El tzompantli es una construcción mexica realizada con cráneos humanos dedicados al dios Huitzilopochtli, se sabe que existían siete de estas estructuras en Tenochtitlán, se descubrieron ahora 119 osamentas.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Martes 15 de diciembre de 2020
Como parte del seguimiento que hace el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de la remodelación del edificio histórico en la calle República de Guatemala, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se localizó la fachada externa de una construcción mexica realizada con cráneos humanos llamada “tzompantli”, la cual los mexicas consagraron al dios Huitzilopochtli.
Hace cinco años, investigadores del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH encontraron en ese mismo lugar vestigios de un tzompantli, se trataba de una torre o muro circular de cráneos humanos de 4.7 metros de diámetro, se contabilizaron en ese momento 484 osamentas, el sitio se encuentra cerca del Museo del Templo Mayor y justo detrás de la Catedral Metropolitana.
El antropólogo y titular del PAU, Raúl Barrera Rodríguez, destacó sobre el descubrimiento; “estamos viendo el costado este del tzompantli, que corresponde a la primera etapa constructiva… los cráneos que estuvieron exhibidos en las empalizadas y fueron unidos con argamasa… no sabemos exactamente la edad de los individuos, pero deben tener alrededor de 25 a 30 años de edad, y hay algunos cráneos de niños”.
Por su parte la antropóloga y jefa de campo en la excavación, Lorena Vázquez Vallín, resaltó: “...a finales del año pasado, 2019, se comenzó a trabajar en este sector como parte de las labores de rehabilitación del inmueble. Y fue que se detectó esta cara de la torre de cráneos que ya se había encontrado en las temporadas anteriores; pero estábamos viendo el otro lado de la torre, estamos completando el círculo, la otra mitad de la torre.”
Los especialistas afirmaron que hacia marzo de este año, conforme descendían en el nivel de piso para recimentar un muro del edificio, detectaron los primeros cráneos fragmentados que forman parte de la estructura circular, así se demuestra que tras la caída de México-Tenochtitlán en manos de soldados españoles y aliados indígenas, se destruyó la mayor parte de la última etapa del tzompantli.
Hasta el momento los investigadores del PAU han descendido hasta la profundidad de 3.5 metros desde el nivel actual de la calle república de Guatemala, identificando tres etapas constructivas de la plataforma mexica, mismas que se remontan, a la época del tlatoani Ahuízotl, quien gobernó Tenochtitlán entre 1486 y 1502.
Se han visualizado superficialmente 119 cráneos humanos de la sección este de la torre. Se aprecian en las osamentas modificaciones cefálicas tabulares erectas y tabulares oblicuas, lo que indica que los individuos realizaban esta actividad como parte de sus prácticas culturales e identitarias.
El trabajo se realiza en colaboración del INAH y los propietarios del inmueble, además de la jefa de restauración del Museo del Templo Mayor, Adriana Mariana Díaz de León Lastras.
Es difícil no recordar que estas labores de recuperación de la memoria de los pueblos originarios se llevan a cabo, en gran medida, por trabajadores contratados por proyectos, por servicios profesionales por honorarios, quienes carecen de los más elementales derechos laborales, como derecho a vacaciones pagas y aguinaldos.
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Significado
En Mesoamérica el sacrificio ritual se practicaba bajo la cosmovisión de mantener con vida a los dioses, y así dar continuidad a la existencia del universo. El tzompantli era un edificio de vida más que de muerte, pero también era una muestra de poder y de los principios bélicos de los mexicas.
Pero los cráneos no necesariamente pertenecían a guerreros, tal vez algunos hayan sido sacrificados como nextlahualtin (pago de deudas), buscando con ello ser favorecidos por los dioses otorgándoles vida a cambio.
Los españoles a su llegada combatieron estas creencias, debieron presenciar los numerosos sacrificios rituales en los siete tzompantli que existían en el Recinto Sagrado de Tenochtitlán. Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo mencionaron las estructuras en sus crónicas, pero el soldado Andrés de Tapia fue el único que se ocupó de describir el tzompantli.
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