MILAGRO SALA lleva 26 días detenida. La acusan de “administración fraudulenta y asociación ilícita”, ya que la causa original era indefendible. Pretendían juzgar como delito penal una acción de protesta como es el acampe en Plaza Belgrano ante la negativa de diálogo del gobernador.
Viernes 12 de febrero de 2016 09:44
El uso del Código Penal contra los trabajadores, con artículos que datan de la época del gobierno de Onganía, no es solo patrimonio del gobierno de Gerardo Morales. Durante los gobiernos kirchneristas y de Macri en CABA, se armaron cientos de causas contra los trabajadores y militantes de izquierda que participaron de acciones y piquetes en todo el país.
Pese al enorme repudio nacional e internacional por la escandalosa detención a una dirigente social y diputada por el Parlasur, el juez Gastón Mercau cambió la carátula ratificando la política de Gerardo Morales de meterla presa a como dé lugar. Luego de 50 días en la Plaza Belgrano la Tupac Amaru decidió levantar el acampe y llevarlo a la Plaza de Mayo. La reunión con el jefe de gabinete, Marcos Peña, bajo los auspicios del Episcopado Social, no parece haber dado resultados. Morales, luego de la visita de Macri y Massa en el carnaval, parece más envalentonado. Ahora los diputados radicales y peronistas-massistas de su coalición pretenden votar el desafuero de dos legisladoras del Frente Unidos y Organizados, Mabel Balconte y Marcia Sagardia, imputadas en la misma causa que Sala. El pedido vino del juez Mercau que apunta a detenerlas. Gerardo Morales dejó las promesas republicanas y de “respeto a la independencia de poderes” en la puerta de la casa de gobierno. Desde que el gobierno amplió el Tribunal Superior de cinco a nueve jueces para tener mayoría como hizo Menem, se lanzó una caza de brujas contra Sala y la oposición, apretando fiscales, quitando la personería a las cooperativas que no le responden, ahora pretendiendo sacarle fueros a legisladores opositores.
La semana pasada despidieron a 16 trabajadores de la Secretaría de Agricultura Familiar, entre ellas a la ex candidata a gobernadora del FIT, Natalia Morales, por motivos ideológicos como afirmaron los funcionarios. Todo un “modus operandi” propio de un señor feudal, aunque ahora lo haga bajo el ropaje del “Cambio”. La pelea por la libertad de Milagro Sala es más allá de las diferencias políticas que tenemos con su organización (por ser parte del kirchnerismo) y metodológicas (por el manejo clientelar de la asistencia social). Se trata de una unidad en la acción en defensa del derecho a la protesta y contra los despidos. Un paro activo con cortes y movilización durante el paro nacional del 24 es una medida fundamental para responder al duro ataque del gobierno