Actualmente, el plan educacional para los liceos técnicos profesionales es acercar los establecimientos a las empresas.
Jueves 21 de diciembre de 2017

Entre los años 1981 y 1987, en plena dictadura militar y previo al traspaso de los establecimientos educacionales del estado a los municipios (municipalización) y tras la promulgación de un par de Decretos de Ley (3.166 y 5.077) el Ministerio de educación otorga la administración de los 70 liceos técnicos profesionales mejores equipados a 21 corporaciones empresariales y fundaciones educacionales “sin fines de lucro” creadas para tal fin por las más importantes asociaciones gremiales empresariales de la construcción, agricultura, industria y comercio.
Según cifras del propio Ministerio de educación, la matrícula de la Educación Media Técnico Profesional (EMTP) aumentó en 216.000 estudiantes durante el período 1981 - 1987, incremento que está relacionado con la inclusión y retención de estudiantes pertenecientes a los quintiles más vulnerables.
En los años 90, a las instituciones que administran estos liceos se incluyó a casas universitarias como la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM). Así, el listado de corporaciones, fundaciones y universidades que administran liceos técnicos tienen entre sus nombres a grandes colosos de la industria como a Corporación de capacitación y empleo de la SOFOFA, Corporación de Desarrollo social del sector rural CODESSER, Corporación educacional de la sociedad Nacional de Agricultura SNA Educa, Corporación Educacional de la Construcción COREDUC, Fundación del Comercio para la Educación (COMEDUC), Corporación de estudio capacitación y empleo de la Cámara de la producción y comercio de Concepción.
Aunque este traspaso de liceos a corporaciones y fundaciones empresariales se hizo con la excusa de mejorar los índices del empleo juvenil, vinculación más estrecha con las necesidades del mundo productivo y potenciar la educación técnica, lo cierto es que este traspaso tuvo consecuencias negativas. Por una parte, autoridades del MINEDUC y del Ministerio del Trabajo en conjunto con representantes gremiales empresariales, con la Confederación de Producción y Comercio (CPC) a la cabeza, diseñaron estrategias de funcionamiento sin ningún tipo de participación de docentes ni trabajadores de la educación. Las condiciones laborales pasan a ser regidas por el Código Laboral, pues se pierde la condición de empleado público y el derecho a la negociación colectiva. Tampoco se tiene acceso a los reajustes otorgados en los 80. Así mismo, en los 90 al promulgar el Estatuto Docente, quedan fuera de éste los docentes de los establecimientos de administración delegada, excluyéndolos así de Asignaciones por experiencia, perfeccionamiento, Complemento de Zona, entre otros, y de programas que se han desarrollado a lo largo del tiempo como Desempeño difícil, SNED (se incluyeron 12 años después de su creación) y ley JEC. Todo con tal de profundizar la precariedad escolar y la educación de mercado.
Actualmente, el plan educacional para estos liceos es acercar los establecimientos a las empresas. Algunos mecanismos son la certificación por ISO (normas estándares internacionales empresariales), la Formación Dual, donde el estudiante cumple horas escolares trabajando dentro de las empresas, y Prácticas Laborales al egresar de cuarto medio. A pesar de que estas corporaciones preparan trabajadores calificados para sus propias empresas, ninguno de estos planes garantiza a los estudiantes un puesto de trabajo al terminar su formación. Tampoco se garantiza que los estudiantes puedan elegir seguir estudios superiores, porque derechamente no se les prepara para el ingreso a las Universidades (por ejemplo, la PSU) ni la educación técnico profesional superior es realmente destino de los egresados de 4to como técnico. Para los profesores, quedan fuera de la Carrera Docente, pues no existe compromiso legal alguno de los sostenedores de ingresar a la Carrera Docente a sus profesores, a pesar de ser públicos. Y si pensamos en la Desminucipalización, no hay claridad de que pasará con ellos, no existe una salida legal que defina la situación, pues actualmente son una especie de híbrido: formalmente público, funcionalmente privado.
Claramente, este entuerto que se armó en dictadura con la educación técnica profesional de estos 70 liceos, es completamente funcional al mercado. Puso a disposición de los sectores de más peso empresarial los liceos con mejores condiciones para que estos pudieran implementar un modelo en el cual ellos educan a los mismos trabajadores que después explotarán, sin siquiera garantizar ese puesto de trabajo. Entrega en bandeja a trabajadoras y trabajadores de la educación para que se les pueda precarizar laboralmente. Con tremenda herencia que nos deja la dictadura, cabe preguntarse entonces qué está diciendo Piñera cuando promete 90% de gratuidad para la educación técnica. Ya en Argentina, el presidente empresario multimillonario Mauricio Macri, llevó a cabo una reforma educativa específica hacia los técnicos profesionales para fortalecer y multiplicar la Formación Dual, es un probable horizonte para Piñera. El legado de Pinochet aún está presente y se hace necesario que se acabe la Carrera Docente y se mejoren las condiciones laborales de los trabajadores de la educación, que la educación, no sólo Técnico Profesional, sea estatal y completamente gratuita, realmente sin lucro, sin intereses empresariales metidos allí.