En la tabla de ingresos externos, por concepto de matrícula y aranceles de los estudiantes, las instituciones de Laureate registran el 2015 ingresos por US$ 536 millones, sólo superado por Brasil US$ 672 millones, México US$ 678 millones y EE.UU US$ 731 millones.

Francisco Flores Cobo Egresado/Gradista de Derecho U. de Chile

Insurgente Libertad Egresado de Derecho
Miércoles 14 de septiembre de 2016
En un informe emitido en octubre de 2015 entregado al “Securities and Exchange Commision” de Estados Unidos (organismo equivalente a la Superintendencia de Valores y Seguros), Douglas Becker, el propietario de Laureate, describe la situación de sus instituciones en Chile.
En el documento reconocen que “durante mucho tiempo no teníamos una manera fácil de explicar la idea de que somos una empresa con fines de lucro, pero con el profundo compromiso de beneficiar a la sociedad”. “Si bien creemos que todas nuestras instituciones en Chile están operando en el pleno cumplimiento de la legislación chilena, no podemos predecir el grado o el resultado de las reformas educativas en Chile. Dependiendo de cómo se definan e implementen estas reformas podría haber un efecto adverso en nuestro negocio”.
Una gran empresa multinacional de la educación es la que ha logrado imponer Laureate, con un negocio que al día de hoy suma 87 instituciones en 28 países, con 1 millón de estudiantes a nivel mundial. Sólo en Chile, más de 177 mil alumnos cursan alguna carrera en los cinco establecimientos que el grupo controla: las universidades Andrés Bello (UNAB), De Las Américas (UDLA), la de Viña del Mar (UVM), el instituto profesional AIEP, la escuela de negocios IEDE y la Escuela Moderna de Música.Y es que la oferta pública ha causado repercusión en el mundo financiero, como además en la prensa estadounidense, no sólo por sus alcances económicos si no también políticos. Entre estos destaca el vínculo del ex presidente Bill Clinton, quien fue canciller honorario de la institución hasta abril de 2015, recibiendo un pago de US$ 16, 5 millones. Además, convirtió la educación con fines de lucro en un tema de campaña en las presidenciales estadounidenses y derivó en una serie de acusaciones cruzadas entre Donald Trump y Hillary Clinton.
Al ser Chile el país más nombrado en el informe, deja en evidencia el peso estratégico que tienen las universidades del país para el grupo internacional, así como también demuestra cómo se ha hecho valer dentro de los gobiernos post dictadura la “libertad de enseñanza”. Allí se puede apreciar en detalle los ingresos que generan las instituciones chilenas, los modelos de financiamiento, el sistema de Crédito con Aval del Estado (CAE), así como los riesgos económicos que supone para los controladores las reformas a la educación superior que se discuten en el Congreso.
También se menciona como “riesgo” la investigación que lleva el Ministerio Público por eventual lucro en sus universidades, ya que daña la reputación de Laureate. En el capítulo titulado “Our Business” (“Nuestro Negocio”), el informe explica que el mercado global de la educación superior generó sólo en 2015 ingresos por US $ 1,5 billones. En la tabla de ingresos externos, por concepto de matrícula y aranceles de los estudiantes, las instituciones de Laureate registran el 2015 ingresos por US$ 536 millones, sólo superado por Brasil US$ 672 millones, México US$ 678 millones y EE.UU US$ 731 millones. En otro gráfico Chile lidera en el grupo el ranking de activos de larga duración, como equipamiento, que el 2015 eran valorados en US$ 374 millones.
A pesar de todas estas billonarias cifras, el gran factor ausente fue la movilización de carácter histórico que realizamos durante el primer semestre los estudiantes de la UNAB, y sumado a la toma de la UVM. Entre las principales demandas se cuestionaron los elevados costos de las matrículas, de los aranceles, así como también la nula participación de los estudiantes, académicos y funcionarios respecto a la toma de decisiones del plantel educativo.
Finalmente, logramos sentar las demandas de los estudiantes de universidades privadas: que toda universidad que lucre, quiebre, o así su estamento lo decida, pase a manos del Estado y se garantice una educación pública, no sexista y gratuita para todas y todas, sin subsidio a los privados. Pero, los y las estudiantes bien sabemos que esas transformaciones no vendrán de la reforma educativa planteada por el gobierno de la Nueva Mayoría, y que si algo se cambia será producto de nuestra propia fuerza de movilización.