Denuncian golpes y amenazas en el seno del Sindicato Petrolero y del Gas Privado de Santa Cruz.
Iván Marín Trabajador de prensa de diario El Chubut
Martes 16 de diciembre de 2014 11:59
Foto: Vanguardia del Sur
En la mañana de ayer se vivió otra jornada de violencia entre la convulsionada conducción del Sindicato Petrolero y del Gas Privado de Santa Cruz. Miembros de la Comisión Directiva, con Claudio Vidal a la cabeza, viajaron a la Delegación Río Gallegos del sindicato con el fin de destituir a otros miembros de la conducción del mismo, según se desprende de las palabras de Fernando De Souza, secretario gremial, quien además denunció haber recibido una feroz golpiza.
De Sousa relata que, mientras se encontraba, entre otros, junto al proseretario Claudio Cariñanco y el cuarto vocal titular del gremio Gustavo Gatica, “llega a las nueve y cuarto de la mañana el secretario general Vidal con Rubén Uribe, Rafael Guenchenen, Eliana Ibañez y otros miembros de la conducción, a pedirnos que le entreguemos las llaves de los móviles, que salgamos del sindicato y automáticamente empezaron a golpearnos. Eran aproximadamente treinta contra nosotros seis o siete que estábamos dentro de una oficina chica de tres por tres. Realmente recibimos una paliza. El mismísimo secretario general golpeándome a mí en el piso, pegándome en la cabeza, golpeando a mis compañeros. Hay compañeros que fueron cortados por los golpes, yo tengo traumatismo en el cráneo, brazos, piernas. Me golpearon con sillas, monitor de computadoras. Nos sacaron a los golpes. A mí me robaron el celular”.
El secretario gremial advirtió que ya habían recibido amenazas con antelación a la golpiza recibida en el día de ayer: “Hace veinte días le rompieron todos los vidrios de la casa a la mamá de mí nena, tiene un bebé de cinco meses. El sábado antes pasado golpearon la puerta a la madrugada y le apuntaron con una pistola en la cabeza preguntando por mí y diciéndole que si yo seguía haciendo lo que estaba haciendo le iba a pasar algo a ellos. Todo esto con denuncias radicadas”.
Si bien, como se dijo, ambos grupos forman parte de la conducción y fueron juntos en las últimas elecciones del sindicato, las diferencias habrían comenzado a profundizarse hace aproximadamente siete meses, según las palabras del propio De Souza. Denuncia prácticas antidemocráticas y unilaterales por parte del secretario general. Al respecto, señala que “Vidal lo que intenta hacer es defenestrarnos, acusándonos de coimeros, de corruptos, sin presentar pruebas formales, sin convocar a reunión de comisión directiva. Ayer convocó a asamblea, pero somos novecientos ochenta afiliados en Río Gallegos solo fueron entre setenta y ochenta personas, de los cuales no podemos dar fe que sean todos afiliados. Allí anunció nuestra suspensión por noventa días sin respetar el estatuto, ya que eso se debe resolver en reunión de comisión directiva, cosa que no ocurrió. Lógicamente nosotros vamos apelar”.
Durante el primer semestre del año hubo otra situación grave que involucró a la conducción del sindicato. En aquella oportunidad fueron detenidos dos miembros de la comisión directiva y un delegado de la empresa Bacssa, por un conflicto laboral en esta última: Martín Oñate, Néstor Vibares y Jorge Armoa, respectivamente. Luego de una campaña nacional que culminó con la liberación de los tres petroleros, la conducción del sindicato comenzó una furibunda persecución contra Oñate y Vibares para echarlos. De Sousa se mostró arrepentido sobre el particular, señalando que: “Quien inicia el pedido de asamblea y todo de la comisión directiva fui yo, y una vez que me empecé a dar cuenta fue una de las primeras cosas con la que nosotros rompimos relación, y no continúe con ningún tipo de trámite administrativo interno para seguir con la suspensión de los compañeros. Por eso es que no están suspendidos ni nada que acredite su suspensión. Hoy tenemos diálogo con Martín”.