El gobierno ecuatoriano confirmó este viernes la muerte de los tres periodistas y anunció que lanzaría una ofensiva militar conjunta con Colombia.
Viernes 13 de abril de 2018 17:30
El gobierno ecuatoriano confirmó este viernes que los dos periodistas y el conductor que habían sido secuestrados días atrás fueron asesinados en una zona selvática de la frontera binacional con Coombia. Tras el anuncio, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, dijo que lanzaría una ofensiva militar conjunta con el país vecino.
El periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra, del diario El Comercio, fueron secuestrados por el frente Oliver Sinisterra de la disidencia de la exguerrilla de las FARC hace más de dos semanas en el norte de Ecuador, cerca de la conflictiva frontera con Colombia, cuando realizaban su labor informativa.
"Con profundo pesar, lamento informar que se cumplieron las 12 horas de plazo establecido. No hemos recibido pruebas de vida y lamentablemente tenemos información que confirma el asesinato de nuestros compatriotas", dijo Moreno en una declaración a periodistas.
El mandatario había dado un ultimátum al grupo armado exigiendo pruebas de vida antes de lanzar acciones militares.
El frente Oliver Sinisterra es una de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no aceptó los términos del "acuerdo de paz" firmado con el presidente Juan Manuel Santos en 2016 para acabar un conflicto de más de medio siglo que ha dejado unos 220.000 muertos.
Ese grupo que continúa con actividades en el sur del país, cerca de la frontera con Ecuador, ha sido acusado de recientes ataques contra las Fuerzas Armadas de Ecuador en territorio de ese país.
El líder de esa organización es el ecuatoriano Walter Artízala, alias "Guacho", por quien Colombia ofrece una recompensa de más de 107.000 dólares por información que permita su muerte o captura.
El presidente de Ecuador ofreció el viernes una recompensa adicional de 100.000 dólares por información que lleve a la captura de alias "Guacho" en su país o en la vecina Colombia.
Moreno anunció que conjuntamente con Colombia se comenzará una ofensiva en la frontera con el objetivo de desarticular a los grupos armados que tienen presencia en la región.
"Declaramos zona de seguridad el área de frontera en la que ocurrieron los eventos relacionados con el secuestro para incrementar controles militares y policiales en las carreteras de la zona", explicó al anunciar el despliegue de tropas elite.
Por su parte, el Frente Oliver Sinisterra dijo en un comunicado que los periodistas y el conductor murieron en una fallido intento de rescate en la frontera, versión negada por los gobiernos de Bogotá y de Quito.
El grupo ofreció entregar los cuerpos de las víctimas al Comité Internacional de la Cruz Roja, a Naciones Unidas o a la Iglesia Católica, previo retiro de las tropas militares de la zona.
Moreno anunció que su Gobierno inició las gestiones para la ubicación y repatriación de los cuerpos, un hecho que lamentó. "Estamos sufriendo las consecuencias del conflicto de nuestro hermano país".
El repudio generalizado por el asesinato de los periodistas llegó de varios países y organizaciones de la región.
Sin embargo la militarización de la zona fronteriza por parte de cuerpos de élite ecuatorianos o los militares colombianos expertos durante años en generar "falsos positivos" (asesinato indiscriminado de civiles para mostrar resultados en la "lucha contra el narco"), no puede más que complicar la situación de los residentes de la zona. Al igual que en el pasado estas operaciones no hacen más que alentar el funcionamiento de los grupos descompuestos ligados al narco o las bandas paramilitares, que trabajan para empresarios o terratenientes.