El día de ayer, viernes 25 de marzo, profesores, estudiantes y apoderados se manifestaron a las afueras del liceo, producto de las gravísimas condiciones estructurales en las que se encuentra la institución. Pese a esto, la Dirección de Educación Municipal (DEM) solicitó el retorno presencial.
Sábado 26 de marzo de 2022
El liceo Darío Salas inició sus clases presenciales el 2 de marzo, teniendo que suspenderlas desde el 20 de marzo luego de que la SEREMI de educación constatara la presencia de aguas servidas. A esto, se suman otras deficiencias de infraestructura con presencia de ratones y la falta de alimentos. Sin embargo, la información dio un repentino vuelco cuando se ordenó el retorno presencial a solo 5 días del informe, lo que provocó el rechazo de la comunidad educativa.
Al respecto, la directora del establecimiento Lilian Vincent, emitió un comunicado en el que señala no haber estado de acuerdo con la decisión de la DEM, y denuncia que el problema de infraestructura es previo a su llegada al recinto.
En redes sociales destacan denuncias hacia la directora, quien asumiendo desde el 2019 no ha resuelto las deplorables condiciones en las que se encuentra el liceo. Además de esto, también está involucrada en políticas represivas en el establecimiento, con hostigamiento a docentes y estudiantes, como cuando obligó a trabajadores a manifestarse pro golpe frente a la crisis de Venezuela o cuando acusó a una estudianteVenezolana de “traidora”
En suma, la crisis en el Liceo está muy ligada al problema de la falta de financiamiento y la falta de democracia, en donde sea la comunidad quienes puedan tomar decisiones de dónde inyectar el presupuesto, gestionar el liceo y elegir a las autoridades de forma democrática.
Actualmente, el liceo cuenta con 1.623 estudiantes, con solo 8 baños habilitados, un gimnasio y auditorio destruídos a los que no han llegado los recursos pese a que se han hecho proyectos de arreglo.
La presidenta del Centro de Padres y Apoderados del liceo, Katherine García, declaró a BioBio Chile:
“Yo no quiero tener mi hijo en estas condiciones en un colegio, yo podría haberlo cambiado pero yo peleo por el derecho a la igualdad de nuestros hijos. No puede ser que porque yo lo tenga en un colegio de mejor prestigio o en providencia o vitacura o un particular pagado es que mi hijo esté bien. No, yo quiero que mi hijo conozca todas las realidades y no es justo para mi ni ninguno de los niños que estén en estas circunstancias. No puede ser… y esta lucha la llevamos desde el 2019 (...) Es los derechos del niño está garantizado la educación de calidad”
Educación de mercado
El Liceo Darío Salas es un triste ejemplo de las condiciones de la educación pública, a la que no se le inyectan los recursos necesarios, sino que estos dependen y responden a lógicas de mercado.
El sistema educativo se encuentra en crisis luego de la avanzada del neoliberalismo impuesto en dictadura y la consiguiente privatización de los servicios, convirtiendo a la Educación en un negocio millonario. En 1981 se municipalizó la educación, por lo que los recursos que entregaría el Estado dependería de la cantidad de matrículas y la asistencia, sin tomar en consideración las necesidades concretas de los establecimientos.
En el pasado gobierno de la Nueva Mayoría se dio paso a la “falsa desmunicipalización”, a través de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), lo cual no resuelve el problema del financiamiento, manteniendo la misma lógica de la educación municipal.
Las escuelas, liceos y jardines infantiles deben ser traspasados al Estado, bajo gestión de las comunidades educativas en las que participen trabajadores de educación, estudiantes y apoderados, donde el financiamiento responda a las necesidades educativas, asegurando las condiciones de salud física y mental.
Para esto, es necesaria la autoorganización de las comunidades, en asambleas multiestamentales en donde participen docentes, funcionarias, funcionarios, estudiantes y apoderadas y apoderados en que se organice un plan de lucha para conquistar estas demandas para una educación de calidad y condiciones laborales decentes.
Fotografía Agencia Uno

Nuestra Clase
Somos la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase, de Chile. Quienes conformamos esta agrupación somos compañeras y compañeros independientes y militantes del PTR