El Ejecutivo deja sin financiamiento la Ley Integral de Violencia Basada en Género sancionada en 2017, así como tampoco brinda más recursos para salud y educación. Promesas electorales del Frente Amplio que se hacen añicos.
Domingo 17 de junio de 2018
En la Rendición de Cuentas se propone para ANEP y UDELAR un irrisorio aumento de unos 64 millones de dólares. En el caso de las salud, no se prevé aumento alguno.
Queda claro que ni la educación ni la salud del pueblo trabajador son prioridad para este gobierno que se dice “progresista”, pero que sí garantiza la rentabilidad de las grandes empresas y capitales internacionales, perpetuando la desigualdad de la sociedad uruguaya.
Las promesas electorales tanto del 6 % como de la “redistribución de la riqueza” quedaron en el pasado. Puro engaño del progresismo uruguayo.
El mismo Frente Amplio se vanaglorió de ser impulsor de una legislación a favor de las mujeres. Tal es el caso de la Ley Integral de Violencia hacia las Mujeres basada en Género. Sin embargo, pese a la “agenda de las mujeres”, de forma cínica quitan la posibilidad de que esta ley pueda implementarse a partir de no otorgarle presupuesto. Una linda forma de “pintarse la cara de rosa” pero no entregar un peso.
La Intersocial Feminista, en una reunión con el Prosecretario de la Presidencia de la República, solo se llevó del gobierno “la reafirmación del compromiso” de implementar la ley y hasta el mismo Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) reconoció que algunos fiscales y jueces se niegan a aplicar la ley y que el gobierno no hace nada.
La Ley Integral sin presupuesto
La ley indica, entre otras cosas, la capacitación en género del personal de salud y de centros educativos, las campañas de sensibilización, la creación de juzgados especializados, el acompañamiento psicológico a las mujeres en situación de violencia y la habilitación de turnos en los servicios de salud mental.
Sin embargo, nos preguntamos: si no hay presupuesto para educación ni para salud, ¿cómo pretenden garantizar la capacitación permanente del personal? ¿cómo piensan garantizar el acompañamiento psicológico si los servicios de salud mental en hospitales y policlínicas están desbordados, con listas de espera de más de un año? ¿cómo esperan brindar atención a las mujeres sin inversión presupuestal?
Las mujeres no nos dejamos engañar: sabemos que mientras a la salud y la educación públicas no les den más presupuesto, nosotras las mujeres estaremos peor atendidas y por tanto, nuestros derechos más elementales vulnerados.
Sin plata no hay Ley
No habrá entonces ni centros de acogida, ni equipos interdisciplinarios especializados, ni hogares para mujeres y sus hijos e hijas, ni subsidios de alquileres, ni patrocinio jurídico, ni políticas habitacionales, ni apoyo para sostener la inserción educativa o laboral de nadie.
Si bien la Ley Integral es, para muchas de las mujeres que integramos el movimiento feminista, insuficiente ya que no prevé un subsidio para las mujeres que sufren violencia basada en género, ni tampoco estipula el otorgamiento de licencias laborales para las mujeres trabajadoras que deben ausentarse de su trabajo, creemos que la Ley constituye un avance, y por tanto la defendemos frente a los sectores más retrógrados de la sociedad uruguaya.
Exigimos entonces un presupuesto acorde a las acciones que están previstas en la Ley Integral, más allá de que sabemos que es insuficiente.
Recursos hay
El tema es si el Frente Amplio está dispuesto a atacar los privilegios de los más poderosos. Si dejara de exonerar a las empresas o de pagar la deuda externa o de gastar en jubilaciones de privilegio a los militares, entonces tendríamos dinero para implementar esta ley, que no es otra cosa que lo mínimo que necesitamos.
La igualdad en el trabajo
La misma Ley promueve medidas que garanticen “el ejercicio de los derechos laborales de las mujeres, tanto en el sector público como en el privado, en particular el derecho a igual remuneración por trabajo de igual valor sin discriminación por sexo, edad, situación de discapacidad, estado civil o maternidad”. Y más adelante, habla de otorgar capacitación laboral a quienes se encuentran en situación de violencia.
Esto parece gracioso si no fuera trágico, ya que las mujeres somos las que tenemos el mayor porcentaje de trabajo precario, ocupamos los trabajos de menor calificación. Hoy las mujeres ganamos en promedio un 25 % menos que el salario del varón por la misma tarea.
Pero mientras los gobiernos de turno sigan permitiendo la flexibilización y precarización de nuestro trabajo, vamos a seguir teniendo desigualdad en los salarios. Tengamos en cuenta que el principal precarizador es el Estado y que los distintos gobiernos prefieren salvar la ganancia capitalista – que es a costa de nuestra desigualdad y discriminación – que velar por nuestros derechos.
Si no, veamos los casos de la ex FRIPUR, o LA SPEZIA o FIESTA DE ORO, donde la fuerza laboral era centralmente femenina y el gobierno y la justicia dejaron que se vacíen las empresas, dejando impunes a sus dueños, y permitieron que se pierdan muchos puestos de trabajo, y que las obreras ni siquiera pudieran cobrar sus haberes adeudados.
Nuestros derechos se conquistan cuestionándolo todo
Sabemos que la verdadera emancipación femenina vendrá de la mano de un duro cuestionamiento a este sistema capitalista y patriarcal que nos oprime. Por eso el movimiento de mujeres debe redoblar sus fuerzas en contribuir a la organización de la mujer en sus lugares de trabajo y estudio. Porque la salida es anticapitalista y antipatriarcal.