Llegaron los torniquetes a Corey: la nueva herramienta de control de la patronal, una inversión de la cual espera sacar jugosas ganancias. Esta nueva adquisición de la patronal busca generar un estricto control en el acceso a baños y casilleros. Lo mejor para ellos sería que fuéramos maquinas sin necesidades fisiológicas.
Miércoles 14 de septiembre de 2016
En la fábrica de Grupo RECAL, ubicada en el Salto, Jalisco, los obreros nos hemos visto sometidos a medidas de control cada vez más extremas, el fin de estas medidas como siempre es que con el mismo sueldo generemos mayor producción, eliminando los supuestos “tiempos muertos”. Para esto la patronal, a través del departamento de Seguridad y Vigilancia, realizó una prometedora inversión que busca profundizar su indignante política de restricción del uso de baños y casilleros.
La inversión consta de torniquetes de sofisticada tecnología, diseñados para controlar el acceso a través de las tarjetas electrónicas, con sistema de medición de tiempo, no vaya a ser que a algún vivo se le vaya a ocurrir quedarse más tiempo del debido haciendo sus necesidades fisiológicas. A los trabajadores nos tiene que quedar claro que ninguna justificación es válida, en Corey lo que importa es que los Calderón se sigan haciendo millonarios.
La medida es parte de otras más que se vienen aplicando, ejemplo de esto es la exigencia de quedarnos a horas extras, ya varios han sido despedidos por no quedarse, como si no fuésemos dueños de nuestro tiempo, aun no les queda claro que nuestras vidas no les pertenecen y que las pocas horas que nos quedan fuera de la jornada laboral, es nuestra decisión cómo las utilizaremos.
¿No podemos hacer nada?
Ante estas medidas el sindicato voltea hacia otro lado, muchos piensan que sólo está de adorno, otros más decimos que de esta manera le es funcional al patrón. La verdad es que tener un sindicato que no nos representa ni se fija en nuestras problemáticas, genera que todos los planes de la patronal que afectan nuestros derechos y nuestros bolsillos, pasen sin ninguna oposición, sin ningún tipo de resistencia.
Las condiciones en el trabajo van empeorando, cada vez es más claro que la empresa sólo busca que los obreros no tengamos ningún tipo de comodidad, que perdamos todas nuestras conquistas, que nuestros salarios no aumenten. La patronal tiene dentro de la empresa agentes que se dedican a pensar cómo hacer más grandes sus ganancias, reduciendo los gastos y aumentando la productividad, estos planes siempre son en contra de nosotros puesto que nuestros intereses se contraponen.
Somos nosotros los obreros, los que producimos sus ganancias, los que con nuestras manos construimos los grandes edificios, los inmensos puentes, las novedosas obras de infraestructura, las fábricas, sus viviendas, sus hoteles, sus centros comerciales, sus estadios, ¡es humillante que se nos trate así!
Los trabajadores necesitamos una verdadera representación, una figura que defienda nuestros derechos ante la patronal, que evite que se apliquen medidas que afecten nuestros bolsillos, que lleve nuestras demandas por mayor salario para satisfacer las necesidades de nuestras familias, por más y mejores prestaciones, por mejores condiciones de seguridad e higiene, por transporte digno, por condiciones adecuadas para trabajar.
Estos derechos nadie los peleará por nosotros, ni vendrá como un regalo por parte de nuestra “generosa” patronal, sino que será fruto de nuestra convicción por pelear lo que nos merecemos, lo que con años de esfuerzo hemos construido pero siempre nos han dado las migajas. Será solo mediante la autoorganización que podremos defender nuestros derechos y conquistar las condiciones que merecemos por todos nuestros esfuerzos.