas de desarrollo de la esclavitud, desde aquellos inicios hasta el desarrollo del Virreinato del Río de la Plata. En la primera etapa, el grueso de la población de esclavos se alojaba en lo que se llamaba el corredor Córdoba-Potosí. Desde Córdoba hacia el norte, excepto en Jujuy que había mucha población aborigen.

LID - ¿Esa era la llamada “ruta del esclavo”?

DB – No, este es el llamado interland-potosino o “El Camino Real” y Córdoba era el epicentro por muchas razones: muchos tratantes vivían allí y tenían negocios con sus familias en Brasil, negocios ilegales de trata. Gran parte de los esclavos entraban de esta manera.

MJB - Córdoba era la “aduana seca”, estaba en el centro y por ella pasaban todos los productos. El puerto de Buenos Aires era sólo para cambiar de barcos y no se podían desembarcar esclavos, el gran puerto de la época era Asunción.

Cuando los esclavos llegaban a Córdoba se los enviaba a Potosí, el centro urbano más importante de las américas, era la París local, allí se producía la moneda que circulaba por todo el Imperio Español, la moneda que se acuñaba en Bolivia circulaba en Manila, por ejemplo. Córdoba era un gran centro negrero.

DB – No sólo se los llevaba a Potosí para trabajar en la mina, sino además para producir, para cuidar el ganado, las mulas, porque Potosí consumía mucho y eran la mano de obra barata. En toda esa interland-potosina se producía para la ciudad, y por la calidad de vida que tenía el esclavo, moría rápido, en unos 4 años, y se necesitaba mucho tráfico, de ahí la vía Brasil-Córdoba.

Córdoba es además el centro de los jesuitas, que tenían dividido el mundo en provincias. Acá se llamaba la Paracuaria, que comprendía Paraguay, Bolivia, Argentina, Brasil y en un momento también Chile, Uruguay todavía no contaba. El centro de esto es Córdoba, por eso las estancias, en las cuales trabajaban principalmente esclavos. Las estancias eran unidades productoras.

LID – Generalmente se tiene la idea de que allí trabajaban aborígenes…

DB – No, era negra en su mayoría la mano de obra en las Estancias Jesuíticas. Cuando se dan los levantamientos calchaquíes en la época colonial, desde Córdoba se reprime ese levantamiento y se pide como forma de pago aborígenes, porque no tenían. Desde el primer censo, en 1778, la población en gran parte son africanos o afro-descendientes.

MJB – Hay mucha mezcla, los reyes la prohíben pero se da lo mismo, obviamente, hay muchas caracterizaciones, no sólo mestizos, también mulatos, zambos, albinos, cuarterones, quinterones, lobizones, etc.; alrededor de 40 cuenta Sánchez Albornoz. Cuando los esclavos escapaban, huían hacia el llano y se mezclaban con los aborígenes, y en las zonas urbanas, con los blancos.

DB – Estas mezclas fueron adquiriendo diferentes nombres a lo largo de toda América.

MJB - La población negra es muy importante ya que llegan miles por mar. Luego, con la división del Virreinato del Perú y el surgimiento del Virreinato del Río de la Plata en 1776, el eje económico se desvía hacia el litoral, hacia el atlántico. Es un proceso lento hacia finales del siglo XVIII, ya que la mina de Potosí ya no producía tanta plata y en el litoral hay una región agropecuaria importante que necesita mano de obra. Ya en 1713 se había habilitado el puerto de Buenos Aires como puerto de negros. Montevideo también, en 1726, exclusivamente para eso, ya que el único asentamiento hasta entonces era Colonia de Sacramento. Las compañías de las Filipinas eran las que traían a los negros para ser esclavizados y se incorpora al Virreinato del Río de la Plata a Guinea, es un hecho poco conocido, pero formó parte del virreinato porque en teoría, se creía que de allí iba a ser proveída la mano de obra negra. Lo que finalmente no se da.

DB – Una de las primeras expediciones del virreinato es hacia allí, con la tarea de formar un enclave que permita traer de una manera más económica y dinámica a los esclavos, pero la expedición es apaleada por los propios nativos y después son capturados por portugueses que no estaban enterados aún de que ese territorio, a través de nuevos tratados, había pasado a manos de España. Otros mueren de enfermedad y ese proyecto se abandona.

MJB – Pero de hecho Guinea pertenece al virreinato y depende de Buenos Aires desde 1776 hasta 1810, momento en que la Primera Junta no tiene interés y ni siquiera avisan de la revolución y del cambio de gobierno. En 1815, cuando regresa el Rey de España, vuelve a manos españolas hasta que Franco, en el siglo XX, le va a dar la independencia.

DB – Se produce entonces, con esta primera gran oleada una mixturización con la población blanca y aborigen y dos fenómenos: un proceso de ocultamiento propiciado por la estigmatización de la sociedad y también una negación de parte de los descendientes propiciada por esas estigmatizaciones.

Por ejemplo, para acceder a estudios superiores en Córdoba, que desde 1853 había abolido la esclavitud, se debía mostrar un certificado de “limpieza de sangre” africana. Para poder estudiar y recibir un título, tampoco podías ser un judío converso. Esto, de los estatutos, recién se saca con la Reforma Universitaria de 1918, más allá de que en la práctica no se llevaran a cabo juicios de sangre.

Buenos Aires es el último territorio argentino en abolir la esclavitud, es luego de Caseros, cuando entra en la Confederación, en 1861, firma la Constitución y se lo obliga a la abolición.

De Córdoba hacia el norte, si uno analiza los censos y empadronamientos que se fueron haciendo en la región, en el ámbito urbano se mantiene el porcentaje de negros y en el campo, con un menor control social, disminuye. Si se te iba aclarando la piel, ibas adquiriendo privilegios, entonces había un negacionismo.

MJB – Incluso, si una negra se casaba con un blanco, adquiría el estatuto de blanca aunque tuviera piel negra. En los papeles y socialmente era blanca. Entonces, no es que desaparece el negro como preguntabas antes, sino que se oculta y se blanquea.
O sea, hay dos oleadas de llegada de negros esclavizados que están ligados a dos momentos económicos: el eje con centro en Córdoba hacia el norte y el del litoral con los saladeros, la ganadería y la agricultura. Allí, ya se habían mixturado los descendientes de la primera oleada y esta segunda era más visible.

LID - ¿Aquí terminan estas dos primeras etapas?

MJB – Sí. Hay un tercer momento migratorio que se puede dividir además en dos nuevas oleadas: la primera desde mediados del siglo XIX hasta la crisis de 1930. Aquí ya vienen con pasaportes europeos, porque provienen de colonias europeas. La mayoría portugueses de Cabo Verde. Son negros, pero son portugueses y no se reconocen como africanos.

DB – Se da un fenómeno particular adonde no hay una reivindicación del origen africano, a los caboverdianos les preguntaban y ellos respondían que eran portugueses, y tenían el pasaporte.

MJB – No todo el mundo accedía a ese pasaporte, tenías que rendir un examen, hablar muy bien la lengua y tener plata. Tenías que probar ser más portugués que los portugueses mismos.

DB – Lo mismo, tenemos los primeros caboverdianos que no se reconocían como africanos, pero los de la segunda y tercera generación, por ejemplo, son de los principales activistas de los movimientos de afro-descendientes y se reconocen como tales. Son hijos, nacidos en Argentina y se reconocen afro.

MJB – De los que hablamos son de los que vienen a finales del siglo XIX y principios del XX. Sus hijos van a nacer en aquí, y cuando se da la independencia de África (se toma el año 1960 como el año de África porque se independizan 17 estados y a partir de allí comienzan las luchas por la independencia de muchos estados más). Desde ese momento, la diáspora en el exilio comienza a organizarse para la resistencia, para mandar dinero, ayudar y comienzan a auto percibirse como afro-descendientes.

DB – En el caso de las colonias portuguesas como Cabo Verde, se da a partir de 1975. Más allá de los ‘60, ya que Portugal va a enfrentar a los movimientos independentistas.

MJB – Apenas llegan los primeros inmigrantes, hacen lo que hacen todos, se juntan: festejaban fechas patrias de Portugal, cantaban fado, comían comidas típicas, de hecho las primeras organizaciones son sociedades de socorros mutuos, sociedades deportivas, que se fundan en las décadas del 20 y del 30 y se asientan principalmente en La Plata, Ensenada y Dock Sud.

A medida que se empieza a politizar África, se politizan los hijos de los inmigrantes, y las reuniones culturales y sociales pasan a ser políticas.

DB – Esto va “in crescendo” con las generaciones venideras, los hijos de los hijos nacidos acá cada vez toman más en sus manos la pelea por el reconocimiento. Fidel Nadal por ejemplo es caboverdiano y está muy comprometido con esta lucha.

MJB – También vienen inmigrantes de África del Norte, marroquíes, egipcios, argelinos…

DB
- La diferencia es que la construcción identitaria de estos, está más ligada a lo religioso que a lo territorial. Los marroquíes por ejemplo, se identifican como judeo marroquíes, los egipcios no se reconocen con el colectivo africano, sino con el colectivo sirio-libanés, ya que tenían como enemigo en común al Imperio Otomano.

MJB – Vienen muchos musulmanes, había muchas mezquitas en Buenos Aires, no se las veía, eran poco visibles, pero estaban.

Hay una tercera oleada. Luego de la Guerra Fría en África comienza una crisis humanitaria muy grande (que podemos observar hasta ahora) y comienzan a salir del continente a cualquier costo. Y como en Argentina, Brasil y Uruguay las fronteras son permeables, vienen una gran cantidad de musulmanes. A estos, los colectivos los rechazan por ser negros y por practicar un islam poco ortodoxo. Acá las mezquitas fueron levantadas por Arabia Saudita y ellos no coincidían con el tipo de Islam más pagano que practicaban los nuevos inmigrantes africanos.

LID - Hay ahora justamente un fenómeno de un crecimiento en la población negra, se lo puede ver cotidianamente en las calles.

MJB - Mayoritariamente son senegaleses. Además hay nigerianos y guineanos que vienen a estudiar, tienen un nivel económico alto y hacen post grados. Los senegaleses venden bijouterie. También llegan sudafricanos algunos muy ligados al narcotráfico, hay muchos presos en nuestras cárceles.

Tienen muchos problemas de adaptación: la religión, la lengua, la comida, en situación de prisión u hospitalizados. Los sudafricanos que están presos sufren el estado de prisión y además un estado de aislamiento total, no se pueden comunicar, y hasta que el estado envía un traductor, pasa mucho tiempo.

Los senegaleses que venden bijouterie no son tan perseguidos por la policía como los sudafricanos. Uno puede darse cuenta del tiempo que llevan aquí por el tamaño de la valija, el que tiene la valija más grande es el que hace más tiempo que está. Vienen por redes que los traen y ellos les dan las valijas. El primer problema que tienen son las enfermedades y el poco acceso a la salud.

LID - ¿Y en qué lugares se distribuyen?

DB - Van fluctuando. Los senegaleses en Córdoba, CABA, La Plata, Mar del Plata, las Termas de Río Hondo, sobre todo en épocas turísticas, son bastante nómades y se nuclean en pensiones. No se quedan demasiado tiempo, dos o tres años y se van para otro lado de Latinoamérica.

Ahora se ve el ingreso de afro-descendientes haitianos, estos se radican en la zona del Barrio Alberdi en Córdoba y la universidad tiene un programa para enseñarles el idioma. Dentro de esa migración hay de todo, es muy heterogéneo. Durante muchos años vinieron a Córdoba a estudiar medicina, ahora esto sigue, pero en menor cantidad que antes. Algunos llegan por razones económicas, otros están más acomodados y vienen a hacer post grados o estudian en la Universidad Católica y tienen la documentación argentina.

MJB – Sobre todo les atrae la educación de renombre y gratuita. También en Brasil es impresionante la cantidad de haitianos que entran de manera ilegal y que son reprimidos de manera brutal, hay un gran racismo que crece ante la crisis económica que se vive ahora.

LID – En el último censo se le realizaba a los censados una pregunta sobre afro-descendencia.

MJB – Sí, más o menos desde los ‘80 el movimiento de afro-descendientes se organiza en redes y comienzan a exigirle a los estados y organismos internacionales el reconocimiento como un colectivo específico y que los incluyan en los censos. El problema es que se hicieron pruebas piloto sobre cómo iban a tomar la cuestión, si por el lado racial o el identitario. Se intentaba saber cuál era la población afro-descendiente real para llevar a cabo políticas públicas. Porque se estima que el 92 % de ellos está por debajo de la línea de la pobreza y no tienen acceso a la educación, a la salud, al agua, etc. Entonces se acuerda en el censo del 2010 incorporar la pregunta, pero no se preparó a la población, la gente no entiende el concepto de afro-descendiente y eso fue un error.

DB – Este problema no sólo lo tuvo Argentina, pasó en varios países de América Latina, porque el concepto surge en el 2000 en una reunión de la Cepal y por otro lado una reunión de los líderes de los movimientos de afro-descendientes latinoamericanos. Allí, y en contraposición a la palabra negro, que llevaba la etiqueta colonial y una posición en la estructura económica y fenotípica, surge el término afro-descendiente también para rescatar el legado cultural.

MJB – El concepto negro es considerado individualista y el otro más colectivista.

DB – Aparte es más inclusivo a la hora de hacer un reclamo de resarcimiento económico a ciertas instituciones, ya que el color de la piel se ha perdido hace rato.
MJB - De allí se abren dos líneas: una muy militante de marxistas o trotskistas y otra línea de la ONU. Esta última crea la “Ruta del Esclavo” y reivindica los sitios de la memoria adonde hubo esclavos para hacer visible el legado cultural que dejaron. La otra corriente les responde que no hay una “Ruta del Esclavo”, que son esclavizados, que no vinieron voluntariamente por una ruta.

Las dos líneas intentan demostrar que América Latina tiene tres raíces. Lo que hay ahora no son africanos, sino descendientes que tienen más identidad con latino américa que con África.

DB – Hay dos corrientes en tensión. Están los que opinan que esta labor de memoria y reparación de agravios se tiene que dar en función de instalar en la sociedad y en la intelectualidad (porque en las universidades se reproducen categorías decimonónicas), que no sólo hay aborígenes y blancos en las raíces latinoamericanas, sino que hay una tercera raíz: la negra.

Aproximadamente 200 millones de personas de la población latinoamericana es afro-descendiente, un tercio de lo que es la población total. Por un lado eso, y revalorizar que en nuestro gen cultural están las tres raíces de esa impronta. Que el lenguaje, las tradiciones, las religiones están impregnadas de todo eso.
Después hay otra corriente que viene de EEUU, con la concepción estadounidense misma de su propia nacionalidad, adonde se habla de afro-americano, italo-americano, etc. Son como compartimentos estancos y hay segregacionismo…

MJB - No les importa si hace 500 años que vinieron tus ascendientes. Por eso aquí, un concepto como el de afro-argentino es viejo, se empezó a usar en los ‘80 y lo trajeron de EEUU, algunos movimientos lo siguen usando, pero cada vez menos.
Nuestra lengua, por ejemplo, tiene muchos africanismos, no palabras africanas, porque fueron absorbidas por la cultura latina y resignificadas. Cuando se dice “es cosa e’ mandinga”, Mandinga era una tribu difícil de domesticar, muy guerrera y de allí quedo la palabra, así hay cientos de casos.

DB – Las mismas religiones africanas, como el Candomblé, se han fusionado y hay una reapropiación de la cultura africana por parte de la cultura latina.

LID – Esto sucede mucho en el altiplano con la mezcla de la religión católica con la cultura kolla-incaica.

DB – Sí, claro, pasó lo mismo cuando el europeo llevó el catolicismo a África, los rituales son mucho más coloridos, con bailes y disfraces.

LID - En Brasil se dio el debate en el siglo XIX entre abolicionistas y esclavistas, donde los primeros argumentaban su posición explicando que era más barato un asalariado que un esclavo. ¿Acá también se dio esa discusión?

MJB – Se dio, no de manera tan abierta, ya que se daban diferentes procesos históricos en la formación de la nación y la república. Más allá de que el proyecto político era el mismo.

DB - Aparte Argentina, con la cuestión de poblar el territorio tenía una política específica, por más que Sarmiento y la Generación del ‘37 esperara otro tipo de inmigrante.

MJB – La elite tenía todo un discurso, en la Generación del ‘70 y la del Centenario, de revalorizar al gaucho, descendiente de los incas y de los galgos, lo mejor de España. El negro, en cambio, representaba lo peor: lo malo, el violador, el ladrón, el sanguinario. En la del ‘37 el gaucho era la barbarie, en la Generación del ‘70 el negro es el malo, en la de 1910 directamente se desaparece al negro, no existe, es la hispanidad pura.

DB – Es más, la Sociedad Rural en los festejos del centenario de la Revolución de Mayo traen unos Zulus de África para mostrarlos como algo extravagante y bárbaro. El mensaje era “esto ya no existe acá”, no pertenecía al nuevo ideal de nación.

MJB – Pero si ves fotos de la época se ve la presencia de los negros, por ejemplo, la ama de leche del presidente Roca era una negra…

DB – Esto se ve en una foto de Caras y Caretas. Aquí, en Córdoba, para la misma época comienzan los primeros fotógrafos a retratar la sociedad y la ciudad. El eje estaba en las construcciones de la Generación del ’80: los grandes edificios, las plazas, etc.; pero lo interesante, es que en las fotografías se cuelan los personajes de la calle y se puede ver que gran parte de la población es negra y estaba en las calles. Eran los desposeídos.

MJB – Hay un blanqueamiento social, hay una construcción ideológica de la clase dominante que se manifiesta en la literatura, en las leyes y en discursos oficiales, justamente para oficializar una historia.

DB - Más allá de la desaparición física, hay una desaparición histórica dictada por el poder. Aunque existas no existís. Todos esos esclavizados que fueron liberados, en el mercado laboral estaban precarizados, hacían changas, tenían una vida dura. Tenían una salud precaria y morían jóvenes. Una de las causas que se creía como un factor de la desaparición de los negros y que citan muchos autores, fue la Fiebre Amarilla a fines del siglo XIX, hoy ya se sabe con cifras en mano, que la mayoría de los que murieron en esa época fueron inmigrantes italianos, también hacinados en conventillos, sin trabajo y con baja calidad de vida. Pero hubo muchos negros que sobrevivieron.

En las fotos se ven, además, muchos negros en la policía. Incluso en una foto de la Reforma Universitaria aparece un policía negro. Como habían participado de casi todos los ejércitos, veían como una salida laboral la policía y más allá de lo económico, existía una cierta tradición familiar.