Lee aquí la participación de Mariel Ochoa sobre la situación de la juventud a nivel nacional que dio este 6 de septiembre en la Asamblea Nacional Juvenil Anticapitalista, donde nos conectamos para poder discutir en conjunto cómo podemos hacerle frente a las condiciones de miseria que el capitalismo y esta pandemia a evidenciado.
Lunes 7 de septiembre de 2020
No es nuevo que en este país la juventud siempre ha tenido que enfrentar las condiciones más adversas. Incluso más durante los últimos años, a nivel internacional y al calor de la crisis, hemos sido el sector social al que la burguesía le ha arrebatado los derechos conquistados por generaciones anteriores.
En México el ataque ha sido brutal, desde hace décadas nos quitaron el acceso a la educación pública y gratuita, nos quitaron el derecho a la jubilación, al salario digno, a la salud, en pocas palabras quieren que nuestra generación pague 12 años de crisis económica, que además en la pandemia se ha acelerado y profundizado.
Pero situaciones como la pandemia o la catástrofe ambiental de la que sobre todo los jóvenes venimos dando cuenta desde hace décadas, nos recuerdan dos cosas: el problema es el modelo económico y para enfrentarlo harán falta más que salidas individuales, hoy más que nunca se vuelven urgentes espacios de organización como este para enfrentar la capitalismo.
Eso nos lleva a problematizar la realidad que vivimos en este país, desde hace décadas todos los gobiernos impusieron a sangre y fuego la guerra contra el narco, que acabó siendo una guerra contra los jóvenes, las mujeres y los pobres y que hundió al país en una vorágine de violencia que vivimos aún ahora.
Esta estrategia a pesar de su discurso progresista y de las aspiraciones que millones depositaron en el nuevo gobierno, fue reproducido por la 4T, ahora se llama Guardia Nacional, pero ha mantenido la militarización de la frontera y construido cuarteles por todo el país.
Las consecuencias siguen siendo las mismas, hostigamiento, represión y abusos policiales donde los jóvenes pasamos a ser “daños colaterales”.
Ejemplos de ellos son el caso de Giovanni López, joven obrero de la construcción asesinado por la policía. O los crímenes de odio como el sufrido por Jonathan Santos. Por eso resulta esperanzador que en medio de las revueltas en Estados Unidos, una de las consignas centrales de la juventud sea ¡la abolición de la policía!
Otro ejemplo del porqué esta estrategia no ha funcionado, ha sido el creciente número de feminicidios en el país, aun a pesar de las cifras oficiales. Y es que las mujeres sabemos que nuestros derechos son moneda de cambio, durante su campaña, AMLO habló mucho sobre el aborto y dos años no sólo no lo hemos visto, sino que sus propios diputados han votado en contra de este derecho en estados como Hidalgo y San Luis, mientras avanzan reaccionarias iniciativas como el Pin parental y la ley de objeción de conciencia en Nuevo León DIVERSIDAD!.
Pero los jóvenes no venimos de años de paz, hemos protagonizado enormes gestas, que mostraron nuestra voluntad de cambiarlo todo. El #132 contra la imposición de Peña Nieto y el regreso del PRI, el 2014 donde inundamos las calles con trabajadores, poniendo en crisis el régimen priista en la búsqueda de nuestros 43, en 2018 cuando paramos las universidades de la CDMX contra el porrismo y la antidemocracia que impera en nuestros planteles, plantándole cara a la Rectoría de la UNAM y a AMLO que apoyó incondicionalmente al régimen universitario, con demandas muy similares a las que enarbolan distintas luchas universitarias en el país como la UAdeC, UASLP, o la EDPA.
En la pandemia miles de jóvenes hemos visto atacadas nuestras condiciones de vida, nuestras familias han perdido poder adquisitivo, y al intentar apoyar en la economía familiar nos encontramos con trabajos sin ningún derecho laboral, como los repartidores de apps, que ni siquiera son reconocidos como trabajadores y que fueron declarados esenciales durante la pandemia, pero sin seguro social.
Los trabajadores en Call Centers, que pertenecen a grandes telefónicas móviles o bancos, que no suspendieron actividades durante toda la pandemia, y que otorgan salarios de 4mil pesos mensuales a sus trabajadores. A nivel nacional el 79% de los 12 millones de empleos perdidos durante la pandemia son de jóvenes menores de 29 años.
En términos educativos, la situación es aún peor, son millones los estudiantes que no van a regresar el siguiente semestre a clases. En universidades como la UNAM y el IPN, la deserción ronda el 15%, es decir, casi 100 mil estudiantes solo en esas dos instituciones. Mientras que en el resto del país a la deserción escolar se suma el aumento de cuotas ilegales. Frenten a esta situación los ejemplos de lucha ya nos lo pusieron los compañeros de la UASLP, de la UAdeC y del TESCo.
Ahora bien, ¿qué tenemos que hacer en el contexto actual? Nosotros proponemos que frente al desempleo, la situación educativa, la brutalidad policial y la violencia contra las mujeres y la comunidad sexodiversa, es necesario construir una alternativa propia y real , que sea una alternativa propia, por eso llamamos a construir una alternativa organizativa, que sea independiente de la rancia oposición derechista, que durante décadas nos ha asesinado.
Pero también del nuevo gobierno, que nos quiere ocupar de carne cañón para sus planes económicos, que está dispuesto a llevar de la mano de Trump y el imperialismo.
El segundo informe de gobierno mostró una realidad que nada tiene que ver con lo que vivimos, mientras la situación se agrava, nuestra perspectiva está en prepararnos para cuando las luchas surjan, porque van a surgir, proponemos mantenernos organizados para pelar contras los despidos, contra los trabajos de hambre, contra los recortes a educación y sobre todo peleando por el derecho a vivir una vida que merezca ser vivida.

Mariel Ochoa
Estudiante de la FCPyS