De paso por la Argentina unos pocos dĂas para participar de la entrega de un premio literario, conversamos con el escritor cubano Leonardo Padura. Su Ăşltimo libro publicado, la novela que está escribiendo actualmente y su trabajo en el cine son algunos de los temas tratados.
Demian Paredes @demian_paredes
Viernes 20 de noviembre de 2015
FotografĂa: LucĂa Feijoo
La primera pregunta que quiero hacerte es sobre tu último libro publicado aquà este año, Aquello estaba deseando ocurrir. ¿Cómo y cuándo surgió la intención de publicarlo? Abarca nada menos que ¡veinticuatro años! El cuento más antiguo data de 1985, y el último de 2009.
Este es un libro que tiene una historia larga. Es realmente una especie de antologĂa personal de mis cuentos. Desde hace 10, 12 años, estamos con el plan de publicarlo por Tusquets –mi editorial habitual–. Pero como iban saliendo novelas, siempre se posponĂa la salida del libro de cuentos. Y en ese perĂodo, escribĂ dos, tres cuentos más, porque Ăşltimamente me cuesta mucho escribir cuentos: las historias que se me ocurren son historias de cuatrocientas páginas; y entonces, finalmente, cuando publicamos Herejes, sabĂamos que Ăbamos a tener un espacio de tiempo sin que saliera ninguna novela –como de hecho ha ocurrido–, porque estoy, apenas, en el principio de una nueva novela. Estuve trabajando mucho en los guiones de cine –una serie de cuatro pelĂculas con el personaje de Mario Conde–, y, finalmente, vimos que era un momento adecuado para sacar el libro. Y creo que toda esa demora actuĂł a favor del libro..., porque si lo hubiĂ©ramos publicado hace 10, 12 años, yo todavĂa no era el autor de El hombre que amaba a los perros. Y saliĂł siendo yo el autor de El hombre que amaba a los perros y, por ejemplo, en España, donde vender cuentos es tan difĂcil, en un mes se vendieron tres ediciones. Ha circulado aquĂ en Argentina bien, ya la traducciĂłn al francĂ©s está lista –sale a principios del año prĂłximo–, va a salir en alemán tambiĂ©n –por mi editorial tambiĂ©n habitual en Alemania–, y ha tenido muy buena suerte el libro. AsĂ que me parece que, lo que a veces a uno le desespera un poco que ocurra, “estaba deseando ocurrir” en el momento determinado.
En este libro se nota cierta “trasposiciĂłn” de las cuestiones sociales e histĂłricas de Cuba en la amplia mayorĂa de los cuentos...
Es que eso siempre está en mi literatura, Demian. No podemos ver los cuentos desligados de mi otro trabajo literario. Son una parte, que se resuelve en muchas menos páginas. Pero las preocupaciones sociales, literarias, humanas, el carácter de los personajes... hay muchos personajes aquĂ que perfectamente podrĂan estar en algunas de mis novelas, y es parte de la totalidad, del conjunto de mi percepciĂłn de la realidad cubana a travĂ©s de la literatura.
Y sobre esta nueva novela que estás escribiendo, ¿de qué va la cosa?
Estoy muy al principio. Muy al principio... A ver: se me va creando una especie de sentimiento de ansiedad cuando pasa un tiempo y todavĂa no he empezado una novela nueva. Porque creo que todos los novelistas nos hacemos la misma pregunta: TerminĂ© esta novela, ÂżserĂ© capaz de escribir otra?, y si la Ăşltima novela que has escrito ha sido una novela que ha funcionado bien, entonces te haces dos preguntas: ÂżSerĂ© capaz de escribir otra novela?, y ÂżSerĂ© capaz de escribirla mejor que la anterior? Porque yo siempre trato de retarme; trato de retarme en cada caso. Y en un momento en que hubo un espacio de tiempo, de dos o tres meses, en el tiempo de escritura que me llevaron estos guiones (que me llevaron bastante tiempo: los escribĂ con mi esposa, LucĂa LĂłpez Coll), pues tenĂa una vieja idea y dije: “Dejá probar, a ver si funciona”. Y bueno: tengo escritas setenta, ochenta páginas de lo que es el primer borrador del principio de la novela. Justamente eso es lo que me da la certeza de que puedo escribir la novela. Y es una novela en la que regreso con el personaje de Mario Conde –porque lo tenĂa muy manoseado en este trabajo de escritura de los guiones–, y es una novela mucho más social que las anteriores, creo que estoy viviendo un proceso en el que cada vez más lo policial interior; es interior el enigma... la bĂşsqueda de la verdad es una esencia de historia –y no “parte” de la estructura–; y como te digo es muy social, porque me muevo por La Habana: de La Habana que se ha ido enriqueciendo en estos Ăşltimos años, a La Habana que se ha ido empobreciendo –en estos años– a niveles de pobreza realmente sorprendentes para Cuba. Niveles de pobreza que durante cuarenta años yo no vi en Cuba.
Y en medio de eso hay un objeto: a mĂ me encantan los objetos perdidos (un cuadro de Rembrandt, una pintura de Matisse, un Buda chino... en fin); y, en este caso, es una virgen negra catalana. De las originales. Que son muy pocas. Y que llegĂł a Cuba por una historia que no te voy a contar ahora –porque si no estarĂa revelando una parte importante de la novela–. Y Conde va a buscar esa virgen negra que se la han robado a un viejo amigo de Ă©l, pensando que está buscando una Virgen de Regla: una estatua muy comĂşn en Cuba, porque es una virgen negra, que viene de AndalucĂa –la Virgen de Regla es andaluza–, y que tiene muchos fieles en Cuba.
Y buscando esa virgen, que tiene un valor especial, para ese amigo suyo, realmente lo que está buscando es una virgen medieval, con un valor material altĂsimo, y con un valor cultural incalculable porque de esas vĂrgenes quedan realmente muy pocas en el mundo.
ÂżEsta historia sigue la lĂnea temporal de Herejes, de alguna manera? ÂżMario Conde sigue vendiendo libros usados?
Avanza en el tiempo. Posiblemente la historia se cierre en el 2014, justo antes de que comiencen las conversaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Porque creo que a partir del 17 de diciembre de 2014 empieza un proceso histĂłrico diferente en Cuba; del cual no me atrevo a escribir porque siento que estamos como que poniendo las bases de ese proceso y que todavĂa no se ha desarrollado. Y serĂa muy desatinado escribir sobre algo que todavĂa está ocurriendo.
Me interesa ahora charlar un poco sobre vos y el cine. ¿Te considerás cinéfilo (de alguna especie)?
CinĂ©filo sĂ, seguro. Absoluto.
Soy un gran consumidor de cine que está viviendo en estos momentos una crisis de identidad, porque estoy prefiriendo las series. Hay series que son realmente muy buenas. Series danesas, norteamericanas, suecas, que me están centrando la atenciĂłn Ăşltimamente y es lo que más estoy consumiendo. Pero soy un consumidor diario –diario– de cine. Leer y ver pelĂculas, para mĂ, son mis dos complementos culturales básicos. Yo puedo pasarme tiempo sin ir a un museo, sin ir a un concierto; pero no puedo pasarme sin leer y sin ver cine.
Y durante años yo he tratado de escribir guiones; he escrito guiones para algunos documentales en Cuba, que se han hecho –algunos con bastante Ă©xito–, pero en los Ăşltimos tiempos he tenido dos experiencias (o tres) muy importantes. Una fue coordinar y escribir con mi esposa LucĂa LĂłpez Coll algunos guiones para la pelĂcula coral que se llama 7 dĂas en La Habana. Son pequeñas historias para las cuales escribimos nosotros varios argumentos, y tres de los guiones, de los siete que tiene la pelĂcula.
DespuĂ©s y a partir de eso, escribĂ para Laurent Cantet el guiĂłn de una pelĂcula que se llama Regreso a ĂŤtaca. Esa pelĂcula ganĂł un premio importante en Venecia, ganĂł el premio del Festival de Biarritz, ha sido una pelĂcula muy polĂ©mica porque en Cuba fue sacada de la programaciĂłn del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano –se exhibiĂł, finalmente, en la Semana de Cine FrancĂ©s–, y es una pelĂcula muy dura, muy visceral... Muy dura por los conceptos. A nivel de imagen la forma es muy tradicional, en el sentido de que es una reuniĂłn de amigos en una azotea de La Habana, y lo importante son los personajes, no la forma en que está hecha la pelĂcula. Creo que quedĂł muy bien, Cantet es un gran director, con una gran capacidad de trabajo con los actores.
Y despuĂ©s hemos escrito –LucĂa y yo– cuatro guiones para una serie de cuatro pelĂculas con mis primeras novelas: Pasado perfecto, Vientos de Cuaresma, Máscaras y Paisaje de otoño. Ya vimos el primer corte de una pelĂcula, la de Vientos de Cuaresma, y realmente estamos muy satisfechos con lo que vimos.
Y esta es una serie española. SegĂşn leĂ, hay otro proyecto de serie tambiĂ©n, producido por Estados Unidos y Canadá.
Esa serie está muy en su principio. Tan en su principio que todavĂa no está escrito el guiĂłn del primer capĂtulo de la primera temporada. Es una serie que se está pensando con gran ambiciĂłn de llegar incluso a cinco temporadas –si fuera posible–, de diez capĂtulos cada una, el productor ejecutivo es Antonio Banderas –que hará el personaje de Mario Conde, además–, y está en proceso de creaciĂłn. Va a ser un producto que va a partir de las novelas, para crear toda una serie de historias –a diferencia de la serie española, que está más basada en los libros (y más cerca de la realidad cubana, en la medida en que LucĂa y yo fuimos quienes escribimos los guiones)–.
Respecto a Cantet –de quien supongo apreciás favorablemente su cine–, ¿él dirigiĂł uno de los cortos de 7 dĂas en La Habana; esa fue tu primera experiencia con Ă©l? Porque dirigiĂł el corto “La fuente”...
No, ese corto Ă©l lo escribiĂł. Él escribiĂł el guiĂłn. Yo habĂa escrito un guiĂłn para el corto que Ă©l iba a filmar, que terminĂł siendo el largo Regreso a ĂŤtaca. Porque cuando Ă©l empezĂł a montarlo se dio cuenta de que no podĂa en 15 minutos resolver aquel conflicto y que necesitaba más tiempo.
La relaciĂłn entre Cantet y yo ha sido muy hermosa. Muy hermosa. Porque partiĂł de la admiraciĂłn mutua que nos tenemos como artistas. Yo habĂa visto su cine, y me encantaba su cine. Él habĂa leĂdo mis libros, y le encantaban mis libros. Y unos amigos comunes nos pusieron en contacto, y en ese contacto empezĂł una relaciĂłn de amistad, y por eso es que cuando a Ă©l lo invitan a participar de 7 dĂas en La Habana dice: “Pero con una sola condiciĂłn”. “¿Cuál?”, le preguntan. “Trabajar con Leonardo Padura”. Y ha sido una relaciĂłn muy respetuosa. Muy respetuosa: Cantet es un verdadero intelectual –en el sentido más amplio del tĂ©rmino–, y es sobre todo una gran persona; y por eso hemos tenido peleas, que nos hemos puesto, y Ă©l dice: “Esto es asĂ”, y yo le digo “Esto no puede ser asĂ”, y hemos peleado, siempre desde el respeto, siempre desde el tratar de lograr que sea la mejor pelĂcula. Y mĂ, que no me gusta mucho escribir para el cine, si Cantet me dijera “Vamos a trabajar otra vez”, trabajarĂa otra vez con Ă©l.
Y volviendo a la literatura ¿qué estás leyendo actualmente; hay algo que quieras destacar? ¿Y en qué otros proyectos estás trabajando?
Mira, trato de leer lo más que puedo. Justamente ahora estuve como jurado de un concurso del periĂłdico ClarĂn, lo cual me llevĂł un tiempo de lectura. Me llegan con cierta frecuencia los libros de amigos que me piden que los lea –hago el esfuerzo, y en algunos casos los leo–, estoy investigando para la novela de la que te hablĂ© que quiero escribir –porque todo ese fenĂłmeno de esas vĂrgenes negras tiene un trasfondo histĂłrico y mĂstico muy importante–, y ahora trato de leer literatura. Literatura: toda la que puedo. A veces la más ligera que encuentro; a veces la más complicada –depende–.
He hecho algo que ha resultado para mĂ muy interesante. Y es que estoy preparando un curso, que debo dar el año prĂłximo, en la Universidad de Puerto Rico y en la Universidad MenĂ©ndez Pelayo, en España, y es un estudio acerca de para quĂ© se escribe una novela. Y lo hago con mi novela Herejes, y con otras dos novelas que son: La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, y Asesinato en el ComitĂ© Central, de Vázquez Montalbán. Son dos novelas que tienen un contenido polĂtico evidente. Pero son dos grandes novelas. Y por eso quise analizar para quĂ© fueron escritas esas novelas, y ha sido un ejercicio muy Ăştil. Muy Ăştil porque me ha develado estrategias literarias utilizadas por estos dos escritores, en las cuales, uno, como lector, no suele detenerse en ellas. AsĂ que la literatura y el estudio forman una parte muy importante de mi trabajo.
Como una “clĂnica literaria”.
Se trata de desmontar. Voy a tratar de desmontar esas dos novelas, desde la estructura, hasta el narrador y los personajes, para llegar a la comprensión de la intencionalidad de las novelas. Kundera habla de “novelas que piensan”. Y Vázquez Montalbán habla de “novelas intencionadas”. Y un poco ahà está la esencia del curso.