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Red Internacional
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Desidia patronal. Línea 60: los trabajadores respondieron con un paro a la muerte de un compañero

La medida de fuerza continua. La muerte de David Ramallo volvió a evidenciar que para los empresarios sus ganancias son más importantes que la vida obrera.

Sábado 10 de septiembre de 2016

Foto: Matias Salazar * Enfoque Rojo

El hecho se conoció antes del mediodía de este viernes. David Ramallo, de 35 años, falleció en el Hospital Penna, de la Ciudad de Buenos Aires. La causa fueron las severas heridas que sufrió como resultado de la negligencia de la patronal de la empresa DOTA.

Por la falla de un elevador neumático, un colectivo cayó sobre su cuerpo, causándoles heridas gravísimas. Esto ocurrió en la cabecera que la empresa tiene en el barrio de Barracas, de la Ciudad de Buenos Aires. David realizaba mantenimiento eléctrico y se encontraba trabajando en un sector que no tenía las medidas de seguridad garantizadas.

Esta situación venía siendo denunciada abiertamente por el cuerpo de delegado de la Línea 60. En una nota que había sido elevada a la Superintendencia de Riesgos de Trabajo el pasado 31 de marzo, Néstor Marcolín, en representación del cuerpo de delegados, había señalado que la empresa y la ART incumplían las resoluciones 559/09 y 475/2011.

Estas dos normas hacen a la readecuación de las condiciones laborales en aquellas empresas y lugares que son considerados como “establecimientos que registren Alta Siniestralidad”. La función de las mismas, según la letra escrita, es “dirigir acciones específicas de prevención de los riesgos del trabajo, tendientes a disminuir la siniestralidad laboral”.

Precisamente la denuncia que volvieron a realizar ayer los trabajadores, después de la muerte de su compañero, fue que las modificaciones que la empresa presentaba como encaminadas hacia el cumplimiento de esas resoluciones, se habían realizado sin dar intervención a la representación obrera.

Esto fue lo que denunció el mismo Marcolín ante diversos medios, entre los que se encontraba La Izquierda Diario. “Si el cuerpo de delegados hubiera sido tenido en cuenta, no estábamos lamentando esta muerte” afirmó.

El delegado también consignó que “acá hay una clara responsabilidad del Gobierno y la empresa que se benefició con millones de pesos en subsidios. Vinieron a hacer una propaganda bárbara de cuan linda era la cabecera pero, para todos nosotros, los trabajadores, no estaban dadas las condiciones para que funcione esta nueva cabecera”.

“Acá vale más la plata que la vida de un ser humano”

Esto fue lo dijo, visiblemente conmocionado, uno de los trabajadores presentes en el lugar. No era para menos. La muerte de David Ramallo volvió a dejar en evidencia que para los empresarios las ganancias siempre ocupan el primer lugar.
La cabecera de línea que la 60 tiene en Barracas no tenía las condiciones idóneas para que los trabajadores pudieran desempeñar sus tareas. Así había sido denunciando.

Pero lo que sí había, y de sobra, eran cámaras para vigilar a los choferes, mecánicos y demás personal. Como dijo uno de ellos, hablando con La Izquierda Diario, “fangotes de guita hay invertida en cámaras para vigilar a los trabajadores. ¿Por qué no invierten esa plata en seguridad? Que las inviertan en condiciones de seguridad para que esto no vuelva a pasar”.

Una fuerte respuesta obrera a la desidia patronal

Apenas conocido el gravísimo accidente que sufrió David, los trabajadores de la Línea 60 decidieron en asamblea paralizar el servicio. Así fue señalado en un comunicado que se dio a conocer ayer y fue difundido por La Izquierda Diario.
Al cierre de esta edición, continuaba la medida, mostrando la disposición de los trabajadores para enfrentar la desidia de la patronal y las consecuencias de la misma para su vida.

Esta actitud contrasta abiertamente con la actitud de la UTA que recién se presentó en la cabecera cerca de las 16 hs, a casi seis horas de ocurrido el terrible hecho. Lo hizo, además, sin plantear ninguna medida de acción.

La actitud también dista –y mucho- de otro gremio que terminó ayer implicado en una situación similar: la UOCRA. Fue precisamente en el barrio porteño de Villa Crespo donde falleció un trabajador de la construcción. La conducción de ese gremio tampoco atinó a realizar medida alguna y solo se limitó a recordar que había presentado una denuncia hacía tres meses.

La solidaridad y el apoyo activo vino desde otros sectores de trabajadores combativos y desde la izquierda. Así, entre quienes se hicieron presentes para dar su apoyo estaban el dirigente de los trabajadores del Subte y del PTS Claudio Dellecarbonara; su compañero en esa fuerza y legislador porteño por el FIT, Patricio del Corro; integrantes de otras fuerza políticas de izquierda; trabajadores de otras líneas de colectivos, de la Salud, docentes, del Hospital Garrahan, de la Junta Interna de ATE, entre muchos otros. La pelea de los trabajadores de la Línea 60 sigue. También se mantendrá y ampliará ese apoyo.


Redacción

Redacción central La Izquierda Diario