La maestra rural de Luciano Lamberti.

Diego De Angelis @DieDeAngelis
Sábado 18 de junio de 2016
Alrededor de una mujer sobrevive, amenazante, un misterio. Todos en el pueblo hablan de ella. Todos dejan testimonio sobre su vida. Y todos, sin excepción, confirman lo mismo: su locura. Acaso sea lo único que puedan confirmar, lo único que puedan expresar con certeza. Porque el resto no serán más que rumores, especulaciones, la brumosa y perturbadora indefinición. Esa mujer esconde un secreto al parecer repugnante, un escándalo que no puede siquiera nombrarse, pues es capaz de enloquecer a cualquiera que alcance a vislumbrarlo.
La maestra rural , la primera novela de Luciano Lamberti (autor de los libros de relatos El asesino de chanchos y El loro que podía adivinar el futuro) presentará justamente la reconstrucción, a partir del relato de familiares, amigos y de una galería de extraños personajes, del enigma que envuelve la vida de Angélica Gólik, una maestra rural de San Ignacio, en la provincia de Córdoba. Lectora empedernida de Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbouru, Angélica compondrá sus propios poemas que luego publicará en ediciones malditas. A su vez escribirá un diario íntimo sobre su cotidianeidad. Ella también dejará un testimonio sobre lo que sucede, sobre lo que con terror observa a su alrededor.
La novela avanzará así, diciendo poco, retaceando información, ocultando –es decir, no dejando ver- lo esencial. Los personajes repetirán, una y otra vez, diversas expresiones relacionadas siempre por el pronombre indefinido: “Tengo la sospecha de que detrás de esa puerta hay algo importante, algo brillante y enloquecedor”. “Entonces sucedió otra cosa. Algo que ningún libro me había provocado. Algo del orden de lo sobrenatural”. “Había algo detrás de esa puerta. Algo que estaba sucediendo”. “No hay rastros de la luz, pero sí de algo más, algo que me inquieta”.
La novela de Lamberti buscará sostener hasta donde sea posible la indefinición.
Como un sueño, fuera de escena permanecerá justo aquello que suscita en todos el más profundo espanto. Se notificará el horror, pero sin revelarlo, sin llegar nunca a definirlo. Como si no importara demasiado su exposición, su evidencia, sino lo que puede promover su mera insinuación ensombrecida. Como la promesa de una revelación que no se cumple. En esa falta de representación, la novela establecerá su proceder narrativo. "A lo mejor quería decir: no puedo decirte nada pero algo está por suceder, y eso bastaba para erizarme los pelos”, sugerirá horrorizado un personaje. Lamberti producirá de esa manera la narración de lo inquietante.
La maestra rural es una novela que provoca un estado de vacilación permanente. La vacilación de lo indeterminado, fundamento del género fantástico que Lamberti desarrolla con destreza. El lector, entusiasmado y perplejo, no podrá desprenderse, no podrá dejar de leer, bajo ningún pretexto ni circunstancia, una historia que, como los mejores secretos, inquieta. Acaso por la incesante amenaza de una revelación que se hace desear.
La maestra rural
Luciano Lamberti
LITERATURA RANDOM HOUSE

Diego De Angelis
Nació en Buenos Aires en 1983. Licenciado en Letras en la UBA, escribe sobre literatura y cine en diferentes medios. Programa y coordina el ciclo "Cine para lectores".