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Red Internacional
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ELECCIONES EN EE.UU.. Lo que debes saber sobre las elecciones en Iowa y los "caucus" demócratas

Después de la controvertida elección de Iowa en Estados Unidos, desde La Izquierda Diario México te dejamos las claves para entender las primarias del gigante imperialista.

Jueves 6 de febrero de 2020

1. ¿Cómo son las elecciones en Estados Unidos?

Desde este medio hemos resaltado que las elecciones del gigante del norte son unas de las más antidemocráticas que hay. Incluso en México, con su democracia para ricos, tiene más ventajas que la de su contraparte al norte del Bravo; en Estados Unidos, debido a que se organiza en colegios electorales donde quien gana obtiene los votos del estado, puede suceder (como ocurrió en 2016) que el voto de sufragio universal vaya para el candidato perdedor.

Es decir, los votantes el día de la elección acuden a emitir su voto, éste se cuenta en el colegio electoral y el ganador se anuncia, obteniendo los puntos correspondientes a todo el estado. Por ejemplo, en 2016 California (que suele ser bastión demócrata) otorgó 50 puntos a Hillary Clinton; y así sucesivamente se van sumando dependiendo de cuántos estados vayan votando. El candidato con más estados gana, lo cual no necesariamente quiere decir que tuvo la mayoría de votos.

2. ¿Cómo se dan las primarias?

Antes de que sea la elección general, la cual corresponde al primer martes después del primer lunes de noviembre —que este año sería el 3 de noviembre— ocurren una serie de elecciones previas para definir al candidato. Si bien el Partido Republicano ya definió a Trump como contendiente, legalmente él aún no es candidato y tendría que enfrentarse a otros políticos de su mismo partido hasta que lo anuncie la convención republicana el 27 de agosto de este año.

Por el contrario, el Partido Demócrata (cuya agenda suele ser demagógicamente progresista para obtener el voto de las minorías del país) debe decidir quién va a enfrentar al presidente magnate en la elección. Es así que se dan elecciones primarias en todos los estados, mismas cuyas reglas dependen de la legislación del partido y del estado en cuestión.

Algunas son abiertas, en las cuales los ciudadanos en común pueden votar por su candidato; otras son cerradas y votan sólo los miembros registrados del partido, y otras se hacen en "caucus", que son una suerte de asambleas ciudadanas similares al método de elección por "pelotón" de usos y costumbres en México (gana el que tenga más gente en el área designada para el candidato).

Aunado a esto está el famoso "supermartes", que es la elección simultánea de primarias en Alabama, Arkansas, California, Carolina del Norte, Colorado, Maine, Massachusetts, Minnesota, Oklahoma, Tennessee, Texas, Utah, Vermont y Virginia, la Samoa estadounidense y los demócratas en el extranjero y que cae el próximo 3 de marzo.

3. ¿Quiénes son los principales contendientes?

Entre las principales apuestas de los demócratas se encuentran Elizabeth Warren, senadora de Massachusetts, Bernie Sanders, senador de Vermont y que tiene amplia simpatía entre la juventud, el vicepresidente de Obama, Joe Biden, Pete Buttigieg, alcalde de South Bend (un poblado del estado de Indiana) y que apela mucho a la comunidad sexodiversa por ser abiertamente homosexual, Michael Bloomberg, fundador del sitio de noticias que lleva su apellido, y la senadora Kamala Harris.

Aquí es importante recalcar que, a pesar de el senado declaró a Trump inocente en el proceso de impeachment en su contra por hacer negocios sucios con el gobierno de Ucrania, eso no detuvo a los senadores Warren, Sanders y Harris de aprovechar la situación a su favor y hacer campaña durante el proceso, haciendo duros cuestionamientos a Trump.

4. Iowa era el termómetro de la elección

Iowa es a la vez todo y nada. En un país de más de 300 millones de habitantes, Iowa apenas tiene 3 millones y con una población mayoritariamente blanca. Sin embargo, es la primera prueba que deben enfrentar los 11 precandidatos demócratas, quienes piensan enfrentar a Donald Trump en la elección presidencial.

En teoría, quién gana no dice mucho, pero quién pierde sí, ya que los puestos más bajos en votantes suelen retirarse de la campaña o reciben menos dinero para financiarla.

5. ¿Qué ocurrió en Iowa?

Los mexicanos se sabrán este viejo truco y se acordarán de Salinas. En el transcurso de la elección "se cayó el sistema", se reportaron fallas en el sistema de conteo y la aplicación para votar a distancia; si al principio Bernie Sanders (igual que "el ingeniero" Cárdenas) parecía llevar la ventaja, Pete Buttigieg (el Salinas del cuento) fue declarado vencedor en el caucus.

Esto pone serias cuestiones a los votantes estadounidenses, ya que muchos consideran que lo más importante es votar contra Trump, dando su apoyo a Bernie Sanders para obtener más beneficios como el sistema de salud universal Medicare. Los hechos de Iowa, por el contrario, dejan claro que los demócratas (como ocurrió en 2016) no van a dejar que Sanders sea su candidato y pondrán todas las trabas posibles y recurrir a mecanismos de fraude electoral.

6. Elegir al mal menor no sirve de nada

Es por eso que nuestros compañeros de Left Voice han planteado que la clave está en organizar a los trabajadores, las mujeres y jóvenes que cuestionan al sistema por fuera del Partido Demócrata, el cual históricamente ha sido "la tumba de los movimientos sociales" (porque coopta a los dirigentes para calmar los ánimos, siendo el principal bombero del régimen estadounidense).

El Partido Demócrata es un partido financiado por lobbies imperialistas y que actúa al servicio de las trasnacionales gringas, aunque llegue a plantear políticas progresivas. Sus políticos han avalado los golpes de estado en Venezuela y Bolivia, han votado a favor de intervenciones militares, no cuestionan las instituciones internacionales como la OEA (que en los hechos actúa como el Departamento de Colonias para Washington) y no plantean nada a favor de los pueblos oprimidos por el imperialismo estadounidense.

Por eso votar en sus elecciones primarias es como multiplicar por cero; ya es tiempo de que la clase obrera estadounidense impulse a sus propios candidatos con su propio programa y sin subordinarse a partidos patronales e imperialistas sólo porque un político "en onda" dice unas palabras bonitas sin que éste rinda cuentas ante su base.